'Vi boletín DE Bosques, Pesca i Caza TOMO 1913-1914 ^ 5fí 5& Directores. Federico Albert, Ernesto Maldonado i Carlos Sage LIBRARY «EW YÜKK UOTANIlaL SANTIAGO DE CHILE IMP. SUD-AMERICANA, DE RODRÍGUEZ E IRIARTE ==^= 1914 ^= índice ARREG-LADO POR MATERIAS Artículos Jenerales PAjs. Un año de labor. — La Redacción 1 a 3 Migraciones observadas en la fauna i flora de Chile. — L. Castillo 224 » 253 Bosques, Pesca i Caza en el Congreso Agrícola de Concepción. — La Redacción 231 » 323 Un paso adelante. El Proyecto de Lei de Bosques, Pesca i Caza en la tabla del Senado.— La Redac- ción 377 » 380 Leyes, Decretos i Ordenanzas sobre Bosques i Plan- tíos, Pesca i Caza. — C. Sage 410 a 421 i contie- 410 » 421 ne: Lejislaciou de Bosques 411 a 421. — Pesca. 584 » 601 — Caza i ordenanzas 601 » 604 Don Carlos Maira f. — La Redacción 426 » 427 Nuestro Boletín. — Su aparición futura 606 BOSQUES Los Bosques, su conservación, esplotacion i fomento. — F. Albert, 4 » 46 De las Claras en la dasonomía moderna 57 a 62 í... 112,» 116 Algo sobre los bosques de los territorios de Neuquen i Río Negro. — Humberto Giovanelli 104 » 112 La plantación en el balneario t j Pichilemu. — Evaristo S. Merino C 116 » 121 Rol que desempeñan los macizos forestales i su im- ^ portancia. — Osear Bravo L 121 » 126 ''•Aluviones, su relación con los bosques. — Daniel Ze- lada 153 » 156 ^ La Madera.— E. Maldonado 160» 187 Arboricultura forestal en el valle d'el Huasco. — C. Na- zarít 188 » 191 IV PÁJS. El Congreso Forestal Internacional de Paris. — Ramón Elzo Baquedano 291 a 303 Bosques Andinos.— Lejislacion Forestal. — Humberto Giovanelli .' 304 » 313 Asociación Forestal Mediterránea. — R. Elzo Baque- dano 313 » 320 Conveniencia de formar una Unión Central de Inte- reses Madereros. — F. Albert 323 » 330 Los bosques i los manantiales. — Los bosques i las 367 » 371 aguas. — Huffel por H. Novion, 405 a 409, 453 a 456 i 470 » 486 El Pimiento de Bolivia. (Schinus molle).— F. Albert. 381 » 386 El Nogal Negro. (Juglans nigra).— F. Albert 386 » 390 Ei Pino Blanco Americano. (Pinus strobus). — F. Al- bert 428 » 433 El Chiprés Calvo. (Taxodium distichum).— F. Albert. 433 » 487 Influencia climatérica de las repoblaciones forestales en el valle del Huasco i sus alrededores. — J. E. Ibarra, 451 a 452 i 572 » 573 Alerce del Ja[)on. (Fjarix leptolepis). — F. Albert 457 » 462 El Hikori Blanco. (Hicoria ovata o Carya alba). — F. Albert 462 » 466 Reglamento para los viveros dependientes de la Sec- ción de Bosques destinados a la venta de árboles. 491 » 494 Lista de precios de los árboles en venta en los vive- ros 494 » 499 El primer paso de Francia en su era forestal. — C. Bravo E 499 » 508 Nuestros bosques de araucarias. — R. El/o Baquedano 509 » 524 Nuevos ensayos sobre preservación de maderas. — Ra- món A. Cabrera 527 » 533 Los Bosques de Chile. — F. Albert 533 » 541 Casas de madera sin elaborar. Indicaciones ienerales para su construcción. — A. Veloso i Ramón A. Cabrera 542 » 554 Micelánea de Bosques La e.seasez do maderas para celulosa 127 Una organización moderna del servicio forestal en Grecia ]^28 Servicio de teléfono en los incendios de bosques 128 Árbol transformado en diario 191 a 192 ün hermoso ejemplo 253 El Consejo Superior de Bosques de Alemania 254 » 255 PÁJS- El Distrito forestal de Aquisgran en Alemania 255 Los peligros déla destrucción de los bosques 255 La protección i el fomento de bosques en Korea im- plantada por los japoneses 320 Otro bosque petrificado 320 Primas i premios para las plantaciones de bosques en Westfalia (Alemania) 372 » 378 La plantación de pinos en terrenos agrícolas en Ale- mania 373 La plantación de bosques enarénales 373 » 374 Los derechos de importación que pagan las made- ras en Alemania 374 » 376 Saludo de bienvenida 421 » 422 El aumento de valor por el crecimiento de los bos- ques en Alemania... 422 » 423 El agotamiento de los bosques en Finlandia 423 Bosques suburbanos 486 » 487 Un árbol peligroso 487 Un nuevo método para conservar maderas., 488 Una nueva estación de ensayos químicos de las ma- deras 488 Trabajos forestales en Marruecos 524 Acarreo de maderas en las ciudades 559 Encarecimiento del álamo en Francia 559 Edad de los árboles multiseculares 560 Precio de un bosque 607 Destrucción de bosques en Honduras 607 Impregnación eléctrica de la madera 608 Los bosques en P^estina 609 Pesca i Caza El Problema Pesquero, en Chile: — F. Albert.— 47 a 56, 69 a 104, 132 a 152, 198 a 223, 259 a 288, i 330 a348 , 47 a 348 Contiene: Idea Jeneral 47 a 51, La Influencia de la pesquería en el bienestar de la Nación 51a 56, La materia prima 69 a 104, La pesquería en aguas flu- viales 132 a 152, La pesquería costanera 198 a 223, La pesquería territorial 259 a 277, La pesquería en alta mar 277 a 288, Industrias derivadas de la pesca 330 a 343, La conservación i el fomento de la pes- quería 343 a 348. El Congreso Internacional de Pesca. — La Redac- ción 65 » 68 VI PÁJS- La clausura de la Caza. — La Redacción 129 a 132 Los permisos de caza de lobos. — L. Castillo 156 » 160 Lejislacion i Jíeglamentacion urjentes en el ramo de caza. — La Redacción 193 » 197 Veda de la pesca. — La Redacción 257 » 259 La hijiene de la caza.— C,. Silva Ch 288 >. 291 Descripción de los peces mas convenientes para el cultivo artificial en el pais. — P. Golusda 348 » 367 Piscicultura.— P. Golusda 390 » 405 Estudios prácticos de pesquería en la costa norte del pais.— S. Nakashima 437 » 450 Cultivo de especies salmonídeas.^ — P. Golusda 466 » 470 Poblaciones i Puertos Pesqueros. — La Redacción ... 489 » 490 La vijilancia de la caza. — La Redacción 525 » 527 La perdiz chilena. — Rafael Barros. — 554 a 558 i . ... 574 » 584 El Proyecto de Lei de Poblaciones i Puertos Pes- queros.— F. Albert 561 » 571 Miscelánea de Pesca i Caza Disposiciones que se refieren al ejercicio de la pesca en Chile ' 63 El aceite de hígado de bacalao 63 La industria de las conservas de pescados i maris- cos 64 Nuevo vagón frigorífico 127 La prolifidad de los peces 255 a 256 El oríjen de las perlas finas 372 Reglamentación de la venta del pescado en Santiago 423 » 424 Un pueblo comedor de pescado 424 Conservas de nuestras aves de caza nacionales, pesca- dos i mariscos 605 » 606 ^ ^ boletín Bosq ues, Pesca i Casa TOMO II-NTJM. I JULIO 1913 == DiKBCTORBs: Federico Albert, Ernesto Blaldonado, Carlos Sage i Félix Piuto Ovalle. SUMARIO Pájs. Un año de labor. — bditokial 1 Los Bosques, su conservación, esplotacion i fomento. — Federico Al- bert 4 El Problema pesquero en Chile. — lederico Albert 47 De las Claras en la dasonomía moderna.— De La Revista de Montes, Madrid 57 MiscBLÁNBA.— Disposiciones del Código Civil que se refieren al ejerci- cio de la pesca en Chile.— El aceite de hígado de bacalao. — La industria de las conservas de pescados i mariscos. »8» ■ SANTIAGO DE CHILE IMPRENTA KOSMOS (antigua cbuvantes) Pelicias, 1805 XQ13 «■* Tomo 11. Santiago, Julio de 1913. Núiu. 1 UN AÑO DE LABOR Nos es mui grato, al iniciar con el presente número el segundo tomo del Boletín de Bosques Pesca i Caza, manifestar que el éxito de esta publicación sobrepasa en mucho las espectativas que nos indujeron a su creación. Del éxito iiunca dudam.os, pues bien sabíamos que un órga- no de publicidad de amplia fcirculacion, mayor que la acostumbra- da en publicaciones oficiales de otro jénero, era indispensable co- mo elemento de pi"opaganda en todo el pais para apoyar la obra de conservación i restauración de las valiosas riquezas natura- les en que estii empeñada des le muchos años la Sección de Aguas i Bosques del Ministerio de Industiia i su sucesora la actual Ins- pección Jencral de Bosques, Pesca i Caza. Algún bien nos halagamos de haber hecho al pais con las nu- merosas publicaciones sueltas dadas a luz por la Sección nombra- da, llamando la atención de todos a la necesidad de resguardar i esplotar racionalmente lo que aun nos queda de nuestras riquezas naturales, que se pueden valorizar todavía en muchos centenares de millones, después de haber malgastado i destruido, desde los tiempos de la colonia hasta nuestros dias, por valor de miles de millones, que es lo que valdría hoi día nuestro territorio en el es- tado en que fué presa de ávidos e impi'evisores conquistadores. Palabras de estímulo i de aliento han recompensado i fortale- cido nuestros esfuerzos i los de nuesti'os colaboradores cada vez que hemos propuesto una medida destinada a corre j ir algún mal o a propender a alguna mejora, estímulos i alientos que se hacían mas valiosos en medio de la indiferencia con que jonei'almente se mira en el pais las cuestiones relacionadas con nuestro suelo i sus producciones. A fin de hacer mas activa i eficaz nuestra campañi, no quedar* a medio camino i asegurar el éxito final i definitivo de las tareas empezadas, ai.r.iyéndonos el apoyo moral de todos los que miran ante todo el bienestar i el porvenir del pais, que son m.is de lo que se cree, era indispeiísable que l;i Oficina encargada de velar sobre la conservación, esplotacion racional i fomento de esas ri- .quezas tuviera su órgano de prédica i de propiganda destinado a 2 boletín de bosques, pesca i caza afirmar a los convencidos i convencer a los incrédulos, i asi na- ció un año ha el presente Boletín. Que sus prédicas i su propaganda han tenido .iceptacion i han sido eficaces, sobradamente lo demuestran las numerosas felicita- ciones i adhesiones que han llegado a esta Inspección Jeneral de todas pirtes del pais i del estranjero, encareciéndonos no desma- yar en las no siempre gratas campañas emprendidas en pro del bien de toda la comunidad. En estas tareas cada éxito ha costado una lucha, una lucha te- naz contra los prejuicios i preocupaciones, tan arraigados aun entre la jente ilustrada. Plantar árboles para convertirlos en ta- blas medio siglo después, criar peces que demoran años en llegar a todo su desarrollo, aunque sean jigantes comparados con los que nos dotara la naturaleza, se ha calificado de ilusiones, como so ha considerado inútil o poco pi'áctico vijilar ¡jor la conserva- ción de lo existente i refrenar en lo posible su bárbara destrucción, como lo hemos procurado con leyes, decretos i ordenanzas relati- vas a la esplotacion de los productos del mar i de nuestros rios. Pero ahora las opiniones están cambiando visiblemente. La perspectiva de una ruina próxima i total, si se continúa desoyendo los consejos de un grupo cada dia creciente de prudentes i de previsores, hace abrir los ojos a los mas indiferentes i obstinados, i cábenos la inmensa i patriótica satisfacción fie ver aumentar, lenta pero constantemente, el circulo de apoyadores que nos rodea. Hemos logrado demostrar que se puede plantar árboles i for- mar bosques en arenales inútiles o en dunas movedizas i peligro- sas, aun en nuestras provincias centrales abrasadas por un estío que dura los dos tercios del año, legando asi a la otra jeneracion una mejora i una riqueza. Hemos demostrado que mientras po- damos repoblar nuestros rios con los esifuisitos aunque diminutos peces indíjenas, trin merra idos por los bárbaros proco liinientos de pesca usuales en casi todo el pais, so ha podido suplirlos con éxito con peces de mayor porte, mas rápido desarrollo i calidad mui superior. Hemos manifestado, i seguimos manifestando que estos i otros buenos resultados serian aun mucho mayores si tu- viéramos una lejislacion eficaz. Nuestra porfia, pesada para algu- nos, los indiferentes, despeja poco a poco el camino hacia el fin que se persigue i lleva a muchos ánimos, arriba i abajo, entre di- rij-íntes i dirijidos, el convencimiento de que ha llegado la hora de secundarnos en la tarea, modesta al parecer pero do vastos al- cances, que hemos emprendido. boletín de bosques, pesca i caza La publicidad en su mejor fcrraa, la publicidad periódica diri- jida a todos i al alcance de todos, tal como creemos haberla ini- ciado, ha sido poderoso factor a este halagador resultado. Con nuestro Boletín hemos obtenido en un año lo que sin él no se habia conseguido en diez. Tenemos una poderosa cátedra para mostrar el mal i proponer su remedio. La aceptación jeneral que ha encontrado en todo el pais nues- tro Boletín, aceptación que se hace mas manifiesta con cada nú- mero publicado, en forma de nuevos pedidos, resultado de la pro- paganda que le hacen los primeros lectores, ha hecho insuficiente el tiraje actual de 4 000 ejemplares i hemos resuelto elevarlo a 5 000 desde el presente número, a fin de prevenir el agotamiento ds los ejemplares, como ha sucedido con el primer número, ya to- talmente agotado i que habrá necesidad de reimprimir, para aten- der pedidos de aquí i del estranjero que es indispensable satisfa- cei-, i como pronto sucederá con los números siguientes, cuyo reparto raui apesar nuesti'o nos vemos obligados a restrinjir. Para compensar este aumento de costo de la impiesion, nos' vei-emos obligados a disminuir ocacionalmente, siempie que esto se pueda sin perjuicio del material por publicar, el número de pajinas del Boletín, reduciéndolos siquiera en ocho pajinas, obli- gados por la economía que impone forzosamente el reducido pre- supuesto i los grandes gastos que demandan las ilustraciones, in- dispensables en una publicación de esta índole para fomentar su lectura i asegurar así su mas vasta popularización. El material que formará el presente tomo no desmerecerá, lo esperamos, del que formó el primero. A mas de la cooperación del personal de la Oficina i de los establecimientos de su depen- dencia, seguiremos contando seguramente con la colaboración de las personas amantes de los ramos que son objeto de nuestros es- tudios, i aun contaremos con la honrosa colaboración de distin- guidos especialistas estranjeros, como lo prueba la que iniciamos en el presente número. Asegurada asi la importancia creciente i la prosperidad del Boletín, se afianzará también la seguridad de llegar a los prin- cipales fines que persigue: convertir con el tiempo un servicio que impone forzosamente gastos, aquí como en todas partes, en una valiosa fuente de entradas para el Erario Nacional, i contri- buir al mejoramiento de la situación jeneral. La Kedaccion. BOLETÍN DE BOSQUES, PESCA I CAZA LOS BOSQUES, Sü CONSERVACIÓN ESPLOTACION I FOMENTO INTRODUCCIÓN Las naciones nuevas pueden compararse a los niños. Débiles i torpes, espuestos a mil accidentes en los primeros tiempos de su vida, v^an adquiriendo poco a poco la esperiencia necesaria para evitarlos. Pero esta esperiencia, tanto en unos como en otras, es el fruto, a veces caramente adquirido, de lesiones i males que desem- peñan el rol de duros maestros. Algunos la adquieren pronto, otros después i otros mui tardíamente, cuando los resultados de su falta de juicio o de su imprevisión son imposibles o mui difíci- les de remediar. Casi todas las naciones nuevas se han precipitado con afán a la esplotacion inconsiderada, a la destrucción desmedida de las riquezas naturales con que las dotara la naturaleza, sin impor- tarles mucho, al parecer, las consecuencias que esa cieg*a imprevi- sión debia traei- a las jeneraciones futuras. En la esplotacion de los bosques, o mejor dicho, en su destrucción, se ha desplegado un verdadero ensañamiento en el nuevo mundo. No siempre ha sido así. Las poblaciones primitivas o aboríjenes del mundo entero ya conocían los beneficios i la importancia de los bosques. Por eso veneraban i veneran hoi día los árboles. Así vemos en el Japón celebrar todavía como sagrada la Cryptomeria, en la China el Gingko, en la India el Ciprés i la Higuera relijiosa, en Siberia el Abedul, en Asia menoi- el Ciprés siempre verde, en Gricia, Italia i España el Pino piñón, en Suiza la Picea, en Aus tria, Alemania i Francia la Encina, en Noruega i Suecia el Abeto, en Arabia i Ejipto el Cedro, en el Norte de África el Alcornoque^ en Arjentina el Ombú, en Australia el Pino Kauri, en Estados Unidos la Wellingtonia, en Cliile la Araucaria i el Canelo, etc., etc. Las naciones nuevas han sido desti'uctoras de bosques a medida que invadían nuevos territorios para formarse i establecerse. Los boletín de bosques, pesca i caza romanos esterrainaron los bosques de Sicilia para sembrarla de trigo, llegando a ser el granero del Imperio, para verla luego después convertida en laderas de terrenos áridos i desérticos, haciéndose necesario llevar la tea de los incendios a los bosques del centro i norte de Europa pai-a conquistai'se nuevos dominios i hacerlos tributarios i sostenedores de su vida de lujo i molicie. Los hunos asolaron la Europa meridional, los ingleses los Esta- do Unióos, Australia e India, los españoles los bosques de Chile, etc., etc. Todos los grandes jenios de las naciones se han empeñado en oponer una valla a la destrucción de los bosques. En los tiempos antiguos se declararon sagracíos ciertos árboles i también inmen- sas ostensiones de bosques; en la Edad Media se tomaron las pri- meras disposiciones lejisiativas continuadas hasta hoi i así se desta- can a nuestra vista grandes figuras como Carlomagno, Pedro el Grande, Federico el Grande, Napoleón, Guillermo I, Bismark, Guillermo II, Roosevelt, etc., etc. ¡Cuántos íírboles de la paz i del progreso no se han plantado en el mundo entero a raíz de una des-ruccion ilimitada o de una de- cadencia nacional manifiesta! ¡Cuántas contradicciones no tiene la vida de las naciones! En aras de la guerra, minería i agricultura se han destruido muchos bosques en el mundo entero i en aras de la estratejia militar i de las necesidades mas apremiantes de la minería i agricultura se han gastado injentes sumas para volverlos a plantar. ¡Cuánto no han sufrido la industria i el comercio del mundo entero por haber sido la causa directa o indirecta de la rápida destrucción o esplotacion defectuosa délos bosques, con la escasez o la mala calidad de las materias primas en que se fundaba su existencia o prosperidad! De este círculo vicioso no se escapa ni la misma industria ma- derera, ya por el desarrollo escesivo que se le dio i que primero orijina la sobreproducción i después el repentino agotamiento, como sucede hoi dia en Noruega i Suecia, donde de repente se han paralizado muchas esplotaciones madereras, ya por la mala elaboración i mezcla de especies buenas con otras de inferior cali dad, qué orijínó en años pasados la casi completa paralización de la esportacion de las maderas de Australia, como contribuyó en Chile a aumentar el rechazo de las buenas maderas nacionales en el comercio interior del país, como también su esportacion. BOLETÍN DE BOSQUES, PESCA I CAZA De allí viene el afán de cada estado medianarnentQ organizado de conservar i plantar bosques i velar por la buena esplotacion de los mismos. De alli viene el afán de cada estado de reservar para si lo que le ha quedado de riquezas forestales, como lo hace hoi dia la Aijentina. En Chile ha pasado lo mismo que en todas las demás naciones en formación; los antiguos habitantes, los indios, no arrasaron como no arrasan hoi los bosques, pero si los conquistadores, colo- nizadores i aun los colonos de hoi dia, que se han ensañado i se ensañan en la destrucción de los bosques. Toca ahora a la Nación despertar i velar por su porvenir. Los daños hechos a la Nación ya son demasiado palpables i en unos pocos años mas será imposible enmendarlos, pues al Estado ya no le pei'tenecerá una pulgada de terrenos cubiertos con bos- ques i necesitará muchos centenares de 'millones de pesos no solo para comprar a oro los terrenos destruidos, que antes ha re- partido gratuitamente cubiertos con todas las riquezas forestales, sino también para hacer frente al emboscamiento de las dunas, a la repoblación de los terrenos áridos, de las hoyas hidrográficas, de las vertientes, la corrección de los cerros i torrentes, como a todos los demás problemas forestales, que ninguno de los esta- dos organizados ha podido dejar de la mano sin atenderlos. LA CONSERVACIÓN La conservación de los bosques es una necesidad imperiosa para la agricultura, pues los terrenos que no se prestan para un cultivo agrícola continuado, una vez despojados de la vejetacioii arbórea llegan a ser con frecuencia perjudiciales no solo para las tierras fértiles vecinas sino también para las lejanas. Las laderas accidentadas son lavíidas de la capa vejetal por las lluvias, que descubren el suelo mineral, siempre estéril. Este se rasga, se agrieta i se derrumba, sepultando los terrenos fértiles vecinos; los torrentes invernales arrastran el material a los ríos, que se embancan como el Biobio, i lo llevan al mar, que lo vuelve a, botar a la playa en forma de arenas volantes que después for- man las dunas que sepultan los tsrrenos de la costa. Quiere decir esto que las laderas accidentadas de la coi'dillera son verdaderas fábricas de dunas; la cordillera andina contribuye con mas de dos tercios del total de las dunas existentes en el pais, boletín de bosques, pesca i caza pues 555 kilómetros corridos de costa están cubiertas con arenas volantes provenientes de la alta cordillera, i solo 250 kiló- metros de costa dunosa provienen de la cordillera de la costa i del interior. No para aquí el perjuicio ocasionado por las laderas accidentadas, agrietadas i zanjoneadas, pues éstas siguen destiu- yéndose hasta la cumbre aflorando la tosca o la roca viva con el trascurso de los años, inutilizando asi aun para la plantación de árboles terrenos que antes no podian calificarse de desérticos. No bastando con haber embancados los rios i puertos, haber fomenta- do la formación de dunas, haber disminuido la superficie cultiva ble forestalmente, todavía se ha causado al país el perjuicio de in- crementar los torrentes, las rápidas creces de los rios, las inun- daciones i la destrucción de los ricos suelos agrícolas en ambas riberas de los cursos ' agua. El agua de lluvia corre sobre los faldeos desnudos (jomo sobre un tejado i estos no absorben ni la cuarta parte del agua de lluvia que habrían deteni- do al ser cubiertos con bosques. La existencia de las vertientes que sirven para el agua pota- potable, la bebida de los anímales, el riego de los campos i la fuerza motriz, está íntimamente ligada a la existencia de los bos- ques. Estos detienen, condensan i absorben les neblinas con su ramaje cubierto de hojas, del cual gotea i corre a lo largo del tronco la humedad recojida í la guía por medio de las raíces í del rastrojo a la profundidad, apareciendo mas tarde como vertiente bienhechora cuando cesan las lluvias. Sobre las montañas cubiertas de bosques tupidos puede llover fuerte durante dos horas sin que corra una sola gota al fondo de la quebrada, fomentándose asi la abundancia de los manantiales, disminuyéndose los estragos que causa la rápida acumulación de los torrentes invernales, que arrastran con todo i que destruyen no solo las vias de comunicación, i mas fácilmente las nuestras tan primitivas, sino también las tierras fértiles colindantes. Los climas se suavizan, siendo menos calorosos en el verano i me- nos fríos en el invierno; las lluvias no se presentan como tempo- rales furiosos en los cuales cae en un día el agua de lluvia de un mes entero, sino que caen en forma de aguaceros mas moderados i bienechores, que llenan de gusto los ojos i de dinero el bolsillo de los agricultores. La humedad atmosférica no desaparece casi totalmente en el vera, no, causando la sequía de los pastos de rulo, pues los bosques lan- 8 boletín de bosques, pesca i caza zan todo el dia al aii'e la humedad que han recojido del subsuelo i refj'escan con ella el ambiente necesario para la vejetacion agrí- cola. Todo lo dicho anteriormente ya lo habrá observado cada uno de los presentes en mas de un caso, pero talvez no se hayan dado cuenta de la importancia que puede tener pai"a todo el pais. Pues si bien no tendría importancia para el pais entero que un dueño quiera aminorar el valor de su fundo destruyendo un manantial o causando el desbarranco de una ladera para ejecutar una o dos siembras, disminuyendo la humedad del aire en una estension dada, etc., etc., tiene esto una importancia capital para el pais si todos hacen lo mismo, pues se convierte los ricos suelos agrícolas en pára- mos estériles. Un caso de viruela no importa nada para la vida de una repú- blica de tnillones de habitantes; pero como la enfermedad es conta- jiosa, al desatender este caso se contamina a cientos i miles de habitantes, infestando rápidamente departamentos i provincias enteras. Es asi como la rica Mesopotamia, donde corría leche i miel, se ha convertido en la rejion desolada de hoi dia a causa de la des- trucción de los bosques. Es asi como nuestro desierto del norte avanza triunfalmente liá. cia el sur de la República. Los tamarugos, chañares, algarrobillos algarrobos, quillayes, espinos, robles, raulíes, etc., ya no se produ- cen en tanta abundancia por semillas caídas naturalmente ni reto- ñan tan bien del tronco como antes. Los retoños de lingue, radal^ avellano, etc., ya no vuelven a ser áiboles gi'andes como en épo- cas pasadas. De Talca al norte ya no se puede plantar ni los ár- boles indijenas sin riego sino en situaciones especialísimas, cuando antes se producían espontáneamente en abundancia. Como se ve los desiertos van avanzando i es preciso detenerlos. Mirando desde el punto de vista industrial, Chile tampoco puede vivir a costilla de la existencia maderera actual de otras nació, nos. Australia continúa aumentando el número de las especies cuya esportacíon de maderas se prohibe en absoluto porque la existencia no basta para su propio consumo. Las industrias ma- dereras de Suecia i Noruega estaa en el suelo por la escasez de la materia prima. Los Estados Unidos de Norte América ya han repoblado mas de 75 000 hectáreas con bosques para evitar en algo los perjuicios que ya les causa la escasez en alguna rejiones,^ boletín DK bosques, pesca 1 CAZA Inglaterra, que toda su vida se ha surtido de los bosques de otras naciones europeas, como Turquía, Austria, Portugal, Francia, Ale- mania, Suecia, Noruega i que después ha ido a buscar maderas a Estados Unidos, India i Australia, está convencida que ahora debe plantar bosques en gran escala, i se propone comprar los teri-e- nos agrícola de escasa o mediana fertilidad para plantar el año 200 UOO hectáreas de bosques hasta completar un areal nuevo de 4 millones de hectáreas. Alemania, que desde Federico el Grande ha cuidado la conservación i el tomento de los bosques i que en los últimos decenios ha comprado i plantado de 5 a 8 mil hectáreas al año, se ha visto en la necesidad de empezar a establecer primas para los particulares que dediquen suelos agrícolas de mediana fertilidad a la plantación de bosques. Chile no puede esponerse a sufrir en lo futuro una importación anual de madera por valor de 600 millones de pesos como Ingla- terra o tener que dedicar anualmente 100 millones de pesos de su presupuesto a la compra de terrenos i a la plantación de bosques del Estado. Según nos dicen, el estado financiero del país es tan angustioso que no se puede atender en debida forma ni a la conservación de los escasos bosques que todavía son fiscales, ni a la plantación de bosques protectores en defensa contra las dunas, los torrentes in- vernales, etc., ni en beneficio de las vias fluviales, aguas de riego i potables. Toca por consiguiente aquí a cada'uno de los dueños de fundos hacer de su parte lo posible para aminorar con su buen criterio i esfuerzo personal los daños que ya se han causado al pais i que en lo futuro pueden agravarse enormemente, emprendiendo al mismo tiempo un negocio que de año en año será mas lucrativo a medida que el pais permita i aun fomente la destrucción de los bosques, lo que causa el alza rápida de los precios de la madera. El Presidente Roosevelt dijo a este respecto: «Uds. hacen a la América pobre a viva fuerza, cuando vuestra cautela por el bie- nestar del pais se limita solo a vuestro bienestar actual». I el Director .leneral de Bosques de Estados Unidos, señor Gifford Pinchot, dijo a la Asociación Nacional de Elaboradores de Made ra: «La conservación de los bosques solamente puede ser próspera i practicable en la proporción en que los dueños de bosques to- men la iniciativa i se ayuden a sí mismos». Al hacer nuestras las opiniones emitidas, rogamos a todos los 10 boletín de bosques, pesca i caza dueños de bosques que nos ayuden a enmendar las faltas cometi- das en la entreg'a de los terrenos fiscales i que hagan en sus pro- piedades aun tardíamente la aparta de los terrenos forestales de los agrícolas, o sea los que realmente es provechoso dedicar a un cultivo rotativo para dedicar el resto al cada día mas lucrativo negocio de los bosques. Se deben apartar como suelos forestales: 1) Las laderas i crestas mui accidentadas; 2) Las parcialidades de las hoyas hidrográficas que afectan a las vertientes; 3) Una faja angosta a orillas de las aguas corrientes naturales para evitar que destruyan terrenos fértiles en los meses en que se vuelven torrentes; i 4) Los terrenos mui rocallosos, pedregosos, arenosos o de esca- sa profundidad. A todos estos habría que agregar todavía, según conveniencia de cada dueño, fajas de 10 a 50 metros de ancho que atraviesen los fundos i atajen los fuertes vientos del invierno o verano, en ángulo recto en cuanto sea posible, i finalmente sean abrigo para los animales en cada potrero. No somos partidarios de dejar en los potreros árboles disemi- nados en todas partes en distancias de 10 a 3() metros en cada sentido, pues así establecen solo un abrigo mediocre i en cambio merman mucho el rendimiento del pasto o de la siembra. Reco- mendamos conservar un rincón del potrero con bosque tupido, al cual se puede dar mayor estension cuando puede formar el cru- zamiento de varios potreros, i entonces se habrá conseguido un abrigo bueno que a la vez puede utilizarse de comedero en vez de tapar partes del potrero con la paja que se da en tiempo de invierno a los animales. Seria el ideal de la ciencia agrícola 1 forestal que un dueño de fundo pueda hacer esta aparta de suelos agrícolas i forestales en terrenos de bosques vírjenes, pues haría el papel de los estados previsores que conservan los bosques donde son necesarios, para evitar en lo futuro los gastos crecidos de las grandes obras que se necesitará para las aguas de bebida, de riego, de desagües, etc. Fácil es dejar destruir, mui costoso es reconstruir. Ya definido que partes se conservarán de bosques, se necesita cercarlas para evitar la entrada de los animales, que consumirían boletín de bosques, pesca i caza u i todos los arbolitos nuevos que brotan del suelo, los ramonean, les <3ortan las flechas i quebran los troncos delgados. La conservación de bosques encierra en si la necesidad de cor- tarlos i esplotarlos, a pesar de lo estraño que parezca a primn facie. Para conservar se tiecesita cortar: 1) Todo lo seco, tanto en los contornos como en el interior, para aminorar la posibilidad de que salten tizones ardientes de rozas vecinas i destruyan todo i también para evitar que se pro- paguen tanto los hongos e insectos dañinos a los árboles. 2) Los árboles podridos en el interior i los de aspecto enfermi- zo o avejentado, pues ocupan espacio, pierden de año en año su aprovechamiento industrial, a mas de que sirven para propagar los hongos e insectos que atacan a las maderas. 3) Todas 1, malezas forestales i los árboles de especies poco comerciales .e pueden estorbar a la formación de ái'boles útiles, pero se con :3rvará las malezas que han quedado debajo de es- pecies industriales, pues éstas fomentan la frescura del suelo i le allegan un abono distinto; con el nombre de maleza se entiende forestalmente toda planta leñosa que no llega a crecer a la di- mensión de árboles grandes; por consiguiente, entran aquí no solo la quila, colihue, maqui, coralillo, murta, etc., sino también en ciertas rejiones el lingue, canelo, radal, avellano, etc., que en ciertas situaciones no pasan de ser simples arbustos. 4) Se cortará del renoval de un tronco paulatinamente todos los brotes escepto el mas grande i derecho cuando ya tiene unos 3 a 4 metros de altura, para que se desarrolle libremente i mas lijero; es un error creer que desde el primer año se puede quitar de los troncos todos los retoños que posee, pues con esto se reduce enormemente la champa de raices; es preciso ejecutar esta labor paulatinamente en el trascurso de los años para que se desarro- llen mas lijero los retoños i no se sequen gran parte de las raices del árbol primitivo. 5) Se cortará los árboles grandes i robustos cuando han llegado casi al máximo de su desarrollo, porque después ya no crecen con la misma rapidez, se avejentan i su madera pierde en cali- dad. Mas o menos sucede eso con troncos de 80 crats. en los ro- bles, raulies, coihues, araucarias, etc.; de 70 cmts. en los mañíus, lleuques i villahuales; de 60 cmts. en los lingues, laureles i hua- huanes; de 50 cmts. en los radales, avellanos, canelos i arrayanes; de 40 cmts. en las lumas; los cipreses i alerces son de vida mucho 12 BOLETÍN DE BOSQUES, PESCA I CAZA mas larga i hai conveniencia en conservarlos hasta que su vege- tación acuse un próximo agotamiento. Las medidas que indicamos en centimetros no valen para todas las rejiones, pero sí pueden servir de guía en la mayor parte de los casos. 6) Los bosques grandes se subdividirán con fajas cruzadas en las cuales se cortará toda vejetacion arbórea i se plantará aro- mos de Australia (Acacia Melanoxylon) para atajar el fuego de los incendios que pueden producirse. Las cortas enumeradas en los números 2 i 5 se prepararán con un año de anticipación, suprimiendo las malezas forestales en los contornos de los árboles de especies apreciadas que están avejen- tadas, a fin de que estas asemillen i puedan formar así una repro duccion natural por semillas caídas, que es la mas económica. La corta misma debe ejecutarse jeneralmente en tiempo de invierno cuando se trata de especies cuyo cultivo se quiera continuar, i en tiempo de verano cuando se quiere esterminar la especie. Ya antes de las cortas indicadas habrán existido algunos claros de mayor o menor estension que no tenían árboles i con las cor- tas estos habrán aumentado en número i estension i hoi día se hace necesario plantarlos para mejorar la calidad délos árboles vecinos i dar mayor sombra al bosque. Cuando los claros existentes] son menores de lo metros de día- metro en todo sentido, contando solo el tubo de luz que deja el ramaje de los árboles grandes, entonces es preciso recurrir a la plantación de cipreses. Sí es mayor se podrá poner en su centro eucaliptos í si es mayor de 30 metros se podrá emplear los diez o mas meti'os del centro en la plantación de pinos. Como se ve, el espíritu de simple conservación de los bosques vírjenes del país, sin otra mira, nos ha llevado a la descripción paulatina de un cultivo rotatorio llamado forestalraente: .Método de beneficio por cortas de entresaca (Pliinter Schlag Betríeb). Este método de beneficio no es en absoluto el ideal de la selvi- cultura, pues mantiene árboles de todas edades en el mismo terre- no, estorbando los grandes a los chicos, produciéndose madera menos recta i mas nudosa, dando así en ol curso de 80 a 100 años menor cantidad e inferior calidad de madera, pero sí es el cultivo mas económico al principio, que permite todos los años una cose- cha moderada en el mismo terreno, que eterniza la existencia del bosque formado a la vista de un modo continuado; por esto es la rotación forestal mas recomendable para situaciones muí espues- boletín de bosques, pesca i caza 13 tas a los vientos fuertes, crestas i laderas muí accidentadas, hoyas hidrográficas de las vertientes i orillas de los rios. Al'principio, al tomar posesión de bosques'vírjenes, siempre sciá necesario en todo caso, para su mejor conservación, recurrir al método de beneficio por cortas por entresaca para suprimir lo seco, lo podrido i lo avejentado, esplotando lo poco útil que les quede de madera i quemando los desperdicios a fin de aminorar los peligros de incendios i destruir los hongos e insectos que atacan la madera i que pasan de los árboles enfermos a los sanos. Los mismos piincipios descritos para los bosques virjenes rijen también en los ya rozados a fuego i en los renovales. Por muchos que sean los árboles secos que hai en pié en una roza antigua, hai que suprimii'los esplotando lo útil i quemando el resto a fin de evitar que los troncos al caer maten la vejetacion nueva i que ésta sea atacada pronto por hongos e insectos, En seguida, convendría establecer fajas cortafuegos con aromo de Australia, suprimirlos arbustos, las especies de escaso valor in dustrial, malezas, etc., dejar los retoños con el trascurso de los años de un solo pié, plantar cipreses en los claros chicos, tratan- do que los árboles queden en distancias de 1.25X1-25 o a lo mas de 1,50X1,50 en cada sentido para que produzcan madera de primera clase. Cuando los claros son mas grandes, se puede plantar manchones de eucaliptos, pinos, encinas, etc., como ya di- jimos. Como se ve, la esplotacion i conservación de los bosques está intimamente ligada con la plantaciori i restauración de los mon- tes i al tratarlas aun superficialmente no es posible separar una cosa de otra sin tener que ligarlas nuevamente a cada paso para hacer ver siquiera las reglas mas rudira3ntar¡a3 de la ciencia fo- restal, las que se atropellan en el pais sin ninguna consideración i en perjuicio no solo de la comunidad sino también del propio dueño del fundo que manda ejecutar estas labores. Los dueños de fundos que tienen a lo menos 103 hectáreas de bosques que necesitan conservar i que no están en situaciones como las indicadas anteriormente, que les obligue a mantener el método de beneficio por cortas de entresaía, harán bien en par celarlos con el tiempo en 80 a lOü fracciones para esplotar anual- mente una parcela por el método de beneficio por cortas a mata- rrasa (Kahlschlag Betrieb) i establecer asi una rotación de cultivo 14 boletín de bosques, pesca i caza por 80 a 100 años. T.a corta a matarrasa tiene la ventaja de que al ban-er con todo se puede cambiar un cultivo en otro, f ornen- tnndo las especies útiles, suprimiendo las inútiles i plantando las que se quiei-a añadir. A esto debe preceder 1 o 2 años antes una corta diseminatona (Samenschlag) en la cual se cortarcín todas las especies entre árboles, arbustos i malezíis que no se quiera tener en el bosque i ademas se dejará de las especies útiles un ái'bol cada 15 o 20 metros o sean unos 2J a 50 árboles por hectá- rea para que asemillen i siembren por sí un nuevo bosque, para cuyo mejor éxito se recomienda arar i remover la superiicie del suelo para que reciba mejor la semilla. Solo después, cuando se vea la multitud de plantas nuevas formando una especie de tapiz^ se cortan los árboles grandes que se habia dejado. Las partes que hablan quedado ralas o desnudas se plantan con el esceso que hai €11 otras partes o intercalando otras especies. Por ejemplo, si tenemos un bosque de coihue, huahuan, laurela, roble, liiigue, i'aulí, canelo, radal, avellano, tique o palo muerto, patagua, maqui, arrayan, quila, colihue, romerillo, etc., dejaremos en pié solo los raulíes i robles en las distancias indicadas; a estos añadiremos lingue i radal en caso que allá llegan a ser árboles i el resto se corta a barrer. Se ara i se deja asemillar los ái'boles. A la vuelta del año se cortará las malezas forestales que haya i se repartirá mejor los brinzales (Sámlinge) o sea las plantas nue- vas por medio de la plantación. Si la reproducción natural por semillas caldas no ha sido suficiente, se puede dejar los árboles un año mas en pié, se recoje semilla i se siembra. La corta de especies útiles se hace mejor en tiempo de invierno, para que i-etoñeii bien; la de las malezas forestales se hace en el verano para que no retoñen o retoñen mal. A la vuelta de unos 3 o 4 años sei'á necesario dar otro repaso a las malezas para que no maten las especies útiles. Naturalmente es la primera condición, sine qua non, que el te- rreno esté bien cercado i se evite en absoluto el acceso de los ani- males, pues estos consumirían con preferencia los arbolitos útiles i dejarían cuidadosamente las malezas forestales en pié. Por mala suerte, no es así como se ha procedido con los bosque» nacionales. El fuego ha consumido todo i las especies que mejor retoñan o cuyas semillas duran mas tiempo en el suelo, como el maqui, avellano, canelo, huahuan, coihue, patagua, etc., han to- mado posesión de los bosques anteriores de roble i raulí. BOLETÍN DE BOSQUES, PESCA I CAZA 15 En otias rejiones se sacó priraercimente los raulíes del monte tupido sin dejarlos aseniilhir, años después se hizo lo mismo con los robles i hoi dia tenemos una gran existencia de malezas foresta- les en pié que en realidad no sirven mas que para el fuego. No por esto debe destruirse esta vejetacion, sino que debe cui- darse relijiosamente en todos los terrenos forestales, pues no solo presta utilidad a la comunidad sino en primera línea al dueño del fundo: sin ella tendrá un clima local mas seco, tendrá que regar mas seguido, helará mas i hará mas calor, se agrietarán los sue- los i habrá menos pasto en las laderas enteramente desnudas de vejetacion leñosa. Ya que no hemos sido capaces de cuidar lo útil, ahora nos toca la urjente necesidad de cuidar lo inútil, so pena de entrar en ma- yores gastos o ver disminuir notablemente nuestras entradas. Toda vejetacion leñosa, por ruin que sea, es una base preciosa para las futuras repoblaciones. No podemos concluir este capítulo sin hacer un llamado espe- cial a la conservación de nuestros quillayes i lingues, cuyas cor- tezas industriales son la base de un lucrativo comercio i a pesar de esto no se cuida su conservación, pues en vez de cortar los árboles en época conveniente, para que retoñen, i aprovechar así la corteza, la madera i la leña, conservando la vitalidad de la raíz i del cuello del árbol, solo sacan la corteza en tiras hasta donde alcanza el operario, o si corlan el árbol lo hacen en verano, cuando ya no retoña. Ademas de esto, no tenemos noticias de que persona alguna se preocupe de plantarlos. La sacadura de la cor- teza por tiras orijina que entren insectos en el tronco, aunque se le pinte con alquitrán, destruyen la madera i secan el árbol. El Estado ya no posee reservas de quillayes con las cuales po- dría auxiliar a la industria i a la esportacion, i por esto se nece- sita que los dueños de fundos se preocupen solos de esta mateiia, tan lucrativa i tan necesaria, para mantener el equilibrio que ne- cesitan las industrias nacionales para su bienestar. ESPLOTACION No hai esplotacion posible sin tener los medios para el ti'as- porte de maderas, ya sea en forma de resbaladeros en suelos ac- cidentados, canales con o sin agua corriente, ríos habilitados para el flotamiento de las maderas, caminos, ferrocarriles i puertos flu- 16 boletín de bosques, pesca i caza viales madereros. A pesar de eso el Estado no ha hecho casi nada en ese sentido i de allí viene el orijen i el pretesto de las rozas a fuego para habilitar suelos agrícolas i para esplotar los bosques. Si no se puede trasportar los productos económicamente, entonces solo se sacará los mas valiosos o se quemará todo pai-a dedicar el tei'reno a la crianza de animales, aunque sea en mediocres con- diciones. La roza a fuego debe tolerarse como medio mas económico para habilitar terrenos agiícolas donde no hai ningún ínteres en con- servar bosques, aunque el fuego reduce en mucho la cantidad de metios cúbicos de madera de construcción que se puede sacar de una superficie dada. Si cada uno de los dueños de fundo sacíise bien la cuenta de cuantas pulgadas de madera pierde a causa de la roza, tal vez no rozaría ninguno, sino que todos cortarían a hacha i sierra los árboles esplotables i solo después prenderían fuego a los desperdicios. Así se habría alejado también el peligro de los grandes incendios que arrasan no solo los bosques propios sino también los vecinos, con instalaciones de aserraderos i aun casas de habitación. En terrenos forestales es enteramente condenable la roza a fuego tal cual se ejercita, pues se cortan los árboles delgados hasta cuarenta o mas centímetros de diámetro en tiempo de in- vierno i de la primavera i se quema la roza entre Diciembre i Abril, cuando los troncos están llenos de savia azucarada, que llega a hervir en la madera con el calor del fuego, acelera la pudriciou de la misma, aumenta las condiciones higrométricas i llama su destrucción por los hongos e insectos. Solo cuando la roza ha sido delgada i los árboles en pié han escapado al fuego con vida, pue den dar madera de pi'imera clase cuando son cortados después en el tiempo mas favorable de su esplotacíon. '':i Es jeneralmente una simple ilusión creer que los árboles que se han dejado en pié no perecen con la roza a fuego. Basta reco rrer las inmensas estensíones de suelos eiizados de palos secos calcinados para convencerse de que se necesitaría mucho tino para evitar que se sequen. Nada útil debe esperarse de estos palos parados que tienen la savia cocida, resecada en el interioi', las fi bras alteradas por los hongos i la madera apolillada, como la ve- mos continuamente en los mercados madereros de las grandes ciudades. Mejor madera se obtenía cuando al talar con hacha en el tiempo boletín de bosques, pesca i caza 17 debido se sacaba a cada árbol grueso que se dejaba en pié una f;ija anular de mas o menos 25 centímetros de ancho por 5 cen- tímetros de espesor de albura para que, junto con los árboles cor- tados, se secasen los que habían quedado en pié i entonces no ha. bia inconveniente, para la calidad de la madera, prender la roza en el verano. De todos modos hai en cada roza a fuego una fuerte pérdida de metros cúbicos de madera, pero esta sería mayor aun si se cortasen también los árboles maderables en tiempo de in- vierno i se prendiese fuego a todos los árboles volteados. Como ya hemos demostrado en «El problema forestal en Chile», no se puede limitar la estension que va a tomar un incendio, i se convierten los bosques de raulí, roble, etc., en renovales de espe- cies menos apreciadas o totalmente inútiles. En terrenos foresta- les, es eso enteramente condenable i la ruina de la industria ma- derera futura, porque ésta deberá resignarse a producir mys tarde madera de inferior calidad i leña de 2.« o 3.T~» » ^i '■u^ .,^^tt,f0Ü'W^^'^^<¡¿ Sierra circular de pericia del compi-ador que ha comprado una aseriadora que no es para los usos a que quiere destinarla. Para la partidura de los trozos i la fabricación de maderas de construcción hai que tomar en consideración: 1) El banco aserrador con sierra circular; 2) La sieira de huinchas para trozos; i 3) La sierra alternativa. 1) La sierra circular es la mas usada en Chile, importada je- neralmente de los Estados Unidos. Su diámetro varia de 40 a 60 pulgadas; casi todas son de dientes postizos i tienen en la circun- ferencia una velocidad de 40 metros por segundo. Para producir un corte liviano sin fricción se recalcan o traban los dientes, de lo que resulta que el ancho del corte es mayor que el grueso de la sierra, el que aumenta aun mas por la cimbra de ésta. Se- gún el tamaño de los dientes varia su ancho de 8 a 10 milímetros i el del corte mismo de 10 a 12 milímetros. Depende de la proli- jidad del palanquero reducir esta pérdida de madera en los cortes, revisando bien los descansos del eje i en especial teniendo cuida- do de que el ancho de todos los dientes sea exactamente el mismo 24 boletín de bosques, PESCA I CAZA en su parte cortante i que sus puntas estén exactamente en ef mismo círculo. El trozo de madera está tendido i afianzado en un carro espe- cial que corre sobre rieles, el que se erapujct hacia la sierra en movimiento jeneral nente con una velocidad de 30 metros por minuto para produ'iir el corte. El retroceso del carro es mas lijero. Para producir un corte mas liso es indispensable también fijar- se en que la sierra tenga las evoluciones necesarias i que el carro se empuje con la menor o mayor velocidad que requiere el mayor o menor grueso del trozo. Sin estas precauciones se producen cortes tan disparejos que Sierra de huincha para tioucos' ocasionan una segunda pérdida considerable de madera al acepi" llar las piezas cortadas. Las ventajas que tienen los bancos aserradores de sierra circu- lar son: su construcción sencilla, su relativo escaso costo (por término medio $ 2000 oro, inclusive la hoja de la sierra), la ba- ratura de los cimientos (en Chile casi sin escepcion de pilotaje de madei-a), la facilidad del manejo, un trabajo lijero, la posibilidad de desarmar la máquina fácilmente i armarla en otro punto. Las desventajas son: el desgaste rápido de la maquinaria que- boletín de bosques, pesca i caza 25 orijina una cuota de amortización mui subida, un gasto grande i muí disparejo de fuerza, una gran pérdida de madera en cada corte i una superficie mui áspera en el corte que causa otra pér- dida al acepillarla. La pérdida de madera importa en tablas de una pulgada un 30 por ciento del trozo, en tablas de tres cuartos de pulgadas un 36 por ciento i en tablas de media pulgada un 43 por ciento. 2) La sierra de huincha para trozos hace el corte por medio de una hoja sin fin de 6 a 8 pulgadas de ancho, que se mueve con ^^rí'f^^í^^^^.'ííí-^ traquina para enderezar la huincha gran velocidad sobre dos poleas de 1.20 a 1.80 metro de diá- metro. "El grueso de la hoja de la sierra es jeneralmente de media lí- nea i al recalcar los dientes queda el ancho del corte en una i me- dia linea. Lo mismo que en la sierra circular es de gran importancia que los dientes sean igualmente anchos i que sus puntas estén en la misma línea. Con la sierra de huincha se puede obtener resultados sobresa- lientes, siempre partiendo de la base que la hoja de la sierra esté bien preparada. Con la afiladura de los dientes con lima o lija de esmeril i con la recalcadura posterior de las puntas de los mis- boletín de bosques, pesca i caza mos, se alarga la hoja de la sierra en el lado de los dientes; por consiguiente, el corte ya no formarla una línea recta sino una cui-- va, cuya línea esterior serian las puntas de los dientes. Se necesita, por consiguiente, estirar la parte no dentada de la hoja con gol- pes de martillo o con un laminador hasta que esté derecha otra vez. La circunstancia de que con la sierra de huincha solo se consiguen resultados sobresalientes cuando la sierra está en buen estado i se posee un personal idóneo ha dificultado mucho su in- troducción en el país, donde se está acostumbrado a trabajar mas bien con peones que con mecánicos. Las ventajas de la sierra de huincha son: que el gasto de fuer- za es un poco menor que en la sierra circular, el corte es mucho mas parejo i mas liso, su gran rendimiento, el mínimo de pérdida de madera en el corte mismo i en la acepilladura, pues con ella es solo de un 12 por ciento al cortar tablas de una pulgada de un trozo, de 15 por ciento en tablas de tres cuartos i un 18 por cien- to en tablas de media pulgada, lo que no se alcanza a obtener con ninguna otra sierra. Las desventajas son: el alto precio de su adquisición ($ 8000 a $ 9000 oro jenei'almente), fundaciones caras, las dificultades de tener un buen mecánico i palanquero i de la buena conservación de la sierra. 3) La sierra alternativa se compone de un marco en el cual están fijadas una serie de sierras que se mueven de ariiba abajo al mismo tiempo, asi es que mientras en la sierra circular i en la de huincha el trozo de madera debe moverse muchas veces hacia adelante i hacia atrás para cortarlo en tablas, aquí hace solo una vez el camino atravesando las sierras colocadas en los espacios fijos del grueso que se quiere dar a las tablas. Quiere decir esto que la sierra alternativa es especialmente adecuada para cortar tablas de cualquiera dimensión de trozos de madera. Las hojas se asemejan a las de un serrucho, sierra a mano o corvina. La. afila- dura i recalcadura de los dientes exijen también cierta prolijidad pero no es la mitad tan difícil como en la sierra de huincha i la puede hacer cualquier operario de mediana intelijencia. La pér- dida de madera en el corte i en la acepilladura es casi tan insig- nificante como en la sierra de huincha, las tablas producidas son tan parejas i lisas que en muchos casos pueden ser empleadas sin acepillar. El manejo de la sierra alternativa es sencillo, el avan- ce puede alterarse fácilmente, aun durante el corte, el número de boletín de bosques, pesca i caza 27 las sierras que se pueden emplear al mismo tiempo puede llegar a 24, asi es que con una sola pasada del trozo pueden producir 23 tablas. A pesar de esto la productibilidad es un poco menor que en la sierra de huincha i en la circular; en cambio es menor ei gasto de fuerza para producirlas tablas i mayor la segui'idaddela Sierra alternativa ■esplotacion. El precio de una sierra alternativa con 24 hojas fluctúa entre $ 5000 a 6000 oro jeneralmente. Sería un prejuicio recomendar una sola clase de máquina como la única apreciable, pues se necesita elejii' para cada caso la má- quina que mejor convenga. Para las circunstancias existentes en i'8 boletín dp;: bosques, pesca i caza el pais deben tomarse en consideración en primera línea los enor- mes £?astos de trasporte de los trozos de las selvas vírjenes al aserradero i de la madera elaborada de éste a la estación próxima i a los centros de consumo, los que se agravan mas en Chile por el completo abandono en que se ha dejado toda clase de medios de trasportes madereros en el pais. En los casos en que trata de cortar madera de construcción de f:^^ .. Sierra de huincha partidora grandes dimensiones, traviesas i durmientes de ferrocarril, tablo. nes, etc., siempre será ventajoso emplear un banco aserrador con sierra circular. Donde se cortan principalmente tablas será recomendable usar al lado de la sierra circular otra alternativa. Los trozos se partirán boletín de bosques, pesca i caza 29 entonces con la circular i se seguirá cortando las piezas grandes en tablas con la alternativa. En vez de ésta también puede usarse una sierra de huincha repartidora. El manejo de una máquina de este jénero es mucho mas fácil i sencillo que el de una sierra de huincha para trozos, porque las hojas de sierra no pasan de 4 pul- gadas de ancho como máximo. La sierra de huincha repartidora representada en la lámina adjunta, por ejemplo, tiene por térmi no medio una productibilidad de 30 a 35 metros corridos por mi ñuto, lo que no deja ser ventajoso, sobre todo tomando en consi- deración el corte parejo i liso que produce. ün factor mas en el mejor aprovechamiento de los trozos es el trazado de división de cada uno de ellos, pues una o dos piezas mas que salgan de cada uno no deja de tener su importancia para el resultado económico de la empresa, ya que esta entrada puede superar al costo del acarreo de la selv^a vírjen al aserradero. Un buen palanquero i mecánico es indispensable para obtener él resultado que se espera del aserradero, pues un peón incompe- tente no cuida, aceita ni limpia las máquinas, de repente estas se desperfeccionan, se inutilizan piezas, etc., lo que signiñca dinero en la compra de los repuestos. La Escuela de Arte i Oficios de Santiago puede hacer aquí mucho para enmendar este mal, edu- cando operarios económicos cuyos salarios no recarguen de un modo escesivo ios gastos de producción. El maquinista es jeneralmente también el contratista del ase- rradero i se le paga por pulgada elaborada, apurándose éste pai'a obtener cuanto antes el número fijo pai'a lo cual se le ha contra tado o para llevar la cifra de las pulgadas al máximo posible del año para sacar mas plata, sin fijarse en la calidad de la madera que saca de cada trozo. Un trozo puede dar, por ejemplc, tres piezas de escuadría grande de primera clase i una cuarta de ter- cera clase, o quince piezas de escuadría chica de primera clase í una de ínfima clase, i a causa de la mala o ninguna atención i se- lección se sacan de él 2 piezas grandes i 8 piezas chicas de torce ,ra clase i solo el resto de madera de primera clase. Una sierra circular algo caldeada aumenta considerablcnivíiite los desperdicios en aserrín i lo que desperfecciona las medida^ le las piezas redunda en pérdidas de pulgadas poi" trozo. El mal manejo de la máquina puede ocasionar desperfocti s en las medidas que llegan a ñuctuar en una sola pulgada entr '4 p. 30 boletín de bosques, pesca i caza i pulgada i media i llega a convertir asi la madera de primera clase en su totalidad en otra de cuarta clase. La falta de exactitud en las medidas de las piezas ha hecho pre- leiir a muchos injenieros i arquitectos el empleo del pino oregon ' «, t'^,'*' Máquina para afilar los dieiitcr* de la Sierra de huincha aunque este sea de menor resistencia i durabilidad que el roble lejítimo bien esplotado i elaborado. Con el nombre de madeía de 1.-'', 2.'^ i 3/^ clase se entiende je- neralmente la que reúne las siguientes condiciones: A la 1.''^ clase corresponden las piezas de todas dioaensiones- que sean derechas i tengan escuadrías perfectas en todas sus ca" ras, inclusas sus estremidades. En el grueso i ancho de las maderas se permitirá una toleran- cia de 2% como máximum sobre las medidas de las piezas pero esto no rejirá en el largo; serán de fibras continuadas i uniformes de un estremo a otro de su largo en el medio de la pieza, sin fibras trasversales pronunciadas, sin nudos o que estos no sean de un boletín de bosques, pesca i caza 31 diámetro mayor de un 3 por ciento del ancho de la pieza, ni tam- poco mas de un 3 por ciento del grueso de la misma en los nudos del canto, desprovista completamente de tarugos; no deberán estar dañadas por insectos u hongos; ni torcidas, arqueadas, ras- gadas, carcomidas por el fuego u otro defecto apreciable a la vista. En esta categoría no habiá tolerancia de ¿ilbura, cuando se tra- ta de tablas o tablones de duramen o pellin; cuando se trate de durmientes o traviesas i piezas de escuadría se Itolerará que en los ángulos tengan hasta un 10 por ciento de albura del ancho o grueso de la pieza, pero no en su superficie; i un 2 por ciento para los palos redondos A la 2.'^ clase corresponden las piezas de toda dimensiones que sean derechas i tengan escuadrías perfectas en todas sus caras inclusas sus estremidades. En el grueso i ancho de las maderas se permitirá uua toleracia de 2 por ciento como máximum sobre las medidas de las piezas, pero esto no rejirá en el largo; serán de fibras continuadas i uni- formes por lo menos en los 2/3 del lai'go de la pieza, sin fibras trasversales pronunciadas, sin nudos, o que estos no sean de un diámetro superior al 10 por ciento del ancho de la pieza, ni tam- poco mas de un 10 por ciento del grueso de la misma en los nudos del canto; sin tarugos o que no escedan éstos del 5 por ciento del ancho o grueso; no deberán estar dañadas por insectos u hongos, no torcidas, arqueadas, carcomidas por el fuego; las rasgaduras no deben internarse en cada estremo mas idel 5 por ciento del largo de la pieza En esta categoría no habrá tolerancia de albura cuando se trate de tablas o tablones de duramen o pellin; cuaado se trate de dur- miente o traviesas i piezas de escuadría, se tolerará que en los ángulos tengan hasta un 15 por ciento de albura del ancho o grue so de la pieza, pero no en su superficie, i un 5 por ciento para los palos redondos. A la 3.''^^ clase corresponden las piezas de todas dimenciones que sean derechas i tengan escuadrías perfectas en todas sus caras inclusas sus estremidades. En el grueso i ancho de las maderas se permitirá una toleran- cia de 2 por ciento como máximum sobre las medidas de las pie- zas, pero esto no rejirá en el largo; serán de fibras continuadas ' uniforme por lo menos hasta la mitad del largo de la pieza, sin boletín de bosques, pesca i caza fibras travesales pronunciadas, sin nudos o que éstos no sean de diámetro superior al 20 por ciento del ancho de la pieza, ni tam- poco mas de un 20 por ciento del grueso de la misma en los nudos del canto; sin tarugos o que no escedan éstos del 10 por ciento del ancho o grueso; no deberán estar dañadas por insectos u hon- gos, ni torcidas, arqueadas, carcomidas por el fuego; las rasgadu- ras no deben internarse en cada estremo mas del 10 por ciento del laigo. En esta categoría no habrá tolerancia de albura cuando se trate de tabla o tablones de duramen; cuando se trate de dumientes o traviesas i piezas de escuadría se tolerará que en los ángulos ten- gan hasta un 20 por ciento de albura del ancho o grueso de la pie- za, pero no en su superficie, i un 10 por ciento para los palos re- dondos. La falca de uno solo de los requisitos enumerados en cualquie- ra de las categorías será suficiente para rebajar la pieza a la cla- se que admita este defecto. El resto de las maderas cuyos defectos sean superiores a los máximos indicados en la 3.^, categoría, o que no se encuadren en los límites fijados, se considerará como madera de á.^ clase o de deshecho, i servirá únicamente para usos inferiores. De esta clasificación se desprende cuan fácil es convertir trozos i piezas de primei-a en oti os de 4.^ clase o deshecho en la confec- ción de los trozos i de las piezas. Asi como han influido estas circunstancias, la época de la corta i el modo de guardar los trozos en la calidad de la madera, tam- bién influye el tratamiento que se le da hasta su venta en estado perfectamente seco. Ya que hai en el país un sfocl' de madejas elaboradas de 2 i 3 años de edad será fácil proceder al secamiento natural i paulatino de las piezas encastillándolas en tiempo de verano protejidas del sol o a la sombra de los árboles, en el invierno bajo techo, pro- curando que la secadura sea lenta i uniforme, que la base de los castillos sea plana i horizontal, que estos sean bien aireados, que circule el aire, pero que no sufra la madera directamente dc| sol i de la lluvia, pues los dos últimos factores son los mayores causante de la arqueadura, torcedura i 'rasgadura de las maderas que la desperfeccionan tanto. La lenta i pareja secadura de la* maderas aumenta su resistencia i durabilidad a la vez que evita los defectos señalados. boletín de bosques, pesca i caza 33 La vida rápida de los negocios lia hecho inventar máquinas esjDcciales para acelerar la secadura de las maderas a la vez que se ha tratado de mejorar con estos sistemas sus cualidades. La secadura a vapor se hace en un recipiente grande, herméti- camente cerrado, en el cual se inyecta vapor caliente durante algunos dias, con lo que se consigue que gran parte de la savia sea lavada i aparezca en el desagüe con la condensación del vapor en forma de un líquido gomoso, azucarado i jeneralmente algo hediondo. Se espera que este líquido de desagüe se vuelva agua clara, se estrae el aire húmedo i finalmente se seca la madera bajo galpón. Este procedimiento de lavadura i secadura demora solo dos o tres semanas, a la vez que disminuye notablemente la sen- sibilidad higrométrica, arqueadura i tercedura de la madera, pero esta puede sufrir descoloraciones en las especies donde esto se produce fácilmente. El sistema alemán de Zappert consiste en un recipiente herméti- camente cerrado en el cual se produce una corriente constante de aire a 30 centígrados i provisto de aspiradores para estraer el aire húmedo. Así se secan maderas blandas en 6 a 8 dias i ma- deras duras en 12 a 15 dias, sin que sufran en su color, elastici- dad, consistencia, etc. Otro alemán, el señor Schaffenius, modificó este sistema en el sentido de enrarecer el aire por medio del aumento de los aspira- dores i consiguió así un secamiento mas rápido aun, sin perjudi- car a la calidad de la madera. Tanto de estas instalaciones como también de la mayor parte de las impregnaciones no hai catálogos, pues las casas comerciales de Europa hacen los presupuestos para cada caso reparado, según los detalles, condiciones climatéricas locales, especies, etc., etc. A fin de evitar que la madera elaborada se rasgue en las estre- midades, se pega en éstas un pedazo de papel. Las maderas tro- picales mas preciosas vienen a veces totalmente forradas de pa- pel en todas sus cai-as. También se puede emplear los métodos citados para los troncos i los que se ha publicado en el Boletín de Bosques, Pesca i Caza. Una mayor tenacidad i flexibilidad de la madera se obtiene con el tratamiento a vapor estando esta húmeda i caliente todavía^ un menor peso se obtiene solo con el secamiento al vap)r i al .aire seco. Todas las sustancias estrailis que se puede emplear 3 34 BOLETÍN DE BOSQUES, PESCA I CAZA para hacerla mas liviana, la hacen también mucho menos dura, resistente i durable, por eso hai que desistir de estos propósitos. La durabilidad de la madera se puede aumentar carbonizando la superficie con una llama de soplete, pero no con fuego abierto que produce rasgaduras que mas bien sirven para acelerar la pudricion. Otro método con igual fin es el ideado por el alemán K. Rene en Stettin, que seca la madera al aire caliente, hace el vacío en el espacio cerrado, inyecta oxijeno en el mismo i en seguida hace saltar chispas eléctricas que trasforman el oxijeno en ozono que oxida a la savia i la convierte en terebena, creosota, etc. El sistema Haskins consiste en encerrar la madera en calderos grandes, inyectar aire calentado a 300 o 500 centigiados por un par de horas i dejar enfriar el caldero, conservando una presión de 3 a 5 atmósferas.. Con la temperatura alta se trasforma el azúcar, la goma, el tanino, la proteina i el almidón de la savia en líquidos antisépticos como ácido acético, alcohol metílico, fenol, creosota, etc., los que jeneralmente representan un 12 por ciento del peso de la madera. La impregnación de la madera con sustancias que aumentan su durabilidad, cambian su aspecto, etc., es de una importancia mui grande para el país, pero como su descripción seria mui larga, no haré mas que citar algunos datos sin entiar en detalles. La durabilidad se aumenta con impregnaciones de sulfato de cobre con presión liidi'ostática o con bombas de 20 atmósferas de presión, i tambiei] creosota, petróleo, aceites, alquitrán, carbolíneo, jabón de resina, boratos, alcalisilicatos, cloruro de mercurio o de zinc, soda o potasa, alumbre, etc., etc. La incombustibilidad se aumenta con lechadas de cal o impreg- naciones de potasa, alumbre, vidrio soluble, sulfato de fierro, clo- ruro de mercurio, etc. La fabricación de carbón, celulosa, alcohol metílico, vinagre, brea, alquitrán, resinas, esencias, tanino, etc., lo mismo que la im- pregnación para imitar vetados, el aprovechamiento de desperdi- cios, como hojas, ramillas, aserrín, etc., debe dejarse para trabajos especiales sobre estas materias. Como se ve, hai mucha tela que cortar en la esplotacion de los bosques. Consideramos de capital importancia para el comercio i las industrias: 1. Que la madera de cada especie se venda con su nombre boletín de bosques, pesca i caza 35 propio, o sea, roble pellín por roble pellín, coihue por coihue, oli- villo por olívíllo; 2. Que la madera sea enteramente seca; 3. Que las piezas sean de medidas exactas i en peifecta es. cuadria; 4. Que se aparten las clases primera de segunda i^tercera i no se vendan mas revueltas; 5. Que se inicie siquiera la impregnación de las maderas para durmientes, postes, etc., i 6. Que se reglamente las épocas de la corta i la esplotacion de los árboles, sobre todo en los terrenos forestales. Mucho puede hacer aquí la iadastria particular al marcar la producción de la madera con la marca del fundo, garantizando al comprador la veracidad de la especie, del pellín, estado de seque- dad i la calidad de la madera, dividiéndola con exactitud en 1.a, 2.'% 3.''^ i 4.'"^ clase o deshecho. Hai a este respecto en el Minis- terio de Industria un proyecto de marca oficial de la madera pen- diente, que todavía no se ha podido despachar, que no solo faci- litará el comercio interior sino que tambíen^es la única base sólida en la cual se puede cimentar la esportacion segura de nuestras maderas. La época de la corta i la rotación del cultivo que debe darse a los bosques en los terrenos forestales es de capital importancia no sólo para la calidad de la madera sino también para la existencia permanente de los bosques, que son la base fundamental de la in- dustria maderera nacional. Sí ya no hai bosques, ya no hai in- dustria nacional i se puede vender como ñerro viejo las instala- ciones costosas de aserraderos que se han adquirido, al mismo tiempo que se necesita dedicar in jen tes sumas al fomento de los bosques, tanto de parte del Estado como de los mismos dueños de fundos. Urje aquí el pronto despacho de la lei de bosques, pesca i caza que está pendiente en el Honorable Senado. EL FOMENTO DE LOS BOSQUES Como el Estado todavía no ha sentido la necesidad de conser- var bosques, ni ha tenido la voluntad de hacerlo, tampoco ha sen- tido la necesidad de reponer parte de las inmensas riquezas forestales a cuya destrucción ha contribuido, ni ha tenido la firme 36 boletín de bosques, PESCA I CAZA voluntad de emprender de un modo serio el combate de las dunas que sepultan los terrenos agrícolas del pais ni de iniciar siquiera algunos de los temas que abarca el tan complicado i tan impor- tante problema forestal. Se necesita, por consiguiente, hoi por lioi, prescindir de la ayu- da del Estado i salvar los propios intereses con la propia iniciativa. Muí laudables son en este sentido los trabajos empezados por las Compañías de Lota i Coronel, Curanilahue i Lebu, como también por los señores J. Bunster, en Angol; Martin Petit, en Carahue; Agustín Ross, en San Vicente, etc., etc., pero en comparación de las verdaderas necesidades de la rejion del sur son una gota de agua en el mar. * No es que los demás dueños de fundos no hayan sentido la ne- cesidad de plantar bosques en defensa de sus propios intereses, ya sea en bien de sus cultivos agrícolas o para su comodidad per- sonal, pues aun rodeado de bosques vírjenes hemos visto plantados el gomero azul, el pino de Monterei i mas escasamente algunas otras especies. No es esta la causa, sino la falta de comprensión de los dueños de fundos, de que no solo para la ganadería, la minería, la como- didad personal i el adorno del territorio se necesitan bosques, sino que es urjente su existencia en las vastas estensiones de terrenos forestales par^i obtener de ellos todos los demás beneficios, a la vez que se conseguirá hacer permanente la industria maderera en el pais. Mejor habría sido conservar la existencia de bosques en los terrenos forestales i donde la aconsejaban la agricultura, la mi- nería, etc., esplotándolos por un réjimen forestal, pues esto habría sido cien veces mas económico que plantarlos después otra vez €on especies de muí inferior calidad a las maderas nacionales, como sucede, por ejemplo, con el gomero azul. No podemos reemplazar el roble, raulí, lingue, quíUaí, con nin- guna especie estranjera que tenga exactamente las mismas cali- dades i sería preciso modificar los métodos de edificación i nues- tros hábitos industriales. Por esto es necesario no solo conservar- las sino también cultivar las existentes i fomentarlas por medio de la siembra i de la plantación. Donde hai todavía troncos mal retoñados o cuyos brotes hayan sido comidos por los anímales, se recomienda volverlos a cortar ^ flor de tierra en tiempo de invierno para que broten con mas boletín de bosques, pesca i caza 37 f uei'za i establecer cierros que eviten en absoluto el acceso de los animales. Cuando los retoños ya teng'an un metro de alto se comenzará a suprimir algunos todos los años, hasta dejar uno solo cuando ten- gan un alto de 3 a 4 metros. Es contraproducente cortar desde el principio todos los brotes escepto uno, pues cada uno de ellos co- rresponde a una raiz con vida que respira por él i al suprimirlos todos ya no tienen los medios indispensables para su vida i se secan, atrasándose así el crecimiento del brote único que se dejó. Si en los terrenos que se quiere dedicar a bosques toda vi a hai árboles grandes de especies útiles, es recomendable aislar éstos por medio de la corta, para que estén bien aireados i asoleados i puedan florecer i asemillar bien. Se remueve la superficie del te- rreno poco antes que caiga la semilla i entonces encontrará ésta el medio mas a propósito para echar raices, lo que forestalmente se llama reproducción natural por semilla i que es la base mas económica para reconstituir un bosque. Los claros sin plantas que queden se pueblan por medio de la siembra directa de semillas recojidas de otros árboles o por la plantación de árboles criados. La recolección de las semillas es mui sencilla en los lingues, laureles, araucarias, encinas, nogales negros, etc., que tienen el fruto grande, pues no hai mas que recojerlos del suelo apenas hayan caido de los árboles. En los cipreses, alei'ces, pinos, aro- mos, acacia blanca, etc., es preciso recojer los conos i vainas del árbol cuando están maduros, lo que sucede jeneralniente al fin del verano i en el otoño, se les estiende en cajones forrados con papel o encima de jénero o entablados espuestos al calor del sol o al calor artificial hasta que suelten la semilla, lo que se facilita al revolverlas periódicamente. Las semillas livianas de raulí, roble, coihue, arce, etc., se ob- tienen mas económicamente al estender una sábana o una tela grande debajo del árbol cuando los frutos están por caer, tomar una varilla i golpear con ella suavemente las ramas cubiertas de frutos para que éstos caigan encima de las lonas estendidas, labor que sólo puede hacerse en dias sin viento. Esto también suele ha- cerse para aromos, acacia blanca, arces, fresnos, cedros, etc. En los eucaliptos es necesario cortar las ramitas con frutos an- tes que éstos se sequen, se estienden a la sombra aireada, pero no al sol directo, en cajones bajos forrados con papel, hasta que ó'i boletín de bosques, pesca i caza se sequen i suelten la semilla. Lo mismo puede hacerse con e rauli, roble, coihue, como también con aromo, acacia blanca, etc , pero los últimos citados no temen los rayos solares. Las semillas obtenidas se limpian por medio de arneros; una corriente de viento o se les sopla i se saca a mano las materias estrañas i los animalitos que podrían conáumir la semilla. Las encinas, acacias blancas, aromos, castaños, nogales, etc., dan semilla madura desde el primer año que dan fruto; los arces, fresnos, etc., un par de años después; los nogales, las caobas de vegas (Eucalyptus robustaj a los 5 o 6 años de edad; los quilla- yes, lingues, laureles, las caobas rojas (Eucalyptus resinífera), araucarias del Brasil (Araucaria ¡brasiliensis), los pinos maríti- mos, etc., a los 8 o 12 años de su edad; los pinos Tea de las Ca- narias (Pinus canariensis), los gomeros de Maná (Eucalyptus vi- minalis), los karris (Eucalyptus di versicolor), etc., entre los 12 a 35 años; los cipreses, los pinos de Monterei (Pinus insignis), arau- carias del pais, coihaes i otros entre los 15 a 20 años; los gomeros azules (Eucalyptus globulus), abetos, piceas, cedros, pinos colora- dos (Sequoya sempervivens), raulíes, robles, alerces, etc., a los 20 i mas años. Estos datos no son matemáticamente exactos, puesto que en suelos pobres espuestos al sol maduran antes i en otros fértiles sombreados mucho mas tarde. Muchas especies dan frutos a los pocos años de su vida, pero la semilla es total o parcialmente vana o muí raquítica. Los frutos deben recojerse de los árboles derechos i robustos, pues si se toman de plantas raquíticas, ganchudas o torcidas, un gran porcentaje de los hijos vuelve a tener las mismas malas ca- lidades. Las plantas provenientes de árboles de climas templados i a poca altura sobre el mar, crecen jeneralraentemas lijero que otras provenientes de climas ásperos i de mucha altura. Las semillas de las encinas, castaños i araucarias empiezan a perder la facultad de jerminar ya desde los quince días a un mes después de su caída si no se guardan en arena seca o cubiertas Con el mismo rastrojo del bosque que las puede conservar por unos 3 o 4 meses; por esto conviene sembrarlas a medida que caen del árbol. Las de los raulíes, robles, coihues, quillayes, ave- llanos, alerces del pais, pinos colorados, pinos Oregon (Pseudo- tsuga taxifolia, Abíes douglasii, etc.,), arces, abetos (Abies), cedros, boletín de bosques, pesca i caza 39 €te., pierden la facultad de jerminar a los 3 a 6 meses; las do los lingues, laureles, fresnos, alerces estranjeros (Larix), etc., mas o menos después del primer año; las de los aromos, cipreses, euca- liptos, piceas, pinos, acacia blanca, nogales, etc., sólo entre los 2 a 5 años en caso que se las haya guardado en un embalaje i cuar- to aireado, seco, fresco i sombrío. La siembra directa de las semillas en el terreno que se quiere dedicar a bosques, ya es viable de Talca al Bio-bio en situaciones favorables, pero es mas segura del Bio-bio al sur, i depende del costo de la semilla si le conviene o no al dueño del fundo. Antes de sembrar se necesita arar i lo mismo que en cualquier cultivo agrícola se obtendrá mejor resaltado cuanto mejor se haya preparado el suelo. La siembra al voleo es mas gastadora de se- milla, por esto casi siempre habrcá conveniencia de sembrar en surcos. Si el dueño del fundo no quiere hacer el gasto de arar toda la superficie, entonces debe hacerlo a lo menos en las líneas que se piensa sembrar. Cuanto antes se abra el suelo, mejor será para que se airee bien la tierra. Los surcos se harán horizontales cuando se quiera aprovechar mejor el agua de lluvia i diagonales o verticales cuando se quiera dar preferencia a la facilidad del acarreo en lo futuro. Se les tra- zará a distancias de 1 a 1.50 metro uno de otro i las semillas se pondrán en número de 2 a 10 a lo menos a distancia de 0.5Ci a 1.50 metro sobre los surcos, correspondiendo las medidas mas cortas a los terrenos mas accidentados, poco profundos, muí es puestos al viento, mas arenosos o susceptibles de correrse, i las medidas mas largas a suelos mas fértiles i menos accidentados o espuestos a los vientos. Distancias mayores ya no convienen porque los árboles crecen fnui ganchudos i producirían sólo madera de segunda o cuarta clase. Es un error querer enmendar esta falta con la poda de las ra- mas cada par de años, lo que se ve con frecuencia en los pinos i cipreses, pues ésta atrasa el crecimiento de los árboles en 1,2 i mas años, a mas de ser un costo mayoi' que la plantación a dis- tancia corta. Si hai temores de que las lauchas, ratones, hormigas u otros in- sectos coman las semillas, se remojarán éstas con agua i se seca- rán con óxido de plomo (minio o azarcón) antes de la siembra. Si 40 boletín de bosques, pesca i caza hai temor de que sean destruidas por hongos, anguilulas, etc., se las remojará con una solución de S^/o de sulfato de cobre. La siembra directa prestare! mayores utilidades en las encinas, castaños, araucarias i nogales, con dos a cinco semillas en cada punto (los piñones se entierran de punta dejando una cuarta o quinta parte de su largo fuera de tierra;;, aromos, acacias blancas, arces, fresnos con 5 a 10 semillas; la siembra será siempre buena en los lingues, laureles, avellanos i pinos, cuyas semillas se pue- den obtener baratas, empleando 5 a 15 semillas; en los raulies, ro- bles, coihues, quillayes i cipreses se necesitarán unas 15 a 20 semillas por la cantidad enorme de semillas vanas que contienen i por consiguiente será discutible la conveniencia, i en el resto de los árboles será preferible, de hacer almacigos. Las semillas se enterrarán por regla jeneral mas o menos el doble del grueso que tienen. Cada siembra directa debe darse por fracasada antes de hacer- la, si no se piensa protejer a los arbolitos en su primera juventud contra el pasto i las demás malezas que pueden ahogarlos. Los almacigos se hacen jeneralmente en los meses de otoño para las encinas, castaños, araucarias i nogales, a medida que caen los frutos de los árboles. Después se hacen los de raulies, robles, coihues, quillayes, avellanos, alerces del pais, pinos colo- rados, pinos Oregon, arces, abetos i cedros. Los siete últimos pue- den dejarse también para mediados de invierno, cuando se hacen los almacigos de lingues, laureles, fresnos (el fresno euiopeo solo jermina en el segundo año), alerces estranjeros, piceas, pinos i ci- preses. Los de los cipreses también pueden hacerse a la salida del Invierno. En Agosto i Setiembre se hacen los de los aromos i aca- cias blancas, cuyas semillas duras conviene remojar una noche antes en agua tibia para que jerminen mas pronto. En Setiembre i Octubre se hacen los almacigos de los eucaliptos abrigándolos contra las heladas tardías. La tierra para el almacigo debe ser bien arneada, tanto mas fina cuanto mas chica sea la semilla. Se compone de una palada de humus o mantillo o sea tierra de hoja, de cerca o era, etc., una palada de tierra común i una o dos paladas de arena, a fin de pro- ducir una tierra lijera, suelta i desmenuzable con los dedos. Se empareja bien la superficie del almacigo i se siembra las encinas, nogales, arces, fresnos, lingues, laureles, mañius, a distancias de 10 a 20 centímetros; aromos i pinos de 2 a 3 centímetros; cipre- boletín de bosques, pesca i caza 41 Sea, abetos, piceas, alerces i eucaliptos de 1 a 2 centímetros en cada sentido. Estas distancias pueden alargarse o acortarse mas, según la época del trasplante que quiera hacerse mas tarde. Pero liai que saber que cada trasplante es una seguridad mas de que el árbol no se va a perder al plantailo en el terreno definitivo. Sembrada la semilla se tapa mas o menos con el doble de su espesor de tierra compuesta o de mantillo, con escepcion de las araucarias. Las encinas, nogales, arces, fresnos, acacias blancas, raulies, ro bles, etc., se cultivan mejor en mesas o platabandas de 0.80 a 1 metro de ancho al aire libre. Las dernas especies necesitan que se les haga un sombreadero o ramada para que no sufran el sol di- i-ecto i constante en su primera juventud, solo mas tarde se les dejará todo el sol para que se crien robustas. Si los almacigos no son grandes o se piensa trasladai'los a otra parte mas tarde', ya sea para su venta o plantación, será mejor placerlos en cajones o barriles partidos en el medio, con escepcion de las encinas, etc., que se cultivan al aire libre. La superficie de los almacigos debe mantenerse siempre fresca, pero ni seca ni empapada en agua. Mas fina es la semilla, mas fina debe ser la lluvia de la regadera, para que no se desentierre aquella. Apenas se nota una enfermedad que mata a los arbolitos se procede al trasplante de iodo el almacigo a tierra nueva para evitar el contajio, que es lo mas eficaz en todos los casos. Los árboles de hoja caediza no se trasplantan en el verano, las demás apenas tengan 5 centímetros mas o menos de altura. El trasplante se efectúa a la sombra profunda de una ramada tu- pida o galpón, regando los árboles inmediatamente después, colo- cándolos en seguida por 15 días a la sombra, después por otros 15 días a medio sol i al final a todo sol. De plantas sembradas en almacigo i nunca trasplantadas siem- pre se pierde un fuerte tanto por ciento al colocarlas en el terreno definitivo, pues pierden con frecuencia el único brote profundiza- dor de la raíz, mientras que con cada trasplante aumenta el nú- mero de raicillas i se asegura mas su arraigamiento. No todas las especies de áiboles conviene criar de semillas i en este caso está el pino colorado (Sequoya sempervirens), porque a veces sale de un kilo nada mas que una planta, mientras quede gancho arraiga muí bien en los meses de Mayo a Agosto. 42 boletín de bosques, PESCA I CAZA I Los álamos, ya sea el negTo cornuu, el de la Carolina o el Suizo rejenerado, que son los mejores, se dan casi solamente por estaca en el pais, ya que es escasísimo el número de los árboles hembras que existen en Chile. Para la plantación de los árboles vale lo mismo lo que hemos in- dicado para la siembra directa: mejor i mas temprano se haya preparado el terreno, mas lijero crecerán las plantas nuevas. Las distancias mas convenientes para producir madera de construc- ción de primera clase son de 1,25 X 1>25 a 1,50 X 1>50 metros en cada sentido, en caso de que no se trate de situaciones mui es puestas al viento, dunas volantes, etc., que necesitan que se plante mas tupido. Distancias mayores implican el desmejoramiento de la madera. Los gomeros azules (Eucalyptus globulus) i gomeros de maná (Eucalyptus viminalis) exijen una plantación de 3 X 5 metros para obtener de ellos el máximo posible de leña, pues de otro modo engruesan poco. Un hoyo de 50 X '^0 centímetros bien cavado siempre es lo mejor para plantar bien un árbol; la pala de hoyo, la pala de tor nillo, la de cuchara, etc., i mucho mas la pala de barreta o de cuña, trabajan mucho mas lijero que la pala común, pero al usar- las se debe saber que por cada pulgada que se achica el hoyo, se sacrifica algo del crecimiento de los árboles en los primeros años de su vida. Por consiguiente debe dejarse para las empresas gran- des el empleo de las herramientas especiales i la barreta i la pala común para el pequeño plantador. No se debe intentar nunca plantar en tierra seca, porque será a pura pérdida. La mejor época para la plantación de árboles de hoja caediza es el otoño, cuando recientemente han perdido las hojas, porque las raices brotan aun en tiempo de invierno i entonces las plantas ya están medio arraigadas cuando viene la primavera i pueden brotar con mas fuerza. Para los eucaliptos que se hielan, como el gomero azul i el karri, hai dos épocas de plantación, la primera en otoño, unos quince días a un mes antes que caigan las heladas, i la segunda en la primavera después de las heladas fuertes. To- das las demás especies es preferible plantarlas a fines de otoño o principio del invierno. La plantación de raiz desnuda es posible de Talca al Bio bio en todas las especies, teniendo un poco de cuidado; la de charapa es menos espuesta, pero la mas segura es la de macetero. Del Bio- bío al sur se puede hacerlo siempre a raiz desnuda sin sufrir boletín de bosques, pesca i caza 43 grandes pérdidas; solo en los eucaliptos i pinos canariense es esto mas delicado. Se puede prescindir del riego de Talca al Bio-bío en muchos casos, mientras que hacia el norte es de imprescindible necesidad a lo menos en los primeros años, i al sur del Bio-bio son contados los casos en que se necesita recurrir al riego para no perder lo plantado. Es esta una gran ventaja económica que hace mas ape- tecible a los dueños de fundos dedicarse seriamente a la planta- ción de árboles en gran escala, ya que continúa la destrucción com- pleta do los bosques naturales libremente, sin que haya nadie suficientemente autorizado para atajarla i que el Estado no tiene los fondos necesarios pai'a dedicarse a este negocio para hacerse de fuertes rentas permanentes en beneficio propio i de la comuni- dad, mientras que los precios de la madera han ido subiendo con el trascurso de los años. No debe plantarse árboles de cualquiera especie por plantar bosques, sino que se debe pensar cual es la madera que hará mas falta en la rejion i en el pais entero. No debemos desechar las especies buenas que nos ha regalado la naturaleza, como el rauli, roble, lingue, ete., sino que debemos tratar de restablecer en parte siquiera la gran área que antes ocuparon. De las especies estranjeras sabemos que el pino de Monterei es el mas rústico i crecedor hasta la fecha, pero no es durable i tiene poco mas de la mitad de la resistencia del pino Oregon, por consiguiente es un sustituyente aceptable del álamo. El pino marítimo es mas lento, menos derecho, casi 'igualmente rústico, su madera no resinada cede poco en resistencia al pino Oregon, sobre todo en su variedad hamiltoni, ademas de que nos puede proporcionar los muchos millones de pesos que importamos anualmente en resinas, trementinas i sus derivados, como agua- rrás, colofonia, grasa de pino, etc. El pino tea de Jas Canarias habria sido el ideal por los escelen- tes resultados que se obtienen con él en los potreros regados del centro del pais, pero en el sur no se le puede plantar de raiz des- nuda sino de champa o macetero i talvez como árbol de dos años con 2 o 3 trasplantes i de raiz desnuda. Su madera es superior al pino Oregon porque es incorruptible i astilla mucho menos, siéndole en resistencia igual o superior. A esto se une su crecimiento ente- ramente derecho, su talla mayor al Pinus insignis, etc., etc. El verdadero pino Oregon (Pseudotsuga taxifolia) es de crecí- 44 boletín de bosques, PESCA I CAZA miento mas lento que el canariense, pues solo da ('.50 a 0.80 metro i raras veces mas por año en otros paises, pero puede ser que si lo empleamos en mayor escala nos de mejores resultados en algunas rejiones de Chile. El gomero azul es el mas usado porque se introdujo primero en Chile. Ya hai muchos árboles que dan buena semilla i economizan al cultivador comprarla, siendo tan cara, i ya que es la especie mas conocida al momento siempre tiene mayor venta. La madera sirve mas bien para leña, muebles pesados o parquets cuando tie- ne mas de 70 años, pero para madera de construcción se necesi- taría casi siempre impregnarla por su poca duríibilidad. El gomero de Maucí, crece mas que el globulus en los suelos frescos, tanto aislado como en hileras, se hiela mucho raénos, pro- yecta menos sombra sobre los potreros i la madera es un poco mejor que la del globulus. La caoba roja es uno de los árboles mas apetecibles por su raa dera de construcción, incorruptible de los 35 a 45 años de edad, de color rojo oscuro i que no se tuerce ni se raja; es mas rústico aun i se hiela menos que el globulus, puede ser cultivado en los bosques tupidos, los que talvez le vengan mejor, resiste mas a la sequedad i crece mejor que este en terrenos mui apretados, polvillentos, ve- gosos, etc. El Karri se hiela mas que el globulus i por esto habrá pocas partes en donde se pueda cultivarlo, a pesar de su madera esce- lente i de su rápido crecimiento. La caoba' de vega se hiela menos que el globulus, crece mas despacio, su madera colorada oscura es menos durable que la del resinífera i en la mayor parte de las vegas i dunas será ventajoso reemplazarla por el resinífera. De las encinas es preferible la encina europea (Quercus pedun- culata) como madera i el alcornoque (Quercus súber) para la pro- ducción de corcho. Los aromos de Australia (Acacia melanoxylon) se necesitarán siempre para fajas cortafuegos i también para sustituir con la madera nueva al fresno i con la adulta la del nogal negro, ade- mas que es un material espléndido para la fabricación de sillas vienesas i que la corteza sirve para curtir. De los cipreses se puede recomendar especialmente el Cupres- sus macrocarpa, Cupressus torulosa i Cupressus glauca, siendo el primero mejor en la costa i los dos últimos en la cordillera. Eo boletín de bosques, pesca i caza 45 €íil¡dad de madera de construcción i durabilidad son mas o menos iguales, con escepcion del torulosa que se considera casi inco rruptible cuando adulto. Todos crecen bien en bosques tupidos i sufren bien la sombra de otros carboles, por lo cual se prestan para ser intercalados en bosques ya existentes o para establecer mezclas. . La mezcla de distintas especies en el mismo terreno es necesa na para aprovechar mejor las diversas clases i situaciones de suelos, para replantar los vacíos de bosques ya existentes, para dar mayor frescura al suelo, allegarle una distinta clase de abo- no, ^como protección contra los vientos i heladas i para producir diversas maderas en el mismo terreno, lo que aumenta el número de esplotaciones i en diferentes épocas del año. Recomendamos especialmente establecer fajas de eucaliptos para protejer mas los pinos i cipreses contra el viento para que crezcan mas lijero. Especies que se helarían no se hielan o se helarían mucho me- nos al plantarlas en forma de manchones de montes o pequeños rodales en bosques ya existentes. Alternando o mezclando de vez en cuando se puede plantar los cipreses al mismo tiempo o también después con todos los eucaliptos, que son tan agotadores de los suelos, pinos de Monte - rei, aromos de Australia i acacia blanca. Solo unos 2 a 4 años después se podrían poner entre las demás especies, para que no los ahoguen en lo futuro. Con todo lo espuesto no estamos al fin todavía, pues casi nada han hecho los particulares del Sur ni el Estado en aclimatar una multitud de especies forestales para seleccionar en seguida las que mas bien vienen para estas rejiones i cuyas maderas necesi- tamos. A causa de esa desidia en esta materia, solo ae ha introduci- do en el sur las clases de árboles que se dan bien en el centro del pais. De allí se desprende que mientras ten.eraos en el centro nuestro i'eemplazante del pino Oregon, ventajosa i económica- mente en el Pinus canariensis, no se puede decir lo mismo en el sur del pais i recomendamos con este objeio hacer ensayos con la Pseudotsuga taxífolia por ser el verdadero pino Oregon. Con mas o menos ventaja se podrían ensayar en primera línea: Pínus pon- derosa rBull Pine, altura 70 metros) i el Pinus jeffreyi (Jeffrey Pine, altura 60 metros), en seguida los Pitch Pines, Pinus echi- nata (mítis), palustris (australís) i rígida, i después los Pinus chí- 46 BOLETÍN DE BOSQUES, PESCA I CAZA huana, coulteri, densiflora, divaricata (banksiana), heterophylla (cubensis), laricio (corsica, nigra, pyrenaica i táurica), longifolia^ massoniaca (sinensis), montezuraae, muricata,, raurrayana, resino- sa, silvestris, teocote, tliunbergi i otros que dan todos buena ma- dera de construcción, pero cuya altura no pasa jeneralmente de 30 metros. A estos habria que agregar los pinos blancos; Pinus ayacahuite, excelsa, lambertiana, montícola, strobiformis i strobus. Como maderas de construcción livianas se necesita ensayar la Tsuga canadensis, heterophylla i raertensiana; los alerces es- tranjeros: Larix europfea, laricina (americana) i leptolepis; las piceas: Picea canadensis (alba), engelmanni, excelsa, morinda, parryana (pungens) i sitchensis; los abetos: Abies concolor, gran- dis, magnifica, nobilis, pectinata i pindrow (webbiana); 'los ce- dros: Cedrus atlántica, deodara, libani; los Chamaecyparis: lawso- iiiana, etc. En los eucaliptos tampoco se han agotado los ensayos en el sur del pais i conviene esperimentar en las cordilleras la resistencia al frió de '.osEucalyptus coriácea i E. pauciílora. En todo el sur se necesita hacer trabajos de aclimatación con los eucaliptos que dan una madera mui pesada, amarilla aceitosa i que se conside- ran como los mejores durmientes del mundo entero, como: E. cre- bra, E. gomphocephala, E. microcorys i aun E. corynocalyx; final- mente habrá que hacer observaciones si los eucaliptos: E. leu- coxylon (sideroxylon), paniculata, redunca i ' salmonophroia, ofrecen en la práctica algunas ventajas sobre el Eucalyptus resi- nífera. Asusta la larga lista de las especies que hai por ensayar, pero no es difícil hacerlas venir en pequeñas cantidades del estranjero, ya sea directamente o por intermedio de las casas comerciales del pais. Tampoco se necesita plantar con ellas grandes superfi- cies, sino solo manchones en los potreros, parques i jardines, pues como son exóticas siempre pueden servir de adorno aun en los jardines mas lujosos i entonces saldremos una vez de las dudas que hoi nos afectan. Finalmente no precisa que cada uno de los dueilos de fundos tome sobre si la pesada carga de ensayarlo to- do, sino solo la fracción que le interese mas i entonces con el con- junto entre todos siempre se habrá conseguido el objeto que se •perseguía. A pesar de que ya tenemos algunas especies aclimatadas i es- boletín de bosques, pesca i caza 47 periraentadas para reconstruir nuestros bosques destruidos, queda aquí todavía un anclio campo de estudio que solo a la vuelta de muchos años nos puede comprobar si debemos cambiar algunas especies por otras, o si solo debemos agregar unas 3 o 4 especies mas a las que se cultivan hoi dia, para satisfacer las necesidades de la industria del pais. Tampoco se ha comprobado todavía de un modo definitivo en qué condiciones pueden crecer las especies aclimatadas mas lije- ro que las nacionales. Al contrario, se ha podido comprobar en muchos casos que los renovales de los bosques nacionales han su- bido mas lijero que las plantaciones con especies exóticas. De aquí se desprende una vez mas que no debemos mirar en menos las especies indíjenas que tenemos, ni mucho menos seguir el ca- mino de querer desprestijiai'las injustamente. La gran labor que nos está reservada solo se ha señalado aquí con un dedo i como el Estado hoi dia no tiene ni tiempo ni fondos para dedicarse en debida forma a un asunto de tanta importancia para el bienestar futuro del pais, toca a la iniciativa particular dedicarse al desai-rollo de los distintos problemas forestales, con la seguridad de que ésta será premiada con el provecho pecunia- rio, no solo de los hijos sino también de la vida propia a la vuelta de los años i la satisfacción moral deque junto con hacer un bien a la comunidad se ha labrado su propia fortuna. Fedekico Albert. EL PROBLEMA PESQUERO EN CHILE ]DEA JENEKAL Desde muchos años atrás ha sido constante preocupación nues- tra todo lo que se relaciona con la pesca en el pais, en vista de que la considerábamos i la consideramos hoi dia mas que nunca como un medio eficaz de abaratar los artículos de consumo de 48 boletín de bosques, PESCA 1 CAZA primera necesidad i suplir la falta de carne, cuya carestía ya la ha puesto fuer¿i del alcance de la Jente .pobre. Desde 1898 hasta la fecha han salido a luz con este objeto 16 folletos de nuestra parte sin haber podido conseguir el fin que nos habiaaios propues to. I^a exhibición de Silvicultura i Pesquería que hicimos en 11)06 movió momentáneamente la opinión pública, como también las múltiples conferencias que dimos desde 1898 en la Sociedad Cien- tífica de Chile, en el Centro Industrial i Agrícola, en la Exhibición antes citada, en Concepción, Valdivia, Temuco i otras partes? pero apenas pasado un corto tiempo volvió a caer todo nueva- mente en el olvido. La propagación de la langosta de Juan Fer- nandez en la costa de la provincia de Valparaíso en 1899 se llevó a efecto con poco centenares de ejemplares en vez de los cientos de railes que se debiera haber empleado durante 5 años en la cos- ta de la provincia de Coquimbo, con lo cual se esplica natural- mente que hoí día se encuentren solo unos pocos ejemplares en la costa de Valparaíso, sin que jamas se haya tomado precaución alguna para protejerlas, ni medidas tendentes a incrementar la existencia. La introducción i aclimatación de los salmones, estudiada en 190J por encargo del Exmo. señor Presidente don Jerman Riesco i llevada a efecto el año 1905, después de muchos tropiezos, con la mitad de ios fondos que habrían sido necesarios para un modes- to ensayo, ha dado los mas lisonjeros resultados. A pesar de que solo se ha trabajado con cientos de miles de pececíllos en vez de los millones que debieran haberse empleado i de la necesidad que hubo de esponerlos en muchos ríos, para convencer al país que es vasta la rejion que se puede dedicar a esta lucrativa industria i no tener que luchar en lo futuro con la misma desconfianza por cada uno de los ríos. La leí de Fomento de pesca, ideada patrióticamente por el señor Ministro don José Ramón Gutiérrez i llevada a la práctica por él en 1906, tuvo al principio por resultado la organización de muchas empresas nacionales en el país para acojerse a los beneficios de la leí. Pero casi todas ellas fueron basadas en la rápida especula- ción con acciones i hubo sociedades que no habían comprado una embarcación todavía cuando ya se cotizaron las acciones con 3 a ÍJ puntos de premio. Tan rápido como fué el entusiasmo, asi se desvaneció, dejando clavadas a muchas familias con papeles que ya, no tuvieron valor. Algunas otras sociedades que se basaron en boletín de bosques, pesca i caza 49 la iiidustria misma fracasaron en algunos años por mala dirección i falta de los conocimientos mas rudimentarios para poderse dedicar a esta industria. Solo con el trascurso de los años se han formado sociedades serias encabezadas por estranjeros/como sei-, vascos, asturianos, canadenses, franceses, noruegos, suecos, italianos etc., que poco a poco van surjiendo a fuerza de su propio trabajo i espaldeados por la lei en cuanto esta puede serles útil. Estamos en vísperas de ver trabajar a una fuerte sociedad japonesa de pes- quería en los mares de nuestro litoral i solo contemplando el gran beneficio que les traerá esta industria, comprenderá el país que habría hecho bien en no desoír durante tantos años lo que se le predicaba en todos los tonos posibles. Muchas son las causas que han producido el estado actual en que se encuentra esta importante industria i tendremos que ocupar- nos mas adelante muchas veces de esta materia. Llevamos ya 18 años de continua propaganda i lucha en este sen- tido, sin poder conseguir que una vez por todas se le dé la impor- tancia que le corresponde a esta industria, pues, si bien no suce- derá con ella lo mismo que con la existencia de bosques que de hoi a mañana pueden todos ser impunemente destruidos matando de un golpe para siempre la industria maderera, no se puede tampoco abandonar impunemente a una industria importante, sin esponerse a desequilibrar la importación i esportacion, o a dejar que se aprovechen estranjeros de la circunstancia del mas com- pleto abandono, para fundar en él su prosperidad propia, que bien puede redundar en beneficio secundario de la patria, como tam- bién puede suceder que no sea asi i que hayamos hecho nada mas que incrementar las riquezas de otros países, de los cuales llega- ríamos a ser simples factorías pesqueras en vez de fomentar el bienestar de la Nación. El mar es libre para todas las naciones escepto uua angosta faja de tres millas a orillas de las costas. Por consiguiente es li cito que subditos estranjeros se instalen en los mares fuera del alcance de esta linea, donde pueden fácilmente estraer las riquezíii> pesqueras a la vista de los habitantes en tierra que no tienen me- dio legal alguno para impedirlo. Los barcos grandes estranjeros no necesitan tocar en puerto alguno de Chile, pues bien pueden hacer viajes de ida i vuelta no solo a los puertos del Perú i Arjentina sino también a los d<> 4 50 boletín de bosques, pesca i caza Estados Unidos de Norte América, Suecia i Noruega, sin necesi- dad de haber tomado siquiera agua para la bebida en territorio chileno, lo que ya ocurre frecuentemente con la industria ballenera i lobera en nuestros mares australes. Asi podemos encontrarnos en un caso idéntico al ocurrido en España i Portugal, donde son subditos estranjeros los que espío- tan la riqueza de sus mares por intermedio de sociedades que tie- nen su domicilio en Francia,* Alemania, Inglaterra, Suecia i No- ruega i que mandan sus naves de arrastre a los fondos de pesca de los mares vecinos de ambos paises, a cuyos puertos arri- ban solo en caso de accidentes, cuando necesitan pedir ausilios; pero por regla jeneral no tocan ni para tomar agua i se surten de alimentos i mercaderías de sus propios paises, trasportando hi producción de pescados í mariscos portugueses a los puertos do donde salieron las naves de pesca, no atendiéndose a ningu- na clase de reglamentes ni prohibiciones que existen para la pes- ca por empresas nacionales de España o Portugal. Grandes son los sacrificios que ambos paises hacen hoi dia para levantar su industria pesquera, a fin de que los pescadores nacionales tengan participación importante en la cosecha jeneral de pescados i ma- riscos criados en sus costas i que forzosamente caen en manos de los estranjeros sin provecho alguno para estas naciones, que ademas deben presenciar como se atropellan sin ninguna consi- deración los reglamentos i prohibiciones que rijen para ellos. Muí bien dijo el honoi-able senador señor Eliodoro Yañez en la sesión del 29 de Agosto del corriente año, con relación a la arbo- ricultura frutal, lo siguiente: «El capital estranjeio, dijo el honorable senador, ha acapara- do la casi totalidad de los negocios salitreros i empieza a hacerlo con los mineros, lo que importa la desnacionalización de las in- dustrias del pais, i la Cámara sabe que un pais que so desnaciona- liza, pierde su importancia económica i se debilita como nación. De manera que es una medida de previsión proceder en el sentido de que una industria de tanta importancia como la de la arbori- cultura frutal quede en poder de los chilenos i del capital chileno.» Estas palabras, dichas para la arboricultura frutal, son a mi juicio aplicables con mucha mas razón todavía a la industria de la pesquería, pues su fomento i nacionalización equivalen al abara- tamiento de muchas materias primas de primera necesidad, al aumento de la riqueza pública i prepara al mismo tiempo un con- boletín de bosques, pesca i caza. 51 tinjente valiosísimo déjente de mar, cuya cooperaciones indispen, sable en caso de guerra esterior. Su abandono, por el contrario^ significa la carestía de los productos marítimos, la falta de incre- mento de la esportacion i la inseguridad territorial, ya que en caso de un conflicto armado habrá muchos estranjeros que conozcan mejor en sus detalles i particularidades los mares de las diversas rejiones que los mismos chilenos. Es este uno de los principales puntos que se debe tener presente al tratar del bienestar i de la seguridad de la nación. LA INFLUENCIA DE LA PESQUERÍA EN EL BIENESTAR DE LA NACIÓN El bienestar de la Nación está intimamente ligado con el desa- rrollo de las industi'ias de las cuales una de las mas importantes, es sin duda la de la pesquería. Hasta la fecha ha sido casi total mente abandonada, mientras que a otras de menor importancia se; las ha atendido en debida forma. Citaremos aquí solo algunas^ como la fabricación de fósforos, que con la protección que se le otorga, ha conseguido en un espacio de 10 años mas o menos, dis- minuir su importación por valor de | 600 000 anuales. Ii^n inferio- res condiciones se encuentran las fábricas de tejidos, pues hacen venir los hilos del estranjeros i ocupan solo algunos centenares de obreros, mientras que todos los habitantes tienen que sufrir las consecuencias del alza de los derechos aduaneros. En peores con- diciones económicas se proteje a las refinerías de azúcar, que se basan hoi día esclusivamente en una materia prima que no puede producirse en el país, como la caña de azúcar, encareciendo así un artículo de primera necesidad en beneficio de unos pocos indus- triales. La industria pesquera es mucho mas importante para el país que las citadas, ya que implica el sosten de mas o menos cuati'o mil pescadores pobres, cuyo número fácilmente puede decuplicarse,, i la alimentación barata de todos los habitantes de escasos recursos que viven a lo largo de la vecindad de la costa donde no hai puer tos ni balnearios que encarezcan indebidamente este artículo,, como ocurre actualmente en algunos pueblos i piincipalraente en las ciudades populosas. La carestía déla carne, que es mundial, se trata de aliviar en todos los países civilizados con el fomento de la pesquería, cuyos productos sanos i baratos son la base de la b'¿ boletín de bosques, pesca i caza la aliuientacioM para un siaiiúmero de habitantes de escasos recursos. La importación de productos de pesca en Chile ha subido desde 1901, de 1000 000 de pesos, a 2250 000 pesos en el año pasado, sin que se haj'a alarmado nadie (i sin que el aumento de población corresponda en absoluto a estas cifras), aun viéndola comprobada indiscutiblemente con la estadística comercial, cuando en realidad hai razones para alarmarse mucho mas que 'por la importación de unos $ 800 000 en fósforos en 1901, pues estamos en un país que tiene 4 400 kilómetros de costas corridas i mas o menos 100 OOO kilómetros cuadrados de fondos de mas o menos de 100 metros de profundidad, de los cuales 20 000 están de (Constitución al norte i 80 000 desde este punto al sur. Los productos de la pesca, lejos de pesar a favor de la impor- tación en la balanza comercial, debieran ser un fuerte peso en la esportacion, que aliviai'a en unos 20 o 30 millones de pesos la carga forzosa de importaciones que tenemos. Junto con protejer i fomentar la industria pesquera nos procu- raríamos el número de hombres indispensables que necesitamos para nuestra defetisa nacional en los dreadnougts, blindados, ci'u- ceros, torpederos, sub-marinos, etc., que^exijen un personal sufri- do a toda intemperie, acostumbrado a luchar contra las tempes- tades i a jugar su vida en cualquier momento. Las tripulaciones de nuestra marina de guerra suman actualmente 7 000 hombres en tiempo de paz í se eleva aproximadamente 110 000 en caso de gue rra. ^íPodemos reunir esta cifra con el número de pescadores que tenemos hoi día en todo el litoral de la República"? Evidentemen- te que nó, i mucho menos si tomamos en consideración que de cuatro mil mas o menos a que asciende el número de pescadores en nuestras costas, solo unos 800 están en estado de cargar armas, pues la mayor parte se recluta hoi dia de¡hombres deedad i niños, pues los jóvenes robustos encuentran su bienestar en anejores condiciones i con menos sacrificios en cualquiera otra ocupación. Será necesario para tripular la marina en caso de una moviliza- ción, echar mano de los habitantes no acostumbrados a esta vida azarosa i por consiguiente no prestarán a la nacion^los mismos servicios que se pueden esperar de la verdadera jente de mar. La marina mercante, si algún día el país tuviera la voluntad de levantarla como lo exijen las necesidades de nuestro comercio, ¿en donde encontraiía personal mas preparado? ¿en la jente de boletín de bosques, pesca i CA^A 5a mar o en habitantes raediterráneos? Es indiscutible que debe dar- se preferencia a la Jente de mar, pero .:como darle preferencia si existe en el pais en tan escaso número i con casi ninguna instruc- ción? ¿Quién puede conocer mejor las sinuosidades de nuestra costa en todos sus detalles de arrecifes, bajíos, bancos, barras, etc. que los pescadores de cada rejion que han nacido en estos parixjes i han pasado la mayor parte de su vida activa sobre el vaivén de las olas? De allí viene que es de los piíeblos pescadores cuyos parajes están mas espuestos a los temporales i bravezas de mar i que ma- yor dificultad presentan a la navegación, de donde se saca las mejores tripulaciones para las marinas de guerra i mercante. La alimentación barata del pueblo ha sido en todos los países europeos materia de vastos estudios i ha redundado siempre en medidas de fomento a la pesca, de trasporte rápido i barato de sus productos i de su conservación i venta en primera mano, difi- cultando la intervención de una multitud de ajenies acaparadores i revendedores que encarecen estos artículos i están listos para formar monopolios de venta. Es así como se ha conseguido en Europa suministrar al puebla pescado fresco, en salmuera i ahumado de 20 a 35 centímetros de largo al precio de cinco a diez centavos cada uno, mientras que en Chile es preciso pagar cinco a diez veces mas i dificilmente se encuentra en estado fresco. Un kilogramo de pescado vale por término medio en los cen- tros de consumo que se espresan, i equivalente a papel chileno, lo siguiente: en Canadá 35 centavos, en Rusia 34, en Noruega39, en Austria29, en Italia 27 i 18en Estados Unidos. El pescado ordina- rio se vende a 15, 14, 12, 11, 10 i 8 centavos por kilogramo, mien- tras aqui estamos regocijándonos al oír hablar que por medio de franquicias déla ilustre Municipalidad talvez se consiga obte- ner las pescadas, sardinas i fureles a 60 centavos por kilógram o, la lisa, corvímlla i cabínza a 50 centavos, el congrio i el lenguado a un peso i los pejerreyes a un peso veinte centavos por kilogramo. Si bien los productos baratos de la pesca son una necesidad im- periosa para la jente de pocos recursos, no dejan de ser un artícu- lo de regalo para las personas acomodadas i de ¿la alta sociedad que en cualquier forma lo prefieren a muchos otros artículos de alimentación. 54 boletín de bosques, PESCA I CAZA Mientras mas corapuestcaes una conserva de productos marítimos, mayor número de niños, mujeres i hombres ocupa, [lo cual sig- nifica un aumento de población i el bienestar de las familias obreras cuyos miembros de todas edades i sexos encuentran en esta industria el sustento i porvenir asegurados. La fabricación de conservas de pescado nos puede ahorrar hoi dia la importación de mas de un par de millones de pesos al año, i en lo futuro los 20 o ííO millones de pesos que se importarían en época relativamente próxima si nada se hiciera por llevar esta industria a la altura que le corresponde. La industria pesquera significa no solo la conquista del mar sino también el bienestar de la Nación. Inglaterra por ejemplo, tiene hoi dia cerca de ,38 OOÜ barcos de pesca que ocupan cerca de 110 000 hombres i que producen anualmente de 1300 000 a 1 500 000 toneladas de pescado por valor de 250 a 300 millones de pesos, correspondiendo a cada habitante un consumo anual de 20 kilogramos de pescado. Alemania tiene cerca de 16 500 barcos de pesca que ocupan al rededor de 54 000 hombres, que producen anualmente 740 000 toneladas de pescado con un valor de 130 000 000 de pesos. De aquellos, 260 son vapores de pesca de los cuales 209 trabajan con redes de arrastre i hai ademas 210 veleros con motor de hé- lice auxiliar. La producción de arenques ha subido de 1885 a 1909 de 1 1 357 a 440 000 barriles por un valor de 9 000 000 de pesos mientras que la importación de este mismo pescado solo ha subi- do de 1885 a 1909 de 1 031 989 a 1 252 433 barriles con un valor de 22 000 000 de pesos, que vienen de Inglaterra, Holanda, No- ruega i Suecia. A pesar de la gran obra de fomento a la pesque- ría en Alemania, se han importado en 1909 todavía, 2 500 000 toneladas de arenques i de anchoas frescas provenientes de Dinamarca, Inglaterra, Noruega, Suecia, Béljica, Holanda i Francia; 3 00 0000 de toneladas de pescado fresco de agua dulce provenientes de Rusia, Austria-Hungría, Suiza, Italia, Sue- cia, Holanda, Inglaterra, Dinamarca i Béljica; 166 000 tone das de pescado ahumado i en escabéchese importaron de Estados Unidos, Colonia del Cabo, Portugal, Noruega, Holanda, Italia, Francia, Dinamarca i Béljica; i 21 000 toneladas de pescado seco provenientes de Noruega, Holanda i Dinamarca. ¿A. cuanto no habría subido la importación de los productos de pesca en Ale- BOLETÍN DE BOSQUES, PESCA I CAZA 55 mania si el Estado no hubiese tomado tan enérjicas i costosas me- didas para el fomento de la industria pesquera nacional? Francia tiene 27 913 barcos de pesca que ocupan 97 000 hom- bres i 'producen anualmente 150 a 170 mil toneladas de pescado por un valor de 13U a 150 millones de pesos. El pequeño reino de Suecia produce de 18 a 22 millones de pe- sos al año en sus puertos de pesca de Grotenburg'o, Bohus Laen, Malmoehus i Blekinge Laen. Nuestra madre patria, España, también ha desatendido el fo- mento de la pesquería como nosotros i por eso solo produce hoi dia de 60 a 70 millones de pesos al año en productos de pesca, mientras que importa estos artículos en gran escala de otros paí- ses a los cuales paga anualmente un tributo de 95 a 100 millones de pesos. La nueva república de Portugal, que no se supone mui adelan- tada industrialmente considerada, tiene 10^327 barcos de pesca, de los cuales 62 son vapores de alta mar. pcupa hoi dia 35 652 hombres en esta industria i produjo el año pasado 72 millones de toneladas de pescado por un valor de 30 millones de pesos de los cuales 27 560 000 corresponden a la pesca de alta mar i el resto a la pesca de los estuarios. No solo del mar se sacan riquezas sino también de los rios i basta citar el hecho de que en la rejion del rio Volga en Rusia se han esportado a Alemania en 191 ) productos de pesca por valor de 2 688 072 rublos. En Alaska se han sacado desde 1878 hasta la fecha mas de 100 millones de dólars en salmones. 'En 1908 subió el valor de los sal- mones pescados a 11 847 433 dólars, que fueron elaborados por 48 empresas que ocupan 13 125 hombres i que produjeron dos i medio millones de cajones de 24 kilogramos cada uno de conser- vas de salmón. Es conocido que Noruega, Japón i otros estados viven casi es- elusivamente de la pesca i recomendamos la lectura de los datos relativos a estos i otros paises como la Colonia del Cabo, Nueva Zelanda, Australia, etc, que hemos publicado en trabajos anterio- res. A estos se podrían agregar otros de casi todas las rejiones del mundo, pero seria cansado enumerarlas i concluimos haciendo mención de los esfuerzos mas o menos recientes que gastan Méjico, Brasil, Uruguai i Arjentina para levantar la industria pesquera sin 56 boletín de bosques, PESCA I CAZA miramiento alguno de los gravámenes que representan para el fisco. De todo lo citado se desprende la enorme influencia que tiene esta industria en el bienestar de las naciones, lo que justifica los fuertes desembolsos que hacen tanto los países viejos como las repúblicas nuevas del lado del Atlántico de Sud-Améric.i para levantarla. Es natural preguntar porqué no sucede lo mismo en Chile, si no hai materia prima que se puede aprovechar, cuales son las medidas de fomento que han adoptado otros paises para llegar a resultados tan benéficos, que es lo que debe hacerse en nuestro pais, en cuanto debe intervenir el Estado, que es lo que se puede dejar a la industria privada, etc, etc. Fácil es formular las preguntas pero es dificil contestarlas, por- que el problema es complejo i nos ocuparemos de los distintos de- talles señalando solo someramente que es lo que se hace i que es lo que debe hacerse. Se puede dejar una industria nacional eternamente en el mas completo abandono, pero debe hacerse esto a sabiendas del mal que se produce para cada uno de los habitantes, que redunda tam- bién en grave perjuicio de la comunidad, que tiene que sufrir las consecuencias de la dejación, que se manifiesta en una constante creciente de la importación i en la desnacionalización de una in- dustria que por conveniencia táctica, económica i comercial, debe ser nacional. Veremos modo de correjir los daños que ya se han causado al país i de los mayores que todavía se le puede acarrear, por medio de la iniciativa i del buen sentido particular, ya que el estado ruinoso de las finanzas del país no le permiten atender en debida forma a las necesidades mas apremiantes de esta importante industria. {Continuará). Federico Albert, Inspector Jeneral de Bosques. Pesca i Caza. BOLETÍN DK BOSQUES, PESCA I CAZA 57 DE LAS CLARAS EN LA DASONOMÍA MODERNA Do «La Kevista de Montes», Madrid. INSTRUCCIONES PARA LA EJECUCIÓN DE ENSAYOS DE CLARAS ORDINARIAS I DE AISLAMIENTOS (LICH- TUNGEN). ' (Acordado por la Asoeiacioii de Institutos alemanes de Espevimentacion forestal en 12 de Setiembre de 1912.) 1. Los ensayos tienen por objeto determinar la influencia que ejercen las distintas clases i los distintos grados de intensidad de la clara ordinaria i de la clara de aislamiento: 1.0 En el crecimiento total de un rodal, en la distribución del crecimiento entre el vuelo que queda i el que desaparece, i en las distintas clases de tronco, por lo que resta al número, al desarro- llo del diámetro í de la altura i a la forma. 2.'^ En el estado del suelo. I. — Fundamentóla 2. Los troncos de un rodal pueden distinguirse como sigue: L Troncos dominantes. — Estos comprenden todos los troncos que toman parte en la cubierta superior de las copas, o sea: 1.0 IVoncos con desarrollo normal de copa i buena forma de tronco. 2.0 Troncos con desarrollo anormal de copa, o mala forma de tronco. Se comprenden en éstos: a) Troncos apretados {eingeMemmte). h) Troncos mal formados i de crecimiento adelantado ( Vor- wüchse). c) Los demás troncos de forma defectuosa, especialmente lo» ahorquillados. 58 boletín de bosques, PESCA I CAZA d) Los troncos llamados Weitscher (1). e) Troncos enfermos por cualquier causa. II. TRONCob DOMINADOS.— Estos Comprenden todos los troncos que no toman parte en la cubierta superior de las copas. En este grupo hai que incluir: 3.0 Troncos retrasados, pero / Estos se tienen en cuenta para todavía descubiertos. \ los cuidados culturales del sue- 4.0 Troncos dominados i to- j lo i del vuelo, davía cubiertos. 5.0 Troncos secos i muertos, que no se tienen ya en cuenta para los cuidados culturales del suelo i del vuelo. También corresponden a este grupo las latas (2) encorvadas. Las claras ordinarias se estienden teóricamente a la estra.ccion de troncos secos i muertos, de crecimiento decadente, enfermos o no formados con regularidad, tanto en su copa como en el fuste, o también de aquellos que, a pesar de su buena forma de fuste i copa, influyen perjudicialmente sobre los troncos mas valiosos o de mas esperanzas que se dejan. Estraen, por consiguiente, los troncos de las clases 5 hasta 2 en parte o totalmente i solo escep- cionalmente los troncos de la clase 1 sin llegar, sin embargo, a una interrupción duradera de la cubierta. Las claras de aislamiento, por el contrario, estraen, ademas de los troncos de la clase 2 hasta la 5, teóricamente también troncos de buen crecimiento, sanos e inofensivos para los inmediatos que se dejan; por consiguiente, se cortan porciones, ya mayores o me- nores, de la clase 1 de troncos, i tienen por objeto la interrupción duradera de la cubierta. Esta interrupción debe continuar jene- ralmente durante toda la vida del rodal o estenderse por lo me- nos a un período largo, como por ejemplo en el tratamiento de cortas aclaradoras de Seehach. En la clara ordinaria se distinguen las siguientes clases i grados'. (1) Troncos perjiídiciales a los que los rodean cuando son ajitados por el viento. — (2). Piezas largas i delgadas. boletín de bosques, pesca i caza 59 I. CLArA baja (NrEDEKDURCHFOKSTLTNG) 1.0 Clara débil (grado A). — Esta queda limitada a la estraccion de los troncos muertos i mui enfermos, así como de las latas en- corvadas (clase 5) i troncos enfermos, i tiene solamente por objeto suministrar materiales para estudios epidométricos compa rativos. 2.0 Clara moderada (grado B). — Esta se estiende a los troncos muertos i secos encoi"vados, oprimidos, a los Peitscher, a los Vor- züilchse adelantados, de mui mala forma, a los mas peligrosos siempre que no se puedan hacer inofensivos por la poda, i a los troncos enfermos (clase 5, 4 i una parte de la 2). 3.0 Clara fuerte (grado C). — Esta estrae poco a poco todos los troncos de las clases 2 a 5, así como también algunos de la clase 1, de modo que solo queden los troncos con desarrollo normal en su copa i buena forma del fuste, en distribución lo mas igual po- sible, que tengan por todos lados espacios para el libre desarrollo de sus copas, pero sin que se produzca una interrupción duradera de la cubierta. Para los grados B i C se aplican todavía los siguientes prin- cipios: a) En todos los casos en que por la estraccion de los troncos dominantes de oríjen huecos, pueden dejarse allí troncos domina- dos o retrasados, cuando existan. b) En la estraccion de troncos sanos de la clase 2 con mal de • sarroUo de copa o forma de fuste, hai que proceder con la caute- la exijida por la buena conservación de esta i cubierta de todo el rodal. 11. CLARA ALTA (NACHDURCHFORSTUNG) Esta es una corta en el piso dominante, que tiene por objeto el cuidado especial de futuros troncos cortables, bajo el principio de respetar una parte de los troncos dominados. Aquí hai que distin- guir dos grados: 4.° Clara alta débil.— Esta se limita a la corta de los troncos muertos i secos, encorvados, ademas de los mal formados i enfer- mos, de los ahorquillados, árboles achaparrados, Peistcher, así como de aquellos troncos que deben ser estraidos para la separa- 60 boletín de bosques, pesca i caza cion de grados do troncos de igual valor. Se separa, por consi- guiente, la clase 5, una gran parte de la 2 i algunos troncos de la 1. Para evitar la interrupción demasiado fuerte de la cubierta, puede distribuirse entre varias claras la separación áeVorwüchse mal formados i de los detnas troncos con forma defectuosa de fus- te, en especial de los ahorquillados, cuando estos troncos existen en gran número. También se recomienda hacer provisionalmente inofensivos por poda o supresión de brazos ahorquillados los tron- cos de esta clase que se dejan en la primera clara. Este grado es aplicable principalmente a los rodales jóvenes. 5.0 Clara alta fuerte. — Este grado aspira inmediatamente al cui- dado de un número variablemente calculado de troncos cortables. Con este objeto se estrae, ademas de los troncos muertos, secos, encorvados i enfermos, también todos aquellos que impidan el buen desarrollo de la copa de los troncos cortables; por consi- guiente, la clase 5 i troncos de las clases 1 i 2. Este grado resulta apropiado para los rodales viejos. 5. (Lichtung) Los ensayos sobre la influencia de las claras de aislamiento (Lichtungshíebe), relativos a las determinaciones sobre el creci- miento en volumen, tienen por objeto fijar si son capaces, i hasta donde, las interrupciones duraderas de la cubierta de aumentare! crecimiento del rodal entero, o de un individuo del rodal todavía mas allá de la medida conseguida por medio del grado mas inten- so de clara, e investigar, ademas, desde donde comienza a descen- der el crecimiento a consecuencia de la disminución demasiado grande del número de troncos i donde encuentra su limite el au- mento del crecimiento del tronco. Con este objeto se recomienda, aparte de otros ensayos especia- les, por ejemplo, sobre el tratamiento de Seebach, distinguir dos giados de clara de aislamiento: 1.0 Clara de aislamiento débil (grado L. I.)- 2.0 Clara de aislamiento fuerte (grado L. II.). Aquella estrae del 20 al 30 por 100; ésta, del 30 al 50 por 100 de la superficie de bases de tronco de la parcela comparativa- aclarada según el grado C. boletín de bosques, pesca 1 CAZA 61 La clara de aislamiento fuerte debe pasar, en todo caso, del grado de aclareo en el cual se presenta el máximo del crecimiento total, i puede, por consiguiente, en caso necesario, aumentarse mas allá de la cifra indicada. Cuando falten parcelas comparati- vas del grado C, debe desde luego aclararse según este grado hi parcela destinada al ensayo e inventariarse. El tránsito del estado cubierto al claro debe efectuarse poco a poco. 6 Con el grado mas fuerte de la clara ordinaria (clara baja) (C), asi como de la clara de aislamiento, pueden combinarse ensayos sobre la influencia de un j;¿«o inferior e intermedio, creado artifi cialraente u orijinado por via natural, en el crecimiento en volú men i en las condiciones del suelo. Con este fin deben aparearse parcelas de ensayo igualmente tratadas, una de las cuales se repuebla i la otra no. Cuando ya existe piso inferior, se suprime éste en una de las parcelas corres- pondientes. Ademas de las parcelas de ensayo, que son tratadas uniforme mente durante toda la vida del rodal, se recomienda también dis- poner otras, que permitan reconocer en comparación con éstas, la influencia de las cortas que poco a poco aumentan, según la clase i grado. II. -Ejecución de los ensayos. 8 Pueden destinarse a los ensayos tanto rodales puros como mez- clados. Al elejirlos debe procurarse que no estén mui espuestos a daños por la caza, hurto, ruptura por la escarcha, nieve i viento. También deben evitarse rodales situados a la orilla. 9 Las parcelas de ensayos deben tener en los ensayos de claias f)or lo menos una cabida de 0.25 hectárea; en los ensayos de cía- 62 BOLETÍN DE BOSQUES, PESCA I CAZA ras de aislamiento no deben ser, por regla Jeneral, inferiores a 0.5 hectárea i tener una forma lo mas cuadrada posible. 10 Cada parcela de ensayo debe separarse, por regla jeneral, de otra o del rodal circundante, por una faja de cercos, cuyo ancho lia de ser 10 metros en los ensayos de claras ordinarias i 15 metros en los de claras de aislamiento. Esta faja ha de tratarse del mis- mo modo que la correspondiente parcela de ensayo, i tiene por objeto suprimir la influencia perturbadora de la penetración de las raices i de la proyección de sombra. 11 El número de parcelas de ensayo que se establecen dentro de^ mismo rodal escojido para las esperiencias i que se reúnen para formar una serie de ellos, depende, por una parte, de la estension i estado del rodal, así como por otra del objeto del ensayo. Por lo que se refiere a lo primero, puede servir de guia la in- condicional necesidad de que las parcelas sean comparables, tí) nto por su creación, tratamiento i actual estado del vuelo, cuanto también por su situación. También debe coincidir próximamente la edad de los rodales de ensayos correspondientes. Debe evitarse, como principio, separar entre sí por grandes espacios las parcelas correspondientes a una serie de ensayos. En laderas de montaña deben estar situadas las parcelas correspon- dientes aproximadamente entra las mismas curvas de nivel i siempre con igual esposicion. En series de ensayos sobre la influencia de la clara ordinaria (clara baja) deben considerarse comparables con respecto al vuelo las distintas parcelas, cuando después de practicado el grado mas débil do claras representado en los ensayos, se elevan las diferen. cias en todas las parcelas con respecto a las superficies de bases de tronco, a lo sumo a un 10 por 100; con respecto a la altura media, a lo sumo a un 15 por 100, i con respecto al número de troncos, a lo sumo a un 20 por 100. {Continuará). boletín de bosques, pesca i caza (ja MISCElrAl^EA Disposiciones del Código Civil que se reíieren al ejercicio de la pesca en Chile.— Art. 611. Se podrá pescar libremente en los mares; pero en el mar territorial solo podrán pescar los chilenos i los estranjeros domiciliados. Se podrá también pescar libremente en los rios i en los lagos de uso público. Art. 612. Los pescadores podrán hacer de las playas del mar el uso necesario para la pesca, construyendo cabanas, sacando a tierra sus barcas i utensilios i el prod'ucto de la pesca, secando sus redes, etc.; guardándose empero de hacer uso alguno de los edificios o construcciones que allí hubiere, sin permiso de sus due- ños, o de embarazar el uso lejitimo de los demás pescadores. Art. 613. Podrán también para los espresados menesteres ha- cer uso de las tierras contiguas, hasta la distancia de ocho me- tros de la playa; pero no tocarán a los edificios o construcciones que dentro de esa distancia hubiere, ni atravesarán las cercas, ni se introducii'án en las arboledas, plantíos o siembras. Art. 614. Los dueños de las tierras contiguas a las playas no podrán poner cercas, ni hacer edificios, construcciones o cultivos dentro de los dichos ocho metros, sino dejando de trecho en tre^ cho suficientes i cómodos espacios para los menesteres de la pesca. En caso contrario ocurrirán los pescadores a las autoridades locales para que pongan el conveniente remedio. El aceite de hígado de bacalao. — Aunque los mas proli- jos análisis de los aceites medicinales preparados del hígado de los peces establecen que su constitución química difiere cuantitativa- mente con la especie, dicho análisis establece también para todos los aceites que tienen esa procedencia una igualdad cualitativa en sus sustancias principales. Las propiedades medicinales de estos aceites está por esto en relación principal con su grado de pureza o de refinamiento in- dustrial. De todas las operaciones industriales a que son sometidos los aceites que provienen del hígado de los peces, una de las mas im- portantes es la descoloracion artificial, mediante la cual se consi- gue uniformarlos para el comercio, dándoles a todos ellos un mis- mo tono cromático favorable a su espendio. El aceite medicinal 64 boletín de bosques, PESCA I CAZA típico debe apenas tener un color amarillo pálido i dorado, no debe poseer gusto particular, i su coeficiente de acidez debe ser infe- rior a 1. 5. Las i'ejiones que se consideran como pi'oductoras del aceite jenuino de bacalao son por orden de importancia: I.» Bergen (No- ruega), Islandia, el Báltico, las islas Lofoden, Finmark, 2.í> el mar del Norte, o.» Terranova, 4.'^' Canadá i Japón. El mérito comercial de los aceites de higado está en razón opuesta a su color. Tienen el mayor precio los aceites incoloros, a ellos siguen los de color amarillo pálido obtenidos por feí'men- tacion, en tercer término los de color amarillo intenso obtenidos por cocción, i poi' último los de color negro obtenidos por cocción de los residuos que provienen de la fabricación de los anieriores. Tomando en cuenta el gran consumo mundial de este artículo i el hecho de que para obtener 200 litros de aceite se requiera es- plotarde 8 a 12 000 hígados, se puede deducir fácilmente que la mayor parte del aceite que se espende con el nombre de aceite de hígado de bacalao, no puede proceder solamente de este pez. En efecto, el vasto grupo de rayas i escualos, de los que la fau- na ictiolójica de'Chile posee numerosas especies, es en realidad el que procura a la industria del aceite de bacalao el mayor porcen- taje de materia prima, sin que ella desmerezca por sus cualidades físicas i medicinales del mérito consagrado al aceite jenuino de bacalao. La iiidiiistria de las conservas de pescados i Biiaris- eos.— Hai en Chile establecidas hasta la fecha 11 fábricas de conservas de pescados i mariscos, cuyo capital social es de $7 896 685.Estasumasedistribuyeasi: Enpropiedades,$ 1 315 925; en maquinarias, $ 2 279 660; i en jiro comercial, $ 4 301 100. La materia prima elaborada por esas .11 fábricas es avaluada por sus propietarios en la suma de $ 3 199 880, de la que corres ponde a la materia prima nacional $ 2 959 419 i a la estianjera, I 64 150. La producción fué estimada en 1911 en la suma de $ 5 355 105. Los operarios que ocupan dichas fábricas suman en total 645 in- dividuos, de los cuales la casi totalidad son chilenoá. De ellos 452 son hombres, 121 mujeres i 72 niños. El trabajo diario en las fá- bricas de conservas es de diez horas i los dias hábiles del año 291. El salario es por término medio de $ 4.70 al día por hom bre, de $ 2 por niño i de $ 1.50 por mujer. BOLlilTlN DE OSC& I TOMO II-NXJM. 2 = AGOSTO 1913 = DníKCTORKs: Federico Albert, Ernesto Maldonado, Carlos Sage i Félix Pinto Ovalle. STJM^I^10 Pájs. El Congreso Internacional de Pesca. — Editorial 65 El Problema Pesquero en Chile. — Fbdeuico Albert 69 Algo sobre los Bosques de los Territorios de Neuquen i Rio Negro (Colaboración). —Humberto Giovanblli j. 104 De Ir.r Claras en la Dasonomía Moderna. — De «La Revista de Mon- tes» Madrid 112 Las Plantaciones en el Balneario de Pichilemu (Colaboración). -Eva- risto S. Merino C 116 Rol que desenpeñan los macizos forestales i su importancia. — (Cola- boración). - Óscar Bravo L 121 Miscelánea. - La escasez de maderas para celulosa. — Nuevo vagón frigorífico.— Una organización moderna del servicio forestal en Grecia,— Servicios de teléfono eu los incendios de Bosques. SANTIAGO i)& CHILE IMPRENTA KOSMOS (ANTIGUA CBKVANTES) Pelicias, 1805 1Q13 ANUNCIOS El Boletin aparece una vez al mes i se imprime eu 5,000 ejemplaires. Colaboraciones i avisos deben dirijirse a Claras 198. Este Boletin se reparte gratuitamente a las personas que manden su dirección exacta a la Inspección Jeneral de Bosqaes, Pesca i Caza. SANTIAGO. — Claras 108. SUMARIO DE JULIO Un año de labor. — bditokial 1 Los Bosques, su conservación, esplotacion i fomento. — Federico Al- bert 4 El Problema pesquero en Chile. - Federico Albert 47 De las Claras en la dasonomía moderna. — De La Revista de Montes, Madrid 57 MiscHLÁNHA. — Disposiciones del Código Civil que se reñerea al ejerci- cio de la pesca en Chile. — El aceite de hígado de bacalao.— La industria de las conservas de pescados i mariscos. DE SOSODIS, mí ! m Tomo II. Santiago, Agosto de 1913. Niiiu. 2 EL CONGRESO INTERNACIONAL DE PESCA A mediados del presente mes de agosto se celebra en Béljica, en el puerto de Ostende, el sesto Congreso internacional de Pesca. Dada la importancia que siempre han tenido estos congresos por los progresos que han traído a las industrias pesqueras, la Inspección Jeneral de Bosques, Pesca i Caza consideró necesario que nuestro pais fuera representado en él, i así lo manifestó opor- tunamente al Supremo Gobierno. - A este efecto, una vez conocida por la Inspección Jeneral la fe- cha de inauguración del Congreso, se hizo la presentación del ca- so al Sr. Ministro de Industria i Obras Públicas, proponiéndole en la forma mas priictica i económica posible la manera de hacer participar a nuestro pais en esa gran asamblea, a la cual habrían de concurrir eminentes especialistas de todas naciones. «Considerando de la- mayor importancia que Chile, cuyo pro- greso pesquero preocupa tanto en la actualidad a los poderes pú- blicos, se decía en la espresada comunicación, tenga representa- ción en esta reunión de dicho Congreso, al cual han participado siempre casi la totalidad de liis naciones del mundo entero, ten- go el honor de manifestar a US. la conveniencia de designar a al- guna persona de representación para el caso, que podría ser, por ejemplo, el Sr. Cónsul Jeneral de Chile en Béljica. «Si esta idea que tengo el honor de proponer fuera de la acep- tación del Sr, Ministro de Relaciones exteriores, convendría que se indicara al Delegado de Chile la conveniencia de tomar nota de los puntos de interés para nuestro pais que se discutan en el Con- greso i remitir a la Inspección Jeneral de Bosques Pesca í Caza las actas de sesiones i las publicaciones que haga el Congreso, por ser seguramente de ínteres para nosotros las cuestiones técni- cas, industriales, lejislativas i administrativas que allí se han de tratar, como en los congresos anteriores. -D. g. a US.— F JVlbert». 66 boletín de bosques, PESCA 1 CAZA Aceptada por los SS, Ministros de Industrias i de Relaciones^ Esteriores la proposición i la base de programa presentada por la Inspección Jeneral, se trascribió por cable al Sr. Cónsul Jeneral de Chile en Béljica la designación hecha en él por el Supremo Go- bierno para que representara en Chile en el importante congreso de pesca e industrias derivadas que había de celebrarse en el pin- toresco puerto i concurrido balneario, centro de reunión de la gran sociedad europea. Un punto de capital importancia tiene para nosotros el asiento del próximo congreso, por ser las costas vecinas a Ostende una de las pi'incipales localidades marítimas del mundo donde se ha dado gran desariollo a la industria del cultivo de la ostra, habien- do adquirido desde años atrás la de esa procedencia una fama que puede calificarse de mundial. Ahora que hemos abordado el problema de la nmltiplicacion artificial de la ostra chilena, para salvar de la ruina los bancos naturales del pais, amenazados de estincion próxima por la esplotacion irracional i desmedida de que siempre han sido objeto, como todas las riquezas naturales en nuestro pais, será ésta la ocasión de hacer resaltar una vez mas cuanto puédela intelijente i previsora intervención del hom. bre para hacer inagotable una fuente de recursos, que por una es- plotacion codiciosa i exajerada pronto queda reducida a nada. La pesca en gran escala, que también se está iniciando en el pais por empresi'S bien dirijidas i secundadas con capitales sufi- cientes, persiguiendo el ideal de combatir el gran encarecimiento de la carne con el abaratamiento del pescado, para poner este alimento de prinun^ orden al alcance de todas las clases sociales, también será esioisamente tratada en el Congreso de Ostende^ que podrá traernos ideas nuevas i prácticas al respecto. Permíta- senos recordar que este humanitario fin, tan anhelado por todos i al cual han cooperado en la medida de sus atribuciones nuestras autoridades administrativas i municipales, es debido en gran par- te a la iniciativa de la Inspección Jeneral de Bosques, Pesca i Ca- za, que no ha omitido ni omitirá medios de que llegue pronto a ser una feliz realidad. Ya la gran empresa pesquera de la isla Santa María ha esta- blecido cuatro puestos de pescado i marisco en la capital, donde se espende esos artículos de alimentación en condiciones de cali- dad, conservación i precio notablemente ventajosas, comparadas con los acostumbrados, i poco a poco se ampliará este beneficioso- boletín de bosques, pesca i caza 67 servicio a las principales ciudades de la República, en condiciones mas favorables aun para el público consumidor, a medida que la empresa amplíe sus incipientes operaciones. A principios del próximo año iniciará sus operaciones la gran empresa de pesca japonesa, con una flotilla de vaporcitos i vele- ros construidos especialmente para la pesca de alta mar, total- mente desconocida en el pais. Esta empresa, que establecerá su centro de operaciones en el puerto de Coquimbo e islas vecinas, beneficiará a las principales poblaciones escalonadas a lo largo del ferrocarril lonjitudinal entre ese puerto i la capital, en la misma forma en que lo hará la otra empresa mencionada desde el puerto de Talcahuano. Aunque los directores de una i otra empresa han demostrado ante esta Inspección Jeneral ser eminentemente prácticos en el ra- mo que ejercitamos, por lo que ella los ha secundado en lo posible para su mejor éxito, a fin de que formen escuela a nuestros esfor- zados pero rutinarios pescadores nacionales, también podrá el Congreso darnos algunas luces sobre el importante i vasto proble- ma de la pesca de alta mar, completamente nuevo para nosotros, como ya dijimos. Al lado de los congresos de pesca no es posible dejar de mencio- nar los Congresos del frió, mas nuevos aun que aquellos i que son su complemento indispensable, pues el pescado i el marisco son de conservación mucho mas delicada que la carne i su consumo en mal estado es mucho mas perjudicial. En esos congresos, además de sus múltiples aplicaciones científicas e industriales, se estudia también, con preferente atención, el empleo siempre creciente i mas i mas simplificado i barato del frío a la conservación de los artículos de alimentación para su trasporte a largas distancias de sus puntos de producción. Una sección importante de los Congresos de pesca se ha ocupado siempre de este interesante capítulo, i el de Ostende no desmere- cerá de los anteriores a este respecto. En nuestros ferrocarriles i en algunos mercados este asunto es atendido en condiciones acep- tables para las circunstancias actuales, pero resultarán deficientes cuando la pesquería de mar, de ríos i de lagos haya adquirido el desarrollo que necesariamenue deben tener en un pais dotado de las favorables condiciones del nuestro, desarrollo que no puede tardar, porque cada día es de mas apremiante necesidad. El problema no es difícil. Hemos dotado al pais de una lejisla- 68 boletín de bosques, PESCA I CAZA cion pesquera suficiente para la época, que necesitará solo ser algo ampliada i sobre todo dotada de medios de acción i de viji- lancia que no le han sido concedidos todavía. En esto estamos co- locados todavía en la categoría de países atrasados, comparados con las tres Repúblicas del Atlántico, que hace tiempo han puesto resueltamente manos a la obra. La gran República vecina, sobre todo, dotada talvez de menos reglamentación en la pesca, ha hecho en este ramo mayores pro- gresos que nosotros, sin necesitar mayores esfuerzos, hai que de- cirlo, dadas las facilidades sin par que en esto, como en tantos otros casos, le brindan las condiciones tan especiales de su terri- torrio. En el Congreso que se prepara podrá la República [hermana, que tan amistosamente envidiamos, exhibir como honroso título haber iniciado, conjuntamente con el Uruguai, la protección in- ternacional de los lobos marinos de piel fina, proponiendo un acuer- do con Chile para ese objeto. Doloroso nos es recordar que en nuestro país la protección de ese valioso animal, próximo a desa parecer por la bárbara persecución de que constantemente es ob- jeto, fué obtenida oficialmente por medio de una ordenanza que fué puesta en vigor durante algunos años i que luego fué aban- donada. Es nuestra aspiración que la labor reglamentaría i lejislativa del Congreso de Ostende allegue algunos elementos de refuerzo a los que ya hemos aportado i que contituyen un capítulo importante de la Lei de Bosques Pesca í Caza, que ha elevado a los poderes públicos la Inspección Jeneral, que ha merecido la aceptación del Ejecutivo, el cual lo ha sometido a la aprobación del Soberano Congreso, a quien corresponde convertirlo cuanto antes en Lei de la República, para colocar a ésta en el rango que por esta mate- ria le corresponde tener entre las naciones adelantadas. La Redacción boletín de bosques, pesca i caza 69 EL PROBLEMA PESQUERO EN CHILE {Confinuaciotí LA MATERIA PKIMA Aunque la configuración i la inmensa estension de nuestra cos- ta hace presumir que se puede fundar en gran parte el bienestar de la Nación en la pesquería, i aunque se ve vararse muchas ve- ces inmensos cardúmenes de peces en nuestras playas, se sabe mui poco i en muchos casos nada o casi nada, de la materia pri- ma que puede servir de base a la gran industria pesquera. Podria suponerse que por lo menos de los grandes bajos i fior- dos del sur existiesen datos precisos, pero no ocurre asi, sino que por el contrario, es de allá donde no se sabe nada o mui poco. Así como en años pasados el Almirantazgo ingles tenia las me- jores cartas de la costa chilena, a las cuales se debia recurrir para tener datos precisos de nuestros bajos i arrecifes, antes que se diera a la marina nacional la importancia que ahora tiene, así también ocurre hoi en la materia prima que debe servir de base a la gran industria pesquera. Son los buques hidrógrafos , los hombres de ciencia de Inglaterra, Estados Unidos, Francia, Alemania, Noruega, [etc. los que han recorrido nuestras costas i mares para estudiar nuestra fauna i flora marítima, i si hoi día se quiere empezar el estudio de ellas en el país, es preciso recurrir al Museo Británico de Londres, a los Museos norte americanos, al Museo de Reconocimiento de loa Mares de Berlín, al Museo Ocea- nógrafico de Monaco, etc. para estar en aptitud de poder empezar tan importante estudio para el pais. Jamas se ha puesto a disposición del servicio de pesca un es- campavía de la marina nacional para estudios oceanógraficos, a pesar de que se ha solicitado este servicio indispensable, en repe- tidas ocasiones, por la Inspección Jeneral de Bosques, Pesca i Caza. Jamas se ha conseguido que se consulte en la lei de presupues- tos un ítem especial para la construcción i mantenimiento de un vaporcito de pesca, que pueda servir eficazmente para reconocer 70 boletín de bosques, pesca i caza los fondos pesqueros del pais, su esplotabilidad industrial i las condiciones biolójicas de nuestra fauna, a pesar de que el servi- cio de pesca lo ha pedido durante cuatro años. Así como es necesario hoi dia preguntar a los españoles, italia- nos noruegos, etc. domiciliados en Chile, para saber algo de los pequeños fondos de pesca que esplotan, así también se necesitará mañana consultar al señor Juio Oka para imponerse de los fondos de pesca i de las condiciones biolójicas de nuestra fauna marítima desde Tacna a Valparaíso. Lo que pasa en el mar ocurre también en nuestros ríos i lagu- nas, pues ni en éstos sabemos cuantas especies tenemos i cuales son sus condiciones biolójicas. El malogrado Dr. señor Federico T. Delfín, cuya laboriosidad es un modelo, tomó sobre si la carga de juntar la mayor parte de las publicaciones hechas en el estranjero sobre nuestra fauna acuática, i basado en ellas publicó en 1901 su famoso Catálogo DE LOS PECES DE Chile en el cual trae la sinonimia de la mayor parte de los conocidos hasta ahora. Como es natural, este catálo- go adolece de defectos, pero hasta la fecha lleva la gloria de ser la única recopilación de los peces chilenos que ha sido publicada, con las clasificaciones modernas, lo que permitirá profundizar la materia en lo futuro. Estos defectos de que adolece el catálogo citado no son causados por el autor i por consiguiente el cargo no cae sobre él, sino sobre los naturalistas que han descrito estas especies. Muchas de éstas son tan mal descritas, que será difícil reconocer que peces han servido para describirlas. Algunas ha sido imposible volver a encontrarlas, ya sea por este motivo o por tratarse de peces de alta mar. Otras veces ha ocurrido que no se ha podido identificar la verdadera procedencia del pescado i asi puede suceder que se hayan citado ejemplares procedentes de Chile, cuando en realidad lo son del Perú o de la Arjentina. En otros casos los individuos que se describieron han podido sufrir alteraciones por el modo de conservarlos, o por el estado de putre- facción en que llegaron al poder del clasificador. La mayor parte de las descripciones científicas se han basado en un solo ejemplar i de allí viene que el macho nuevo i la hem- bre nueva, el macho i la hembra adultos, el macho i la hembra con su colorido especial en la época de la procreación, individuos cre- cidos en condiciones estraordinarias, etc., etc. han servido de base no solo para formar nuevas especies, sino también nuevos jéne- boletín de bosques, pesca i caza 71 ros. Asi también ha sucedido que la misma especie haya servido para describir ocho distintas, pertenecientes a dos jéneros diversos. Fácil es describir una nueva especie, pero tarea dificil es compro- bar científicamente que se trata de un simple sinónimo, pues para esto se necesita estudiar muchas veces un sinnúmero de in- dividuos. Los perjuicios que se han causado i se causan todavía a la pes- queria, por defectos de la clasificación i de la ignoranccia de la distribución jeográfica, sus viajes migratorios i demás condiciones biolójicas, son múltiples. Asi ocurre que se consume la cria de al- gunos peces, como el (nmofe» de los pejereyes, cuya pesca era legalmente autorizada, destruyendo en una tortilla, un gi'an car- dumen de futuros peces grandes. Si no se- conoce la biolojia ¿como puede protejerse una especie?; ¿en que se basaría una lejislacion?; ¿que medidas pueden tomarse para fomentar su abundancia o su aclimatación en otras rejiones? ¿que industria se atrevería a lanzarse comercialmente a lo desconocido, como sucede con la pesca de alta mar o costas profundas, que es la forma en que esta industria llega a producir muchos millones de pesos anualmente, cuando no se sabe que especies pueden encontrarse, en que sitios se hallan en cada época del año, sus viajes migratorios de norte a sur o vice-versa, costa, alta mar, superficie, fondo, etc.? Es aquí donde se aprecian mejor los perjuicios de la falta de estudios bio lójicos i del reconocimiento de los fondos de pesca por medio de una embarcación adecuada i dirijida por un biólogo que conozca a cuales debe darse preferencia. Algo se sabe de los habitantes de nuestro litoral i de los pesca- dores con escasa o ninguna instrucción primaria, como también de los países estranjeros que tienen parte de las especies que ha- bitan nuestros mares, pero estos datos solo nos pueden servir de guia i no tienen aplicación directa, ya que de poco les sirve a nuestros pescadores saber del extranjero, por ejemplo, que un pez se halla en Enero frente al puerto Talbot, en Mayo mas al norte ea alta mar, en el grado tanto de latitud i lonjitud í en Setiembre en el litoral de Sidney, etc. Recopilando los datos que tenemos sobre nuestros peces, vemos que el laborioso Dr. Delfín redujo en su catálogo las especies cono- cidas a 242. No hace mención de mas c menos 12, o cuya literatui'a no pudo obtener, o que se han descrito en el estranjero con posterio- ridad. A estos hai que agregar las diez especies i variedades de 7'í boletín de bosques, pesca i caza peces de agua dulce i de mar que hemos aclimatados con éxito en Chile i cuyos nombres son; salmón del Rin (Salmo salar); salmón de cabeza de acero (Salmo gairdneri); salmonete arco iris^ (Salmo irideus); trucha salmonada, (Salmo trutta); trucha de los Alpes (Salmo fario); trucha de las fuentes (Salmo fontinalis); tenca (Tinca tinca); glano americano (Amiurus nebulosus) i las variedades de carpas linas de crecimiento rápido, Cyprinus ma- crolepidotus i Cyprinus nudus. Este número aumenta todavía con las tres especies introducidas o procreadas por la (Quinta Normal que son: la carpa común (Cyprinus carpió), el carasino (Carassius vulgaris) i el pescado colorado o pez dorado (Carassius auratus). Asi obtenemos un número total de 267 peces conocidos hasta la fecha, siempre ignorandp que otras clases puedan encontrarse todavía, tanto en el mar territorial como en alta mar i aun en el litoral i en los rios i lagunas al sur de Concepción. Ue estas 267 especies descritas habrá que borrar con el tiempo talvez 58 por tratarse de sinónimos, de acuerdo con las observa- ciones hechas anteriormente. En esta reducción habrá que bajar talvez el número de especies del jénero: Alopias de 2 a 1; Atheri- nichthys de 7 a 5; Bovlchthys de 2 a 1; Callorhynchus de 2 al; Carcharhlnus de 5 a 2; Cllnus de 7 a 4; Clupea de 7 a 5; Dlscopy- ge de 2 a 1; Doydlxodon de 2 a 1; Eleglnus de 2 a 1; Galaxias de 9 a 2; Haplochlton de 2 a 1; Haplodactylus de 3 a 1; Hemlgaleus de 2 a 1; Lamna de 2 a 1; Mendosoma de 3 a 2: Mlxodes de 2 a 1; Mugll de 3 a 2; Muraena de 4 a 2; Notothenla de 7 a 3; Ophich- thus de 4 a 2; Phucocoetes de 3 a 2; Porichthys de 2 a 1; Raja de 9 a 2; Salarlas de 7 a 4; Scorpaena de 3 a 2; Squalus de 4 a 3; Trlchomycterus de 7 a 2; Trlgla de 2 a 1; I Umbrlna de 3 a 2. SI disminuimos la cifra de las especies de dudosa realidad del total de las escritas, entonces llegamos solo a 208 peces distintos i si admitimos que algunas especies se podran restablecer I se po- drán encontrar otras no conocidas todavía, será prudente calcu- lar mas o menos en 220, el número redondo de las especies exis- tentes en el país. Dejamos por ahora la reducción minuciosa i científica de las especies conocidas hasta la fecha a su verdadero número a traba- jos posteriores, ya que en cada caso habría necesidad de latos estudios, i nos concretaremos hoi solo a citar nuestra fauna I flora en las distintas rejiones, en cuanto puede ser de ínteres para las personas que quieran dedicarse a esta industria i para demostrar boletín de bosques, pesca i caza la importancia que puede tener para el pais, sin fijarnos si cita- mos sinónimos o no. Lam.iteria prima que se encuentra en nuestras aguas fluviales es la que a continuación se esplica. Aguas fluviales del nokte. Animales comestibles bagre de agua dulce (Nematogenys inermis) bagre (Trichomycterus areolatus) carpa (Cyprinus carpió) cauque (Atherinichthys regia laticlavia) lisa (Mugil cephalus, M. curema i M. rammelsbergi) pejerei común (Atherinichthys regia microlepidota) pejerei de Iquique (Atherinichthys affinis) rana grande (Calyptocephalus gayi) camarón de rio del norte (Bithynis chilensis i B. gaudichaudi) Animales poco útiles'. bagre chico (Trichomycterus nigricans i C. maculatus) pescado colorado (Carassius auratus) pocha común (Percichthys melanops) Aguas fluviales del centro Animales comestibles'. bagre grande (Nematogenys inermis) bagre (Trichomycterus areolatus) carpa común (Cyprinus carpió) con sus híbridos. carpa de escama grande (Cyprinus c. macrolepidotus) carpa sin escama (Cyprinus c. nudus) corvina (Cilus montti) cauque (Atherinichthys regia laticlavia) glano americano (Amiurus nebulosus) lisa (Mugil cephalus i j\I. rammelsbergi) pejerei Atherinichthys regia microlepidota i A. brevianalis) robalo (Eleginus maclovinus) 74 boletín de bosques, PESCA I CAZA salmón cabeza de acero (Salmo gairdneri) salmonete arco iris (Salmo irideus) tenca (Tinca tinca) trucha común (Percichthys trucha) trucha de las vertientes (Salmo fontinalis) trucha de los alpes (Salmo fario; camarón de rio del norte (Bithynis chilensis i B. gaudichaudi) camarón de rio del sur (Parastacus chilensis i P. hassleri) camarón chico del sur (Parastacus nicoletti) choro deag'ua dulce (Unió chilensis) rana (Calyptocephalus gayi) Animales poco útiles: bagre chico (Trichomycterus nigricans, T. marmoratus, T. ma- craei, T. maculatus, T. pallens i T, tigrinum) carasino (Carassius vulgaris) con sus híbridos pez colorado o dorado (Carassius auratus) con sus híbridos pocha común (Percichthys melanops) pocha del sur (Percilia gilliesii) tollo de agua dulce (Diplomystes papillosus) Aguas fluviales del sur. Animales comeítib/es: bagre de agua dulce (Nematogenys inermis) bagre (Trichomycterus areolatus) carpa común (Cyprinus carpió) con sus híbridos carpa de escama grande (Cyprinus c. macrolepidotus) carpa sin escamas (Cyprinus c. nudus) castañeta, boquilla i frailecito (Chromis crusma) cauque (Atherinichthys regia latida via) farionela, peladillo (Haplochiton taeniatus i H. zebra) lamprea (Geotria chilensis) lamprea, anguila (Mordacia raordax) lisa (Mugil cephalus i M. rammelsbergi) peladilla (Galaxias alpinus,G. attenuatus G. delfini, G. gi-aci- llimus, G. grandis, G. maculatus, G. minutus, G. platel, G. punc- tatus. pejerei (Atherinichthys regia microlepidota i A. mauleanum) boletín de bosques, pesca i caza 75 pejerei de Magallanes (Atherinichthys nigricans) pui o puye (Atherinichthys gracilis) robalo (Eleginus maclovinus) salmón del Rin (Salmo salar) salmonete arco iris (Salmo irideus) tenca (Tinca tinca) trucha del pais (Percichthys trucha) trucha de las vertientes (Salmo fontinalis) trucha de los alpes (Salmo fario.) trucha salmonada (Salmo trutta) «amaron de rio del sur (Parastacus chilensis i P. hassleri) camarón chico del sur (Parastacus nicolettij choro de agua dulce (Unió chilensis) rana (Calyptocephalus gayi) Animales poco útiles: bagre chico (Trichomycterus nigricans i T. maculatus) pez dorado o pez colorado (Carassius auratus) pocha (Percilia gilliesii) tollo de agua dulce (Diplomystes papillosus) i los peces sin nombre común: Chaestostomus erinaceus Cheirodon pisciculus Como se ve, somos mas ricos en peces de agua dulce a medida que nos trasladamos de norte a sur, lo que se debe tanto al clima como a las aguas salobres de los ríos i a la escasez de su caudal, muchos de los cuales se cortan totalmente. En el norte, puede ser que se encuentren especies nuevas todavía en las aguas cordilla ranas o que se compruebe allá la existencia de otros animales del centro del pais, lo que haria mucha luz sobre la formación de nuestro pais i las alteraciones climatéricas que ha sufrido con el trascurso del tiempo. El cauque (A. laticlavia) i el pejerei (^4. microlepidota) los con- sidera'el profesor sueco señor Smitt como una sola especie, ya que existen muchas formas intermediarias entre ellos. Nosotros opina- mos que aqui se trata de dos especies diferentes, de las cuales el cauque es propio del mar i de su vecindad i el pejerei pro pió de los rios del valle interior, pero que se trata de dos especies mui semejantes en sus formas i condiciones biolójicas, que con 76 boletín de bosques, PESCA I CAZA facilidad se hibridan produciendo las formas intermedias de las cuales habla el señor Smitt. Si estos híbiidos son o no fecundos en todo los casos, tratándose de machos o hembras del pejereí, sí vuelven a reproducir la misma variedad, o si se trata solo de una especie (lo que es menos probable) que según el medio en que ha vivido adquiere con el tiempo las formas distintas, i si es posible fijar variedades de rápido crecimiento i gran desarrollo como los pejeroyes del rio Mataquito, todo estoes materia de estudio, tanto para los piscicultores como también para el biólogo que tenemos,, los que deben dedicar su labor a estas materias, siempre que el Estado les dé facilidades para hacerlo. Cosa rara pasa también con los camarones de rio, BitJiynis i Parastacus, del norte i sur del pais, que son una rica pesca cuando viven en rios i lagunas, donde adquieren un gran tamaño, i que son altamente perjudiciales a la agricultura cuando se encuentran en vegas o potreros frescos donde abren sus galerías subterráneas. Estos últimos son de porte ínfimo, escasa comida i se llaman ca- marones de vega. ¿Se trata aquí realmente solo de dos especies o de tres o cuatro? ¿Porque no hai entonces en todos los rios cama- rones grandes sino en mui determinados? ¿Son variedades o espe- cies fijas que ya se pueden aclimatar de un rio a otro, o nece- sitan condiciones especialísimas para que se den grandes? También son estas materias de estudio de indiscutible impor- tancia para los piscicultores i el biólogo i es necesario darles faci- lidades para poder hacer un estudio serio que permita llegar a conclusiones científicas i de utilidad práctica inmediata. La peladilla o farionela [Galaxias i HaplocMton) peces ricos, de lujo para la mesa, también requieren un estudio serio para su ola»- sificacion, aclimatabilidad i demás condiciones biolójicas. Nuevas especies o la rectificación de las existentes, debemos esperar todavía de los estudios del personal nacional, ya que ho^ se basa el conocimiento científico de estas rejiones i especialmente el de la fauna, solo en el estudio de las espediciones enviadas a nuestras tierras desde los paises estranjeros. Finalmente debemos dejar constancia que hemos citado las lisas (Mugil) i robalos (Eleginus) entre las especies de agua dulce por tratarse de peces que, si bien pasan la mayor parte de su vida en el mar, no dejan de subir a los estuarios i cursos inferiores de los )ios paia desovar, i los peces nuevos se crian aquí hasta un tama- ño ya comestible. Cosa parecida pasa también con las lampreas i boletín de bosques, pesca i caza 77 .anguilas (G-eotria i Mordacia) de las cuales la última £ube mas en los rios, i que en el resto de su vida, frecuentan mas bien las ve- cindades de los estuarios en el mar. El salmón del Rin [Salmo mlstr) necesita subir del mar a la alta cordillera; el salmón cabeza de acero [Salmo gairdneñ) i el salmonete arco iris [Salmo irideus) que se consideran algunas veces ^omo simples variedades, como también la ti'ucha salmonada (Sal mo trutta) bajan al mar cuando pueden, pero no es una necesidad impeiiosa pai'a su vida o desarrollo. Las truchas [Salmo fario i S. fontinalis) no bajan nunca al mar i perecerían en él. La castañeta [Chromis] se ha hecho figurar también en la lista de los peces de aguas fluviales, apesar de que son casi esclusiva- mente del litoral del mar, porque suelen encontrarse en los estua- rios i aun en algunas lagunas que tienen comunicación con el mar como las de Vichuquen i Bucalemu. Lo mismo pasa con la corvina {Giluí^) en la costa del centro del país, donde se halla también en condiciones semejantes. Concluimos con esto la lista de los animales comestibles de las vias fluviales i entramos en la repartición de los elementos marí- timos en: mar litoral, mar territorial i alta mar, del norte, centro i sur de la República, dividiéndolos en cada caso en: peces comes- tibles, peces poco útiles, peces incomibles, peces poco conocidos, crustáceos comestibles, crustáceos poco útiles, equinodermos co- mestibles, vermes comestibles, moliiscos comestibles, moluscos poco útiles, tunicados comestibles, celenterados comestibles, algas comestibles i algas industriales. No hacemos mención de los cora- les porque las especies que tenemos son de mui poca utilidad in^ dustrial i no pueden servir de base a un gran negocio lucrativo. Advertimos con anticipación que mucho de los peces, crustáceos, i moluscos que calificamos de poco útiles hoi dia por tener poca comida, no existir el hábito de consumirlos o nese^itar preparado ■ nes especiales poco conocidas en el pais, etc, son sin embai'go la base de grandes industrias en el estranjero i nos pueden servir en lo futuro si no para el consumo en el interior del pais, a lo menos para fomentar nuestra esportacion. Los peces poco conocidos son los que no tienen nombres vul- gares, pero son casi en su totalidad peces comestibles, que talvez -en su mayor pai'te habitan los fondos del mar territorial i de alta mai-, que hoi dia no se esplotan i que pueden ser la base de grau- .des industrias en lo futuro. 78 boletín de bosques, PESCA I CAZA Mar litoral del norte Feces comestibles anchoa o anchoveta (Engraulis ringens) atún (Thyrsites atún). bagre (Porichthys porosus). bilagai (Cheilodactylus antonii), blanquillo (Latilus jugularis), bonito (Sarda chilensis). cabrilla común (Serranus humeralis). cabrilla española (Sebastodes darwini). cauque (Atherinichthys regia l.Uiclavia). corvina (Cilus montti). furel o jurel (Trachurus trachnrus i Tr. picturatus). jerguilla (Haplodactylus guttíitus). lisa (Mugil cephalus, M. raramelsbergi i M. curema). lenguado (Paralichthys kingii) machete (Clupea notacanthus). machuelo (Clupea maculata). pampanito (Stromateus maculatus). pejerei (Atherinichthys regia microlepidota). pejerei de Iquique (Atherinichthys affinis). pescada común (Merluccius gayi). pichihuén (Umbrina ophicephala) rollizo (Pinguipes chilensis). sardina (Lycengraulis grossidí-iis). sardina española (Clupea sagax). sierra (Thyí'sitops lepidopoides). tollo (Galeorhinus mentó). vieja colorada (Sebastodes chilensis). vieja negra (Graus nigra). Peces poco útiles anguila de mar (Homea polythrema). anguila negra (Myxine glutinosa i M. australis). castañeta, boquilla, frailecito (Chromis crusma). chanchito (Agriopus peruvianus). doncella (Mixodes viridis). boletín de bosques, pesca i caza 7» peje perro (Piroelometopon darwini i P. maculatus). peje sapo (Gobiesox marmoratus). peje sapo (Sicyasis chilensis i S. sanguineus). pintadilla (Cheilodactylus variegatus). pinta roja (Scyllorhinus chilensis). remora (Remora remora). tembladera (Discopyg'e tschudii i D, limbata). torpedo (Torpedo chilensis). trambollo (Clinus crinitus). Peces poco conocidos Abudefduf latifrons. Acanthistius pictus. Anthias peruanus. Doydixodon freminvillei. Doydixodon laevifrons. Eleotris tubinaris. Leirus peruanus. Pomadasys bipunctatus. Pomodon macrophtalmus. Salarias gigas. Salarias eques. Peces incomibles aguja de mar (Syngnathus blainvillei). Crustáceos comestibles camarón (Rhynchocinetes typus). jaiva blanca (Platyonichus purpurea i Ovalipes bipustulatus). jaiva común o jaiva mora (Xantho planus) jaiva morada (Platycarcinus dentatus). jaiva peluda grande (Cáncer plebejus). jaiva talicuna (Epialtus dentatus Inachus mitis). pico grande (Balanus psittacus). Crustáceos poco útiles ermitaño (Paguristes hirtus Pagurus gayi, P. perlatus, etc.) «o boletín de bosques, pesca i caza jaiva chica (Xantho gaudichaudi). pulga de mar (Hippa emérita) Equinodermos comestibles erizo fStrongylocentrotus albus) Moluscos comestibles choro grande (Mytilus choru i M. conceptionis). loco (Concholepas peruviana). chaperina o Cliape (Fissurella picta). macha (Mesodesma donacia) ostión (Pectén purpura tus). taca (Venus peruviana). traquilla (Mactra coquimbensis). Afohiscos jjoco útiles jibia fOramastotrephes gigas). lapa (Siphonaria lessoni i S. peruviana) lapa (Patella clypeaster i P. parasítica). raaico (Mytilus granulatus) pulpo (Octopus l'ontainei). Tunicados piure (Ascidia chilensis; comestible. piure (Pyura molinae). poco útil. Celenterndo de poca utilidad anémona o poto de mar (Actinia cleraatis). Algas comestibles cochayuyo (d'ü viHaea utilis). luche (Ulva lati^sima). huilte o huiro (Macrocysti pyrifera). Algas industricdes Las algas coloradas pertenecientes a ios jéneros: Laurentia, Gi- gartina, Chondnts, Laminaria, etc. boletín de bosques, pesca ] CAZA SI MAli LITOKAL DEL CENTlíO Peces comestibles anchoa, anchoveta (Engraulis ringens). atún (Thyi'sytes atún). bagre (Poiichthys porosns i P. foneki). bilngai (Cheilodactylus antonii). blanquillo (Latilus jugularis). bonito (Sarda chilensis). cabrilla (Senanus humeralis). cabrilla española (Sebastodes oculatus i S. dar^vini). casinova> cojinova i lasar (Sei'ioleila porosa). cabinza (Mendosoma coerulescens i i\I. lineatum). cauque (Atherinichthys regia laticlavia). corvina (Cilus niontti). furel o jurel (Tj-achuius trachurus i T. picturatus). hachita (SerioleHa violácea). jerguilla (Haplodactylus guttatus, H. punctatus i H. vermicu- latus). lenguado (Paralichthys kingii). lisa (Mugil cephalus i ]\I. lamnielsbergi). machete o machuelo (Clupea notacantha). machuelo (Clupea maculata, 01. coerulea i Cl. advena). pampanito (Stromateus maculatus). pejerei (Atherinichthys regia microlepidota i A. brevianalis). pescada común (Merliiccius gayi). robalo (Eleginus maclovinus i E. punctipennis). salmón cabeza de acero (Salmo gairdneri). salmonete arco iris (Salmo irideus). sardina (Lycengraulis grossidens). sardina española (Clupea sagax). sierra (Thyrsitops lepidopoides). tollo (Galeorhinus mentó), vieja colorada (Sebastodes chilensis). vieja negra (Graus nigra) 82 boletín de bosques, PESCA 1 CAZA Peces poco útiles anguila de mar (Hornea polytrerna). anguila negra (jMyxine glutinosa i M. australis). anjel de mar (Squatina armata). boirachilla (Salarias concolor, S. modestus i S. viridis\ castañeta, boquilla, frailecito (Chrorais crusma), chanchito (Agriopus alboguttatus i A. peruvianus). doncella (Mixodes cristatus i M. viridis). mucoso (Blennius sordiaus). peje perro (Pimelometopon maculatus). peje sapo (Gobiesox marmoratus). peje sapo (Sicyasis chilensis i S. sanguineus). pintadilla (Cheilodactylus variegatus). pintaroja (Scyllorhinus chilensis i Se. brevicoUis). remora (Remora remora). tembladera (Discopyge tschudii i D. limbata). torito (Bovichthys diacanthus i B. minutus). torito o chalaco (Petroscirtes biocellatus i P. fasciatus). torpedo (Torpedo chilensis). tramboUo (Clinus crinitus, Cl.microcirrhis, Cl. pliilipii, Cl. vario- losus). vieja (Clinus gcniguttatus). Peces incomibles aguja de mar (Syngnathus blainvillei i S. acicularis). caballito de mar (Acmonotus chilensis). Peces poco conocidos Antillas peruanus. Clinus guttulatus. Clinus niger. Eleotris tubinaris. Emmtlichthys cianescens. SpratcUoides albui ñus. Trachyptc-rus altivelis. liOLETJN DE BOSQUES, PESCA I CAZA 83 Crustáceos comestibles camarón (Rhyncliocinetes typus). jaiva blanca (Platyoniclms purpurea i Ovalipes bipustulatus). jaiva común o mora (Xantho planus). jciiva morada (Platycarcinus dentatus). jaiva peluda grande (Cáncer plebejus). jaiva talicuna (Epialtus dentatus e Inachus mitis). pico (Balanus psittacus). Crustáceos poco útiles ermitaño (Paguristes liirtu?, Pagurus gayi, P, perlatus, etc.). jaiva araña (Eui-ypodius audouini) jaiva chica (Xantho gaudichaudi). pulga de mar (Hippia emérita), Equ inodermos comestibles erizo (Strongylocentrotus albus). pepino de mar (Holothuria platel i Polyphorus chilensis). Moluscos comestibles calamar (Loligo gahi). caracol (Monoceros crassilabrura i Trochus araucanus). chape (Fissurella máxima) chapelina (Fissurella pieta). choro (Mytilus chilensis, M. chorus i M. conceptionis). jibia (Ommastotrephes gigas). loco (Concholepas peruviana). macha (Mesodesma donacia i Solen macha). melonhué (Trochus ater). pulpo (Octupus fontainei). taca (Venus thaca i V. peruviana). Moluscos poco útiles colle (Acrarea scurra i A. scutum). huepo, navajuda (Solen gaudichaudi). lapa (Patella clypeaster i P. parasítica). 84 boletín de bosques, PESCA I CAZA lapa (Siphonaria lessoni). jilehuen (Tuibo nigei- i T. propinquus). maico (Mytilus granulatus). iiavajuela, quivi (Solenocurtus dorabeyi). piquilhue (Voluta magellanica). taquilla (jMactra bicolor i M. coquimbensis) Tunicados piure (Ascidia chilensis), comestible, piure ( Pyura molina^), poco útil. Cehiiferado, de poca utilidad anémona o poto de mar (Actinia clematis). Algas comestibles cochayuyo (d'Urviliea utilis). luche (Ulva latissima). liuilte o huiro (Macrocystis pyrifera). Algas industriales Las algas coloradas pertenecientes a los jéneros: Laurentia Gigaitina, Chondrus, Laminaria, etc. Mar litoral del sur Peces comestibles anchoa, anchoveta (Engraulis ringens), anguila de la arena (Gnathophis punctus). atún (Thyrsytes atún). bagre (Porichthys porosus i P. foncki). casinova, cojinova i lasar (Seriolella porosa). cauque común (Atherinichthys regia laticlavia). congrio colorado (Genypterus blacodes). congiio negro (Genypterus chilensis). corvina (Cilus montti). farionela, peladillo (Haplochiton taeniatus i H. zebra). furel o jurel (Trachurus trachurus i T. picturatus). boletín de bosques, pesca i caza 85 jerguilla (Haplodactylus guttatus). lamprea (Geotria chilensis). lamprea (Mordacia mordax). lenguado (Paralichthys kingii) lisa (Mugíl cephalus). machuelo (Clupea maeulata, Cl. arcuata i 01. fuegensis). pampanito (Stromateus maculatus). pejerei (Atherinichthys regia microlepidota i A. mauleana). pejerei de Magallanes (Atherinichthys nigricans). peladilla (Galaxias alpinus, G. attenuatus, G. delfini, G. graci- lliraus, G. grandis, G. maculatus, G. minutus, G. platel, G. punctatus\ pescada común (Merlucius gayi). pul o puye (Atherinichthys gracilis). robalo (Eleginus maclovinus i E. punctipennis). salmón del Rin (Salmo salar), salmonete arco iris (Salmo irideus). sardina (Lycengraulis grossidens). sardina española (Clupea sagax). sierra (Thyrsitops lepidopoides). tollo (Galeorhinus mentó), trucha salmonada (Salmo trutta). vieja colorada (Sebastodes chilensis). Peces 'poco útiles anguila de mar (Hornea polytrema). anguila negra (Myxine glutinosa i M. australis). castañeta, boquilla, frailecito (Chromis crusraa). chanchito (Agriopus alboguttatus i A. hispidus). doncella (Mixodes foncki i M. viridis). mucoso (Blennius sordidus). peje sapo (Gobiesox marmoratus). peje sapo (Sicyasis chilensis i S. sanguineus). pintaroja (Scyllorhinus chilensis). remora (Remora remora). tembladera (Discopyge tschudü i D. limbata). tollo (Squalus acanthias i S. lebruni). torito (Bovichthys diacanthus i B. minutus). ' torito (Petroscirtes biocellatus i P. fasciatus). 66 boletín DR bosques, PESCA I CAZA trambollo (Clinus crinitUíj, ^ . ínícrocirrhis i Cl. variolosus). trompetero (Latris hecateia). vieja (Clinus geiiiguttatus\ Peces incomibles aguja de mar (Syngnathus blainvillei i S. acicularís). caballito de mar (Acmonotus ohilensis). Peces poco conocidos Anthias peruanus. Dissostichus elcginoides. Eleotris tubinaris. Chsonichthys esox. Chíetostomus eiinaceus. Cheirodon piscieulus. Gobiosoraa ophicephalum, Gobius chüoensis. Salilota australis. (^nistá.eos comestibles camarón (Rhynchocinetes typus). centolla (Litliodes antárctica). jaiva blanca (Platyonichus purpurea i Ovalipes bipustulatus). jaiva común o mora (Xantho planus). jaiva morada (Platycarcinus dentatus). jaiva peluda grande (Cáncer plebejus). jaiva talícuna (Epialtus dentatus e Inachus mitis). pico grande (Balanus psittacuí-). Crustáceos 'ppco útiles ermitaño (Paguristes liirtus, i Pagurus gayi, P. perlatus, etc). jaiva ai'aña (Eurypodius audouini). jaiva chica (Xantho gaudichaudi). pulga de mar (Hippia emérita). Equinodermos comestibles erizo (Strongylocentiotus albus). pepino de mar (Plolothuria platel i Polyphorus chilensis) boletín de bosques, pesca i caza 8/ Vermes cojiiestibles pinuca (Pinuca edulis). Moluscos comestibles calamar (Loligo gahi). caracol (Trochus araucanus i Monoceros ciassilabrum). cholga (Mytilus raagelianicus). choro (Mytilus chorus i M. conceptionis). comes (Pholas chiloensis). jibia (Ommastotrephesgig-as). loco (Concholepas peiTiviana). macha (Mesodesma donacia i Solen macha). molonhué (Trochus atei-). navajuda, quivi (Soleuocurtus dombeyi). ostión (Pectén patagonicus). palupalu (Fusus sulcatus). pulpo (Octopus fontainei) quihnahue (Mytikis dactyliformis). taca (Venus thaca). Moluscos poco útiles coUe (Aemiea scurra). huepo, navajuda (Solen gaudichaudi). lapa (Patella clypeaster i P. parasítica), lapa (Siphonaria lessoni). lilehuen (Turbo niger i T, propiuquus). maleo (Mytilus granulatus). . piquilhue (Voluta raagdlanica). taquilla (Mactra bicolor). Tunicados piure (Ascidia chileusis), comestible, piure (Pyura moliiuej, poco útil. Celenterados comestibles anémona o poto de mar (Actinia clematis) 88 BOLETÍN DE BOSQUES, PESCA I CAZA Algas comestibles cochayuyo (d'Urvillea utilis). huilte o huiro (Macrocystis pyriEera). luche (Ulva latissima i U. k\ctuca). Algas industriales Las algas coloradas pertenecientes a los jéneros: Laurentia, Gi- gartina, Chondrus, Laminaria, etc. MAR TEliKlTOUIAL DEL NOKTE Peces comestibles , albacora (Lichia albacora). anchoa (Engraulis ringens). anguila de mar (Ophichthus oeellatus i O. pacifici). atún (Thyrsytes atún). bagre de mar (Porichthys porosus). bilagai (Cheilodactylüs antonii). blanquillo i cabrilla (Latilus jugularis). bonito (Sarda chilensis). cabinza (Isacia conceptionis). cabrilla común (Serranus humeralis). cabrilla española (Sebastodes darwini i S. oculatus). congrio colorado (Genypterus blacodes) congrio negro (Genypterus chilensis). corvina (Cilus montti). hacha (Brama chilensis). jerguilla (Haplodactylus guttatusj. íurel (Trachurus trachurus i T. picturatus). lenguado (Paralichthys kingii). machete (Clupea nothacantha). machuelo (Clupea maculata). mojari'illa (kSerranus conceptionis). peje gallo (Callorhynchus callorhynchus). pescada (Merlucius gayi). raya (Raja chilensis i R. steindachneri). robalo (Eleginus maclovinus i E. punctipennis). boletín de bosques, pesca i caza 89 rollizo (Pinguipes cliileiisis). sardina (Lycengraulis grossidens). sardina española (Clupea sagax). siei-ra (Thyrsitops lepidopoidcs). tollo (Hetraopterus granulosas). tollo (Galeoiiiinus mentó), vieja colorada (Sebastodes cliilensis). vieja negi'a (Graus nigra). Peces poco útiles águila de mar (TMyliobatis chilensis). anguila de mar (Hornea poly trema i IMyxine glutinosa). anjel de mar (Squatina armata). azulejo (Lamna liuidobrii i L. pliilippii). peje chancho (Agriopus peruvianas). ]:)intadilla (Cheilodactylus variegatus). ^^' tembladera (Discopyge tschudii i D. limbata). torpedo (Torpedo chilensis). tiburón (Carcharlas brachyrhynchus i C. robustus). traquino cornudo (Trachinus cornutus). traquino dragón (Trachinus di'aco). Peces incomibles aguja de mar (Syngnathus blainvillei). Peces poco conocidos Aodon tarapacana, Acanthistius pictus. Anthias peruanus. Dovdixodon freminviilei. Doydixodon laevifrons. Pomadasys bipunctatus. Pomatomus saltatrix. Pomodon macropthalmus. Sciícna fasciata. Crustáceos comestibles esquila (Pseudosquilla lessoni i Squila mouoceros). langostín (Galathea monodon). 90 boletín de bosques, pesca i caza Moluscos poco útiles jibia (Omraastotrephes gigas). pulpo (Octopus fontainei). MAR TERRITORIAL DEL CENTltO Peces comestibles albacora (Lichia albacora). anchoa (Etigraulis ringens). anguila de mar (Ophichthus ater, O. dicellurus, O. ocellatus, O. pacifici), atún (Thyrsytes atún). bagre de mar (Porichthys foncki i P. porosus). bilagai (Cheilodactylus antonii). blanquillo i cabrilla (Latilus jugularis). bonito (Sarda chilensis). cabinza (Isacia conceptionis). cabrilla común (Serranus huraeralis). cabrilla española (Sebastodes oculatus i S. darwiui). casinova (Seriolella porosa), congrio colorado (Genypterus blacodes). congrio negro (Genypterus chilensis). corvina (Cilus montti). corvina falsa (Micropogon fournieri). furel (Trachurus trachurus i T. pícturatus). hacha (Brama chilensis). hachita (Seriolella violácea), jerguilla (Haplodactylus guttatus, 11. punctatus i H. vermi' culatus). lenguado (Paralichthys kingii). machete (Clupea notacantha). machuelo (Clupea advena, C. coerulea i C. maculata). mojarrilla (Serranus conceptionis). peje gallo (Calljrhynchus argenteus, C. callorhynchus). pescada (Meilucius gayi). raya (Raja acanthostyla, R. rtavirosti'is, R. lima, R. oxyptera, R. svnosbatus). raya falsa (Psaramobatis rudis). boletín de bosques, pesca i caza 91 robalo (Eleginus maclovinus i E. punctipennis). rollizo (Pinguipes chilensis). sardina (Lycengraulis grossidens). sardina española (Clupea sagaxj. sierra (Thyrsitops lepidopoides). tollo (Galeorhinus mentó). vieja colorada (Sebastodes chilensis). vieja negra (Graus nigra). Peces poco útiles águila de mar (j\[yliobatis chilensis). anguila de mar (Hornea poly trema). anjel de mar (Squatiiia armata). azulejo"(Carcharhiuus pugte). azulejo (Lamna huidobrii i L. philipii). cazón (Galeorhinus chilensis). chanchito (Agriopus alboguttatus). peje chancho (Agriopus peruvianus). pintadilla (Cheilodactylus variegatus). tembladera (Discopyge tsehudii i i), limbata). tiburón (Carcharhinus icthiops i C. gracilis). tiburón (Carcharodon rondeleti). tiburón (Hemigaleus heterodus i H. isodus). tiburón (Heptanchus ferox). tiburón (Hexanchus vulgaris). tollo (Hetrnopterus granulo?us). torpedo (Torpedo chilensis). traquino cornudo (Trachinus cornutus). traquino dragón (Trachinus draco). Peces incomibles aguja de mar (Syngnathus acicularis i S. blainvillei). caballito de mar (Acmonotus chilensis). Peces poco conocidas Agonopsis chiloensis. Anthias peruanus. Emmelitchthys cianescens. Pomatomus saltatrix. (. ■) boletín de bosques, pesca 1 CAZA Sciieim fasciata. Spratelloides alburnus. Ui'olophus marraoratüs. Crustáceos comestibles esquilla (Pseudosquilla lessoni i Squila raonoceros). langostiii (Galathea monodon). Moluscos poco útiles jibia (Ommastotrephes gigas). palpo (Octopus fontainei). Algas hüilte o huiro (Macrocystis pyrifera). Mak territorial del sur Peces comestibles albacoi'a (Lichia albacora). anchoa (Engraulis ringens). anguila de mar (Gymnelis pictus). anguihi de mar (Iluocoetes firabriatus). anguila de mar (Maynea patagónica). anguila de mar (Ophichthus ater). anguila de mar (Phucocoetes latitans, Ph. platel i Ph. varie- gatus. anguila de mar (Platea insigáis), atún íThyrsytes atún), bagre de mar (Porichthys porosus). blanquillo i cabrilla (Latilus jugularis). cabinza (Isacia conceptionis). casinova (Seriolella porosa), congi'io colorado i Genypterus blacodes). congrio negro (Genypterus chilensis). corvina (Cilus montti). furel (Trachurus trachurus i T. picturatus). hacha (Brama chilensis;. boletín de bosques, pesca i caza 93 jerguilla (Haplodactylus guttatus). lenguado (Paralichthys jordani i P. kingii). lenguado falso (Thysanopsetta nai'esi). machuelo (Clupea maculata, C. arcuata i C. fuegensis). peje gallo (Callorhynchus callorhynchus). pescada común (Merlucius gayi). raya (Raja brachyura i R. magellanica). robalo (Eleginus raaclovinus i E. punctipennis). robalo de piedra, robalo negro i trama (Nototlienia portei i). rollizo (Pinguipes cliilensis). sardina (Lycengraulis grossidens). sardina española (Clupea sagax). sierra (Thyrsitops lepidopoides). tollo (Galeorhinus mentó). vieja colorada (Sebastodes chilensis). vieja negra (Graus nigia). Peces iDoco útiles águila de mar (Myliobatis chilensis), anguila (Homea polytrema). chanchito (Agriopus alboguttatus i A. hispidus). tembladera (Discopyge tschudii). tiburón (Carcharodon rondeleti). tollo (Squalus acanthias i S. lebrunii). tollo (Hetmopterus granulosus). tí-aquino cornudo (Trachinus cornutus). traquino dragón (Trachinus draco). Peces incomibles aguja de mar (Syngnathus acicularis i blainvillei). caballito de mar (Acmonotus chilensis). Peces poco conocidos Agonopsis ohiloensis. Anlhias peruanus. Cottoperca gobio. Dissostichus eleginoides. Harpagifer bispennis. Hippoglossina raicrops. boletín de bosques, pesca i caza Macruronus novae zelanda3. Notothenia acuta. Notothenia cornucola. Notothenia elegans. Xotothenia macrocephala. Notothenia modesta. Notothenia tessalata. Pomatomus saltatrix. Salilota austi'alis. Crustáceos comestibles esquihi (Pseudosquilla lessoni i Squtla monoceros). langostin (Galathea raonodon). Moluscos poco útiles jibia (Oramastotrephes gigas). pulpo (Octopus fontainei). Algas huilte o huiro (Maerocystis pyrifera). ALTA MAR DEL NORTE Peces comestibles atún (Thyrsytes atún). bonito (Sarda ehilensis). caballa (Scomber colias). cabinza (Isacia conceptionis). cabrilla (Sebastodes darwini). culebra de mar (Muraena ocellata). dorado (Elacate ehilensis), escorpena (Scorpaena histrio) furel (Trachurus trachurus i T. picturatus), lenguado (Paralichthys kingii). pampanito (Scorpis ehilensis). peje gallo (Callorhynchus callorhynchus i C. argenteus). pescada (Merlucius gayi). pez aguja (Histiophorus audax). boletín de bosques, pesca i caza 95 pez espada (Xiphias giadius). pez volador (Exocoetuscliilensis). raya (Raja chilensis, R. lima, R. steirdachneri). robalo (Eleginus maclovinus i E. punctipennis). sieiTa (Tliyrsitops lepidopoides). tollo (Hetmopterus granulosus i Galeorhinus mentó). vieja colorada (Sebastodes chilenSis). Peces j)Oco íltiles. peje chancho (Agriopus peruvianus). peje zorro (Alopias barrai). peje zorro i peje sable (Alopias vulpes). pez martillo (Sphyrna peruana). torpedo (Torpedo chilensis). tiburón (Carcharhinus brachyrhynchus, C. pugae, C. robustus)^ traquino cornudo (Trachinus cornutus). traquino dragón (Trachinus draco) Peces incomibles. pez luna (Mola mola). pez sol o pez emperador (Mola euryptera). puerco espin (Diodon hystrix). Crustáceos comestibles. esquila (Pseudosquilla lessoni). langostín (Galathea monodon). ALTA MAR DEL CENTEO Peces comestibles. atún (Thyrsytes atún), bonito (Sarda chilensis). caballa (Scombor colias), cabinza (Isacia conceptionis), cabrilla española (Sebastodes oculatus). casinova (Seriolella porosa). culebra de mar (Mur^ena appendiculata, M. modesta, M. oce- llata). 96 boletín de bosques, PESCA I CAZA doi'ado (Elacatecliilensis). escorpena (Scoi p^ena histrio). furel í'Trachui'us ti'achuius i T. picturatus). hacliita (Sen'olella violácea ). lenguado (Paraliehtliys kingii). pampanito de Juan Fernandez (Scorpis cliileiisisj. peje gallo (Callorhynchus callorhyíichus i C. argenten?). pescada (Merlucius g'ayi). pez espada íXiphias gladins). pez volador (Exocrptus cbilensis). raya (Raja lima, R. acanthostyla, R. ílavirostris, R. oxyptera i R. synosbatus). robalo (Eleg'inus maclovinus i E. punctipeniiis). sieri'a (Thyísitops lepidopoides) tollo (Galeoihinus raento). vieja colorada, cbancharro, pez colorado (Sebastodeschilensis;. Peces poco i'itih-'^. peje chancho o chanchito (Ag-riopus peruvianas i A. albogut- tatus). peje zorro (Alopias bai-rai i A, vulpes). azulejo (Carcharhinus pugíc). tibui'on (Carcharhinus aethiops i C. gracilis). tiburón (Heptanchus ferox). tiburón (Hexanchus vulg'aris). torpedo (Torpedo chilensis). traquino cornudo (Trachinus coi'nutus). traquino dragón (Ti'achinus dracoj. Peces incomihles. peje sol o peje emperador (Mola euryptera). pez luna (Mola mola). puerco espin (Diodon hystrix), Peces poco conocidos. Aganopsis chiloensis. boletín de bosques, pesca i caza 97 Crustáceos comestibles esquila (Pseudosquilla lessoni). ]ang-ostin (Galathea monodon). Alta mar del sur Peces comestibles atún (Thyrsy tes atún), caballa (Scomber colias). cabinza (Isacia conceptionis). casinova (Seriolella poi-osa). chanchito (Agriopus alboguttatus i A. hispidas). culebra de mar (Muraena ocellatus). dorado (Elacate chilensis). furel (Trachurus trachurus i T. argenteus). lenguado (Paralichthys jordani i P. kingii). peje gallo (Caüorhynchus callorhynchus i C. argenteus). pez espada (Xiphiasgladius). raya (Raja lima, R. brachyura i R. raagellanica). robalo (Eleginusraaclovinus i E. punctipennis). pescada (Merluccius gayi). sierra (Thyrsitops lepidopoides). tollos (Squalus acanthias i S. lebrunii). vieja colorada, pez colorado, chancharro (Sebastodes cliilensis). Peces poco úti/es chanchito (Agriopus alboguttatus i A. hispidus). peje zorro (Alopias barrai i A. vulpes). traquino cornu'Jo (Trachinus cornutus). traquino dragón (Trachinus draco). Peces incomibles pez luna (Mola mola), puerco espin (Diodon hystrix). Peces poco conocidos ^ganopsis chiloensis. 7 98 boletín de bosques, PESCA I CAZA Crustáceos comestibles esquila (Pseudosquilla lessoiii). langostín (Galathea monodon). A estas listas hai que agregar todavía la de los peces de las islas de Juan Fernandez, Mas Afuera, San Félix, San Ambrosio i Pascua en cuanto se trate de especies distintas de las ya citadas i como no reconocidas todavía en el mar continental de la Repú- blica, siendo posible que un gran número de ellos habite los fon- dos marítimos del centro i norte de Chile. Los señalamos por aho- ra en la siguiente clasificación, añadiendo a la vez si se han en- contrado en el mar litoral, territo'iial i alta mar de las citadas islas. Mares isleños del cektro i norte Peces comestibles bacalao (Polyprion oxigénelos), litoral i territorial, breca (Cheilodactylus monodactylus), lit. i teiTÍt. culebra de mar (Muraena porphyrea), térrit. cabrilla listada i torito (Gilbei'tia semicincta), lit. i territ. cavínza (Mendosoma fernandeziana), lit. furel (Caranx chilensis), lit, terrii. i alta mar. , lenguado (Paralichthys coeruleosti'cta), lit. i territ. palometa (Caranx georgianus), terf it. i alta mar. pampanito (Seriolella coerulea), ] ., territ. i alta mar. pescada (Lotella rhacinus), lit. i tcirít. pez volador (Exoccetus fernandezianus), territ. i alta mar, pichihuén (Umbrina reedi), lit. i territ. tollo (Squalus fernandezianus), lit., territ. i alta mar. vidriola (Pelamys chilensis), lit., territ. i alta mar. Peces poco útiles borrachína (Salarias cuvieri), lit. corvina (Malacopterus reticulatus), lit. gungungo (Cheilodactylus bicornis), lit. i territ. jerguilla (Girella albostriata), lit. i territ. pez áspero (Trachichthys fernandezianus), lit. i territ. boletín de bosques, pesca 1 CAZA 9^ trigla (Trig-la guttata i T. picta), territ. i alta mar. torito (Salarias rubropunctatus), lit. vieja (Labrichthys gayi), lit. Peces poco conocidos Callanthias platel, lit. i territ. Caprodon longimanus, lit. i territ. Centriscus fernandezianus, lit i territ. Hemirhamphus phurcatus, lit. i territ. Scombresox aeqiiirostrum, lit. i territ. Scorpaena fernaiideziaiiu--, territ. i alta mar. Scorpaena thomsoiii, territ. i alta mar. Triaenoton nigricaiis, lit. i territ. Crustáceos comestibles langosta (Palinurus frontalis), lit. i territ. No citamos mas crustáceos, moluscos i animales de otro orden^ por no existir un catálogo de ellos i por no haberse terminado siquiera su clasificación pero nos consta, que es mucho mayor el número de los animales aprovechables que los citados. En la distribución que hemos hecho de la materia prima que puede servir para la pesca, no se debe considerar los limites es- tablecidos de norte, centro, sur, mar litoral, territorial i alta mar, como separados por lineas infranqueables, sino como zonas cen- trales que son invadibles por los distintos individuos en número reducido. Sobre todo las divisiones mar territorial i alta mar son mas bien imajinarias que reales. ¿Que conocemos nosotros de la que pasa en nuestros mares territoriales i mucho menos en alta mar? Poco o casi nada! Jamas se ha tenido a bien ordenar el estu- dio de la oceanografía de nuestros mares, porque hasta la fecha no se ha comprendido la importancia enorme que tiene para el bienestar de la Nación. Asi sucede que el estudio que presentamos se funde solamente en los datos proporcionados por naciones estranjeras, las ob.-^er- vaciones hechas por algunos atrevidos i mal ilustrados pescado- res i las pocas personas instruidas que han dedicado parte de su vida a este trascendental estudio. ' Por esto rogamos que nos sea perdonado cuanto hemos podido errar en los detalles de este modesto estudio, ya que no es núes- 100 boletín de bosques, pesca i caza tra la culpa de esta ignorancia. Si bien no se puede tratar aquí de un trabajo perfecto, siempre servirá este de base en lo futuro para investigaciones mas serias, cuando venga una jeneracion que comprenda sus propias conveniencias. Como ya lo dijimos, los límites de las rejiones indicadas no aon infranqueables para los peces. Si esa separación rije para la ma- yorías de ellos, los hai también, con gran frecuencia, como tibu- rones por ejemplo, que recorren las distancias de la costa a las is- las de Juan Fernandez en hora i media. Aun los peces de mas lento andar, como los peces sol i luna, salvan estas distancias a paso de tortuga i de este modo se han conquistado el mundo. Peces acos- tumbrados a vivir en bandadas en ciertas rejiones de alta mar, como la vidriola (Pelarays chilensis), aparecen aislada i ocasional- mente en los puertos de Valparaíso, Zapallar, Papudo i Pichidan- gui, dando ocasión a que los diarios de la República alarmen al público con las noticias sensacionales de que ricos salmones de Alaska o de California se han alejado i perdido hasta llegar a nuestras costas, fundándose en el error de que aqui no tenemos peces de carne roja. Otras veces sucede que las apancoras que consumen nuestros congrios en el fondo del mar territorial, del cual no se alejan, son arrojadas a la playa por una braveza de mar debiéndose a estos acontecimientos marítimos las únicas informaciones que tenemos sobre su existencia. Si circunstancias estrañas no nos ayudaran de un modo eficaz, no sabríamos de muchas especies nacionales que en realidad exis- ten, pero estas apariciones casuales debieran ser para nosotros un estímulo, para ir al encuentro de ellas i aprovecharnos de las riquezas no esplotadas de nuestros mares. Sabemos raui bien que habría sido mejor, en vez de citar las subdivisiones que hemos establecido, hacer figurar cada especie ^ion su distribución jeográfica exacta i decir hasta cuantos metros de profundidad se acerca a la costa i cuantos metros baja al fondo del mar, si vive en la profundidad o en la superficie, si existe sobre fondos de arena, piedras, rocas o fango, en que meses i se- manas del año se muda de una residencia a otra, de que se ali- menta, como se pesca, etc, si hubiese sido posible hacerlo, pues esto es necesario para levantar la pesca; pero ¿como se podía ha- cerlo, si no sabemos casi nada sobre esta materia? Ni siquiera el congrio i la pescada están todavía suficientemente estudiados, i como ya lo dijimos, ni las subdivisiones rejionales tan rudíraenta- boletín de bosques, pesca i caza 101 rias que hemos establecido son del todo exactas ni bien definidas. Esto no quiere s'gnificar que la industria pesquera nacional no sea susceptible de ser esplotada a medida que se avanza en el estudio de ella, Tampoco debemos creer que la materia prima que tenemos en nuestro litoral no sirve para fundar el bienestar de muchos habi- tantes por medio de su esplotacion, porque aqui nos vendrian a desmentir las grandes empresas estranjeras que han fundado su negocio en la esplotacion de las mismas especies i de otras mui semejantes en la Arjentina, la Colonia del Cabo, Nueva Gales del Sur, Nueva Zelanda, Tasmania, Japón, etc. Para comprobar lo dicho basta citar algunas listas de peces de las especies nuestras que se hallan también en tierras lejanas. Empezamos con la Arjentina, nuestro amigo al otro lado de la cordillera, que siempre nos ha gustado traer como primera com- paración con Chile, que posee grandes i varias sociedades de pes- ca, con vapores, cámaras frigoríficas propias, etc. Ellas esplotan muchos pescados finos como: casinova (S. porosa), congrio colora- do (G. blacodes), parapanito (S. maculatus), robalo (E. maclovi- nus), sardina (L. grossidens) i sierra (Th. lepidopoides); los de se- gunda clase como: la caballa (S. colias), culebra de mar (M. ocel- latus), furel (T. picturatus), machuelo (C. arcuata i C. fuegensis), pejegalío (C. callorhynchus), pescada (M. gayi), raya (R. brachyu- ra); los de tercera clase: tembladera (D. tschudii), tollo (S. blain- villei i S. acanthias) i torito (B. diacanthus); los que consideramos mas bien como poco útiles como el águila de mar (M, chilensis), anguila de mar (H. polytrema) i pintaroja (S. chilensis); los que to- davía no tienen nombres vulgares en Chile como: Cottoperca go- bio, Hippoglossina microps, Maynea patagónica, Micropogon fur- nieri, Notothenia cornucola, i Pomatomus saltatrix. A estos hai que agregar los cosmpolitas, que no volveremos a citar mas, i que son: el furel (T. trachurus), pez espada (X. gladius), pez luna ( M. mo- la), peje zorro (A. vulpes), pueico espin (D. hystrix) i traquino dragón (T. draco). Ademas existen en las aguas fluviales de la Arjentina: el bagre de agua dulce (T. areolatus), las peladillas (G. alpinus i G. maculatus), el pejerei común (A. regia), el pejerei de Magallanes (A. nigricans), i la trucha (P. trucha). Al enumerar las especies iguales se nos pueden haber escapado algunas, pero creemos haber citado el mayor número de ellas. En el Uruguai i Brasil tenemos de nuestros peces todavía los 102 boletín de bosques, pesca i caza siguientes: casiiiova (S. porosa), culebra de mar (M. ocellat-us), congrio colorado (G. blacodes), corvina falsa (M. fournieri), f urel (T. picturatus), lisa (M. curemá), pampanito (St. maculatus), pam panito de Juan Fernandez (Se. chilensis), peje gallo (C. callorhyn- chus), sardina (L. grossidens), sierra (T. lepidopoides), torito (B. diacanthus), tollo (Sq. acanthias i Sq. blainvillei) i el Pomatomus saltatrix. Ademas existen todavía los peces de agua dulce el ba- gre (Tr, nigricans) i el pejerei (A. regia). Mas al norte en la costa del Atlántico hasta Méjico, i aun en parte hasta Estados Unidos de Norte América, siguen: la casino- va, corvina falsa, culebra de mar, furel, lisa, pejegallo, pam- panito de Juan Fernández, tollo i el Pomatomus. En Europa meridional encontramos todavía nuestra caballa (Se. colias), la lisa (M, cephalus) i los tollos (Sq. acanthias i Sq. blain. villei). Las islas Malvinas tienen: la caballa, culebra de mar (M. oce llatus), furel, peladilla (Gr. attenuatus i G. maculatus), pejegallo, pintaroja, robalo, sardina, sierra, tollo (Squalus), Notothenia cor- jiucola, Harpagifer bispennís i Pucocoetes variegatus. En la Colonia del Cabo i Sud-Africa en jeneral existen: el atún (Th. atún), caballa, furel, lisa (M. cephalus), pejegallo, robalo (E. maclovinus), sierra (Th. lepidopoides), tsataki (Ch. esox), Poma- tomus saltatrix llamado alia «Elft», í representantes de los jéneros Clupea (Machuelo), Genypterus, Merluccius, Pomadasys, Sciaena, Sebastodes, Stroraateus, Umbrina, etc. i ademas langostas (Pali. nurus), lobos finos, etc. semejantes a los nuestros. En el Perú, nuestro vecino del norte, tenemos las mismas espe cíes de nuestras: anchoa (E. riíigens), anguila de mar (O. ocellatus í O. pacifici), cabinza (í. conceptionis), caballa (Se. colias), cabri. lia común (S. humeralis), congrio colorado (G. blacodes), congrio negro (G. chilensis) culebra de mar (M. ocellatus), furel (T. pictu- ratus), lisa (M. cephalus i M. rammelsbergi), machete (C. nota- canthus), mojarrilla (S. conceptionis) pampanito de Juan Fer^ nández (Se. chilensis), pez martillo (Sph. peruana), pintadilla (Ch. variegatus), pinta roja (Ss. chilensis), sardina (L. grossidens), sar- dina española (C. sagax\ tembladera (D. tschudii), tollo (G. mentó), trambollo (Cl. microcirrhis í Cl. philippii), las especies que aquí notienen nombre común todavía como: Acanthistius pictus, Anthías peruanus, Doydixodon fremin villei i D. laevifrons, Leirus perua- nus, Pomodon macrophtalmus, Sciaena fasciata i otros. De las BOLETÍN DE BOSQUES, PESCA I CAZA 103 especies de agua dulce solo tenemos noticia de la lamprea (G. cliilensis). Hasta las islas Galápagos, la costa de California i talvez mas al norte todavía suben: la caballa, cabrilla común, culebra de mar, escorpena (S. histrio), furei, lisa, pampanito de Juan Fernandez, pejegallo, pez martillo, pintaroja, sardina, sardina española, tollo, Pimelotopon darwinii, Doydixodon freminvillei i algunos otros. En Australia o sea en Nueva Zelanda, Tasmania, Nueva Ho- landa, Nueva Gales del Sur, i aun en Queensland, volvemos a encontrar de nuestros peces los siguientes: atún (Th. atún), baca- lao de Juan Fernandez (P. oxygeneios), bonito (S. chilensis), ca- balla (Se. eolias), cabrilla listada (G. semicincta), casinova (S. porosa), congrio colorado (G. blacodes), Furel (T. picturatus), pa- lometa (C. georgianus), pescada común (M. gayi), pescada de Juan Fernandez (L. rhacinus), trompetero (L, hecateia), Caprodon longimanus (Longfin), ^Macruronus novae zelandiae, Notothenia cornucola, Pomatomus saltatrix (Tailer), las lampreas (G. chilensis i M. mordax) i la peladilla (G. attenuatus) que son también de agua dulce, i representantes de los jéneros ¡existentes en Chile de Cheilodactylus, Haplodactylus, Hemirhamphus, Mugil, Piíralich- thys, Piatycephalus, Pomadasis, Sciaena, Scorpaena, Trachino- tus, etc. Hasta el Japón i la China alcanza nuestra caballa (Scomber colias), donde también se encuentra la anguila de mar (Ophichthys ocellatus), la sardina española (Ciupea sagax) i algunas otr¿is espe- cies mas todavía. - En las publicaciones nuevas de los peces de los países citados ya no figuran muchos de los nombres que nosotros hemos citado, porque ya han hecho la corrección de las verdaderas especies que tienen i han hecho engrosar en la lista de los sinónimos o bajo otros jéneros los peces nombrados, lo que aqui hemos vuelto a evitar para no aumentar la confusión producida en Chile i de la cual deslindamos toda responsibilidad de nuestra parte. Aparentamente no tiene ninguna lazon de ser que hayamos citado los peces nuestros que habitan otras rejiones de nuestro orbe, pero no pasa de ser asi, porque sin tomar en consideración que aqui se trata de preciosos argumentos científicos, que com- prueban las alteraciones que ha sufrido la superficie de nuestra tierra, ae trata ademas de un precioso material para el estudio de nuestros peces territoriales i de alta mar. Entre estos no figuran 104 boletín de bosques, pesca i caza muchas de las especies nuestras en las condiciones citadas i hai mucha probalidad que las encontremos en vastas lejiones de nuestro mar territorial i alta mar. A la vez nos sirve, por medio de los estudios hechos en estos paises, para facilitar el entendí, miento de sus condiciones biolójicas en Chile. Ademas nos ense- ñará esto el modo de pescarlos i de apreciarlos industrialmente, como se hace eñ oti'os paises, i demostrar por via de comparación que es lo que debe esperar en lo futuro nuestra industria pes- quera de la materia prima que tenemos, i de la cual tendremos que hacer mención en los capítulos siguientes, que tratarán de: «la pesquería en aguas fluviales», «la pesquería costanera» i «la pesquería en alta mar». Igualmente nos servirá para estudiar las medidas de protección lejislativa i de fomento que deben tomar- se, i el aprovechamiento industrial que se puede sacar de la ma. teria prima, en beneficio del consumo interior del pais, como so- bre todo para la esportacion, que es la llamada a equilibrar el movimiento comercial de la Nación. Al último no deja deser útil haber publicado las listasde los pe- ces nuestros que existen en otros paises para llamar a empresas estranjeras a nuestras costas, para que esploten nuestras riquezas marítimas, ya que los nacionales por regla jeneral la estiman en menos i los pocos que comprenden su importancia no saben es- plotarlas. Pues no se puede atrasar iupuneraente una industria de capital importancia poi'que se quiso hacerlo. (Cofitinuará). Federico Albeht. ALGO SOBRE LOS BOSQUES DE LOS TERRITORIOS DE NEUQUEN I RIO NEGRO (Colaboración) Por ser la cuenca del lago Nahuelhuapi una de las mas típicas de la zona austral, la describiré sumariamente. Está situada entre los paralelos 41 i 42 i 71 a 72° de lonjituda boletín de bosques, pesca i caza 105 720 metros sobre el nivel del mar, con alturas que no esceden de 3200 mts. i es formada de varios lagos menores, que siendo de- presiones aluvionales i de oríjeti volcánico mui reciente forman estos característicos torrentes i rios, que jeneralmente nacen en los contrafuertes o cordones cordilleranos i que desaguan en el gran bacino del lago Nahuelhuapi, que en araucano quiere decir Isla del Tigre o tigre malo. Los principales lagos secundarios del Norte son los: Cerrentoso, Espejo, Totoral i algunas lagunitas menores, i los rios Huemul, Bonito, Estaca, Pedregoso, del Medio i otros; del Oeste son: L. Frió, L. Campana, L. Cántai'os, etc. i los rios Machete, Blanco, Negro, Frió, i otros menores; del Sur son: L. Gutiérrez, L. Mas- cardi, L. Guillermo, L. Mesa, i los rios Mireco, Seribao, etc. En la ribera de estos lagos tributarios del océano Athi utico por el rio Limai, que en su curso tortuoso recibe otras cuencas i en los faldeos de los cordones cordilleranos hasta la altura de InOO a 1000 mts. i en las islas predominan las florestas primitivas, tipleas por sus especies mezcladas por esencias i edades, escasean- do en las esposiciones del Este por el azote del viento casi cons- tante, por la altitud, por la proximidad del océano Pacífico i por la rarefacción del aire sobre las grandes superficies de estos lagos. El área boscosa se podrá determinar con exactitud relativa una vez sean confeccionados los planos que están relevando varias comisiones de Estudios Hidrolójicos del M. de Obras Públicas. Como he demostrado en vai'ias relaciones, el estado actual de los bosques de la zona austral o antartica es mui poco satisfacto- rio para el técnico, que ve perderse poco a poco el encanto de estas agrupaciones desordenadas de plantas eminentemente socia- les, que atraen por las variedades de las especies mezcladas. Estos . montes son caracterizados por las siguientes familias: Coniferas (pináceas), Taxíiceas, Cupulíferas (fagáceas). Mirtáceas, Proteáceas, Ramnáceas, Flacourtiáceas, Anacardiáceas, Monimiá- ceas, Rosáceas, Sinanteráceas, Verbenáceas,- etc. La primera categoría es la mas esplotada por su madera liviana, blanca, compacta i fiexíble; las únicas especies que tenemos en esta zona son: el ciprés (Líbocedrus chilensís), el Alence (Fitzro- ya patagónica), el Pino (Araucaria imbiicata). De la segunda categoría. Taxáceas, el ]\lañíu (Podocarpus nubi- gena). lOi boletín de bosques, pesca i caza De la tercera categoría, madera mas pesada i menos esplotada, tenemos: el Coihue (Notofagus Dombeyi), el Roble (N. obliqua), el Raulí (N. Procera), el Lengue o Loda (N. pumilio), el Ñires (N. antárctica). De la cuarta categoría, Mirtáceas, tenemos: el Arrayan (Eugenia patagónica), el Tineo (Weinmannia trichosperma), el Patngua (Mirtus planipes), el Luma (Eugenia Proba), el Tepú (Tepualia stipularis). De la quinta categoría, Proteáceas, tenemos: el Ciruelillo (Era- bothrium lanceolata), el Raral (Lomatia obliquaj. De las Anacardiáceas, el Lauria o Litre (Schinus crenata). De las Ramnáceas, el Chacai (Discaria foliosa). De las Flacourtiáceas, el Cincin (Azara microphyla). De las Moniniiáceas, el Huahuan (Laurelia sempervirens). De las Rosáceas, el Manzano (Pyrus malus). De las Celastráceas, el Maiten (Maytenus boaria). De las Sinanteráceas, el Palo santo (Floto vía stifftiodes). De las Verbenáceas, el Retamo (Lippia júncea). Ademas hai un sub-bosque variadísimo de arbustos i enredade- ras de las mas hermosas, i como predominantes a tan variadas especies, la Graminácea, el Colihue o quila, que ocupa en algunas partes gran estension de la superficie del monte. El valor intrínseco i comercial de estos montes es hoi muí rela- tivo, porque hai que tener en cuenta los coeficientes pasivos, que se oponen a una esplotacion lucrosa i racional. Citaré algunas de las principales causas: I.'* La dificultad de la estraccion de los productos forestales. 2.''^ La distancia de los centros poblados i de los mercados. ^.^ La escasez de obreros competentes. Son innumerables los fracasos i las desilusiones sufridas hasta la fecha por esplotadores poco espertos de estos montes, que sin calcular los obstáculos que hai que franquear, el percentual de los árboles poco maderables, antiguos o enfermos; el material que se pierde por desfiladeros abruptos, que acaban en abismos de profundidades asombrosas, la inclemencia de la estación, pudién- dose tiabajar solamente 4 o 5 meses del año; i como consecuencia de la falta de caminos, se carece de la maquinaria pesada que estos trabajos exijen, la falta de brazas, de forrajes, las provisiones a precios escepeionales, la falta de remolcadores, etc., todo esto pro- boletín de bosques, pesca i caza 107 duce el fracaso de cualquiera empresa, o da lugar a una esplota- cion errónea, irracional i vandálica. Es mi opinión que el Supremo Gobierno no se dio cuenta de la importancia técnica i científica que tienen estos bosques, porque en el año 1903 ubicaba una colonia pastoril entre los montes ribe- reños de los lagos Nahuelhuapi i Gutiérrez i ahora se está come- tiendo el mismo error, haciendo repartir las riberas de los lagos Lacar i Lolog. Creo que el Superior Gobierno no se daba cuenta del valor de esta rejiou boscosa cuando en 1{>06 hacia subdividir i entregar la reserva de la península S. Pedro, rejion donde predominan los bosques mas tupidos, i la entregó a pobladores sin recursos, en jeneral chilotes, o a turcos, como en el lote 107, los que no supie- ron hacer un rancho entre un monte faldeo hermosísimo, Joven i parejo de cipreses que viste el gran macizo de la sierra de la Ventana, en el lago Gutiérrez. Creo que el Superior Gobierno no conocía el valor de la isla Victoria, con superficie de mas de cien kilómetros cuadrados, en su totalidad boscosa, cuando la entregaba con decreto en el año 1907 a usufructo a un particular, que devastó los bosques de la mitad de esla isla, cortando una sola especie de árbol (el ciprés) i en un solo lado, el del Nor-oeste, siendo precisamente este el lado mas inadecuado i que podría haber servido para bosques ampara- dores de la selección natural de las especies indíjenas. Ademas la zona andina de los territorios del Sur es la mas co- diciada i preferida por la fertilidad del suelo, por la salubridad del clima i por la abundancia de las aguas, asi que los montes de estas precordilleras sufren la misma evolución que sufrieron todas las rejiones boscosas del mundo. No hai entonces que estrañar, no habiendo leyes severas i amparadoras, que los intrusos de aquí destruyan los bosques como los indios, como los australianos, como los canadenses, si el hombre de todo el mundo, por sus prin- cipios atávicos i por su haraganería instintiva, ha esplotado siem- pre todo lo que ha caído bajo su mano, con medios brutales, para gastar menos trabajo i sacar mas pronto provecho. El intruso o colono de aquí conoce í conjuga un solo verbo, «destruir», i lo hace, repito, con el mínimo gasto, con menos tra- bajo i en tiempo mas rápido. Aquí no se cultiva la tierra para que la agricultura rinda, no se conoce tampoco lo que aquí da mas, i las desilusiones se acumulan instigadas por el aiskxmiento, la falta 103 boletín de bosques, pesca i caza (le caminos i con ésta la falta de tráfico, la completa ausencia de los límites de las propiedades i la liberalidad i facilidad de disfru- tar i poblar cualquier valle o ribera de estos hermosísimos lag'os. Estos coeficientes hacen desaparecer el sentimiento de cariño al hogar, la especulación honesta, el cultivo racional, el cuidado a los bosques limítrofes i todas las industrias de la agricultura i selvicultura. Queman centenares de árboles magníficos por encontrar un pe- dazo de tierra virjen, húmeda i humífera, porque saben que con poco trabajo les da abundante cosecha, i cuando ésta al cabo de dos o tres años está cansada, destruyen otro pedazo de monte para repetir la misma rutina. Los faldeos de los cerros se desmoronan siempre mas, los ma- nantiales se secan, las tierras se hacen mas áridas, secas i estéri- les; entonces la destrucción de los árboles se hace una necesidad; casi un afán, para buscar tierras mas ricas, i como consecuencia despueblan los centros, las colonias, i es triste notar en estos aban- donos la huella del poco cariño, del ningún vínculo, del ningún afecto entre el hombre i la tierra. I de los árboles en los antiguos i majestuosos bosques solo que- dan los que están en las rocas abruptas, inaccesibles; parece que huyen del flajelo para refujiarse en abras i valles apartados, don, de levantan su copa al cielo sepultados entre rocas i peñascos- pero tranquiloc i aislados del eterno enemigo, el hombre. Una floresta que está ardiendo presenta un cuadro horroroso. Son centenares de árboles que chisporrotean, que se tuercen, que se quebran, i cuyas ascuas empujadas por el viento caen a va- rios metros de distancia e incendian nuevos manchones de árboles, A tratarse de un bosque en que predominan las coniferas, la re- sina se acumula por contracción de las fibras dilatadas por ej fuego en la base de los gajos o en algunas lastimaduras de la cor- teza i cuando vence la resistencia de los tejidos, sale silbando en un chorro incandescente a distancia asombrosa, salpicando de go- tas, como lluvia de fuego, todo el rededor. Jeneralmente estos árboles tienen de 15 a 20 metros de altura i muchos de ellos están ya secos i carcomidos de muchos años; asi es suficiente una salpicadura de resina inflamada o una brasíta o chispa para incendiar todo un monte. En la poblada Europa i en Norte América, donde hai cuerpos enteros de guardas forestales, no -pasa semana que no ocurra, en boletín de bosques, pesca i caza 109 verano, incendios de bosques, que a veces destruyen pueblos en- teros, i eso sucede en pueblos cultivados, cercados, atendidos, de- fendidos por guardas-forestales, tropa i aldeanos; así no es de estrañar si aquí, con una escasísima población i en su mayoría nó- made, sin vijilancia, sin comunicaciones rápidas en una zona de miles de kilómetros cuadrados de floresta vírjen i de boscaje de colihue i de enredaderas resinosísimas (los indios usan el colihue como velas) no se produzcan incendios colosales. Hai también que tener en cuenta que los mas grandes incendios provienen de Chile, encontrando una corriente de viento conti- nua de Oeste a Este. Esta nación es típica por los incendios: sé que desde siglos es • casi un hábito local destruir con el fuego lr>8 montes para tener tierra i abono. Es de consecuencia que el inmigrante chileno, ademas de llevar una bolsita de trigo tostado i molido para hacerse el ñaco, trae el hacha para abrirse camino i la costumbre atávica de destruir los montes que cruza, al menor obstáculo. Cito brevemente otra agravante: estos bosques están casi todos cruzados por sendas de un metro mas o menos de ancho que ser- pentean en los desfiladeros i cañadones, subiendo i bajando por esquivar peñascos i obstáculos insurmontables. Estos son los ca- minos internacionales donde se arrean anualmente miles de vacu- nos, novilladas ariscas, en tropas de 100 a 200 animales, que se importan a Chile. He observado, en tantos años de recorridas en la cordillera, que el estravío de algún animal entre los matorrales o cañaverales es la causa de que se prenda fuego al monte para que salga el ani- mal estraviado. ¿Quién vi^la estos caminos? Quién cuida los bosques?Quién da ;parte de los incendios al producirse para empezar la estincion? A veces algún intruso, que vive a inmediaciones del bosque i -que nov^enta veces sobre cien hace de encubridor o prepara un .alibi (coartada) al incendiario. A.|uí es necesario decir que la causa principal de estos males -es la falta de personal en las oficinas encargadas de estos servicios i la poca retribución del mismo, deficiencias peculiares a estas re- púl)licas, que en esto no quieren imitar a las naciones mas adelan- tadas, donde la protección del suelo i de sus riquezas piima .sobre toda otra cosa. lio boletín de bosques, pesca i caza ¿Cuáles son los remedios a tan desastroso estado de cosas? 1. Guardas-forestales destacados (en la sola cuenca de Nahuel- huapi precisan 4 con puestos fijos) i en puntos estratéiicos, recorrien- do continuamente. 2. Deslindar i amojonar las reservas forestales i poner avisos gráficos que indique al viajero que la Lei castiga al incendiario- En cada reserva será estudiada su densidad forestal, sus especies, i su valor, haciéndose casi un inventario, clasificando los árbo- les según su valor comercial. Con el tiempo se podrá hacer un raleo racional i una poda de las plantas jóvenes poniéndose a lici- tación los productos forestales que es necesario estiaer para la conservación del monte. 3. Nombrar un cuerpo de corresponsales forestales ad honorem^ escojidos entre los vecinos mas caractei'izados < n los varios centros de poblaciones fronterizas. Estos corresponsales contro- larían la acción de los guardas i darian cuenta ár los perjuicios i de las especulaciones clandestinas que se iniciase a daño délos montes inmediatos. 4. Seria necesario se caducase todas las concesiones forestales concedidas para esplotaciones comerciales i las concesiones de tierras que se encuentren entre montes, siempre que los conce- sionarios no tengan titulo de propiedad. 5. El Decreto Reglamentario de bosques (art. 1.'') pone el réji- men forestal a los montes del Estado i a los particnlares que lo solicitan. Creo sea necesario poner el réjimen forest i obligatorio a todas las propiedades que se encuentran entre res:'rvas fores- tales o colindantes con estas, porque es súmame lo peligroso que por ignorancia, descuido o maldad de un colono este pueda producir incendios que damnifiquen zonas boscosas de propiedad fiscal. » 6. Seleccionar los pobladores; a los buenos, aquellos que reú- nan potencialidad económica (recursos), potencialidad dinámica (familia numerosa), intelijencia i actividad, darles posesión inme- diata con su título definitivo, para que se arraiguen i sean elemento de progreso i de fomento agrícola de la zona cordillerana. A los intrusos, molestos i dañinos, sin ningún tráhiite espulsarlos. Aquí cae oportuno observar que la causa de la enajenación de tierras con montes, o entre montes, es la poca escrupulosidad de agri- mensores, que no consideran la importancia de los montes i los perjuicios que pueden ocasionar los concesionarios de tierras con boletín de bosques, pesca i caza 111 bosques en parajes donde escasea la madera o donde la destiuc- cion de esta pueda producir serios perjuicios al porvenir de la región misma. Deficientes son también el Código Rural, la Justicia Letrada i la Poücia, que no castigan a los incendiarios, escusándose por falta de pruebas, i asi no atienden las reclamaciones o absuelven a los incendiarios (Véase archivo). /. Obligar a los colonos que viven a proximidad de montes fis ■ ciiies que los cultivos sean efectuados bajo las siguientes formas: a). Que los montes de las riberas de los lagos i rios sean deja- dos intactos en todas las estensiones de la? propiedades en un ancho de 50 metros de la mayor creciente, b , Oejar fajas o cortinas de árboles con minimo de 20 metros de ancho en dirección conveniente (en este paraje de Norte a Sur) para que atajen los vientos predominantes i sirvan de amparo a los montecitos en formación, que jeneralmsnte tienen la dirección del viento, siendo casi todas las especies de árboles indijenas de se- millas anémobolas. Dichas cortinas tendrán las distancias máxi- mas de 150 metros. c). Prohibir absolutamente que en verano se quemen los des- perdicios o roce de ramaje seco, arbustos, cepas, cañas etc. Es mi opinión que si la quema se hace pocos dias antes de arcir o sea a fin de otoño, toda la parte activa de la ceniza (álcali, po- taba, etc.) se une ala tierra i con las lluvias de invierno se disuel- ve i abona; si al opuesto se quema en verano, ademas de los gran- des perjuicios que ocasiona el fuego, el que hace inútiles todas las luchas para combatirlo, el viento i el agua esportan las sustancias antes citadas, que efectivamente son la parte útil de la ceniza, i quedan solo cuerpos insolubles i de poca utilidad. Quemándose las ramas chicas en montecitos aislados se deberá encenderlas por la mañana i por el lado opuesto al viento, de ma- nera que se quemen paulatinamente, formándose una corriente cir- cular i evitándose las llamaradas altísimas, que empujadas por el viento tienen un poder radiante tremendo i abrasan un trecho es- tensísimo. Si se tratase de un rozado en pendientes, es bueno aislar estos montecitos con zanjas arriba del faldeo, para poder cortar el fuego al primer signo de propagación. Con los datos que acabo de esponer, la Dirección de Bosques podria desde ya tomar un cierto número de medidas capaces de 112 boletín de bosques, pesca i caza subáanar en parte los inconvenientes indicados i facilitar al mis- mo tiempo las funciones de los empleados que dependen de ella i que se hallan desterrados en aquellos lejanos páramos. Humberto Giovanelli, Ex-Inspector de Bosques de la Arjentina. DE LAS CLARAS EN LA DASONOMÍA MODERNA De «La Revista de Montes», Madrid {G ontinuacion) En series de ensayos que contienen también, o esclusivamente, parcelas sobre la influencia de la clara alta, deben las mediciones relativas a la posibilidad de su comparación referirse al estado ■del vvelo antes del comienzo del ensayo. Ademas, es también ad- misible en este caso una ampliación adecuada de la diferei-cia máxima espresada. 12 Deben medirse exactamente las parcelas de ensayo, así como señalarse permanentemente por signos de límite en los vértices i ■el perímetro. Hai que añadir al rejistro un croquis sobre la situación de cada parcela. 13 Al establecerse las parcelas de ensayo, debe hacerse su descrip- ción con arreglo a las instrucciones para la descripción de la es- tación en la esperimentacion forestal, utilizando el formulario destinado para ello. En cada inventariacion posterior deben apun- tarse en el cuaderno de la misma, por lómenos, indicaciones sobre la naturaleza de la cubierta del suelo i desarrollo del vuelo (lim- pieza de los fustes, ramas chuponas, crecimiento achaparivado, ■etc.,), asi como otros fenómenos notables. boletín de bosques, pesca i caza 113 14 Es conveniente que con los estudios sobre la influencia de dis- ^tintas clases i grados de claras i claras de aislamiento en el creci- miento en volumen se combinen también otros sobre la influencia en el estado físico i químico del suelo. 15 Las parcelas de ensayo de claras i claras de aislamiento necesi- ftan por término medio cada cinco años una revisión i nueva in- ventariacion (24), aun cuando no deba realizarse una nueva clara .0 clara de aislamiento. III. — Toma de datos isobre la marcha del crecimiento. 10 Las inventariaciones del vuelo se estienden solamente a las fparcelas verdaderamente de ensayo pero no a las fajas de cerco. 17. Al establecerse las parcelas de ensayo deben señalarse, desde luego, los troncos que han de estraerse inmediatameate por las -cortas de mejora i medirse su diámetro con forcípula a 1,3 metros de altura sobre el suelo. Se determina su volumen según los pun- tos de vista indicados mas adelante (22). Después de esto se señala por medio de una cruz, con pintura al óleo, la altura de medición en el vuelo que se deja en todos los troncos, según la misma dirección. En el vuelo arbóreo hai que señalar también, en ángulo recto, el punto donde se aplica la re- gla métrica de l.i forcípula en la medición del segundo diámetro* En laderas de ¡nontaña se efectúa la determinación de la altura -de medición por el lado de la montaña. En el caso de que algún tronco estuviese a 1,S metros de altura una forma irreiiular, debe trasladarse él punto de medición a un iSitio regularmente formado. 8 114 boletín de bosques, pesca 1 CAZA 18. Deben numerarse los troncos a fin de determinar con mayor seguridad el crecimiento de su base. Debe sentarse como princi. pió que la numeración ha de ser seguida, tronco por tronco; en iatizales de pequeño diámetro, asi como en el relativamente es- caso vuelo dominado de rodales de mayor diámetro, se recomien- da la numeración, según clases diamétricas, marchando de centí- metro en centímetro, cuando la sumaria medición con forcípula sin numeración no haga posible el necesario grado de exac- titud. La numeración por clases debe pasar .■; medida que aumenta el diámetro del vuelo, lo mas pronto posible a la numeración por ti'oncos. En ínteres de su mayor dui ación, debe evitarse en lo posible el empleo del lado espueeto a los vientos dominantes para poner los números de los troncos i la cruz de medición. 19. Durante la medición con forcípula se miden en número entero de milímetros en cada tronco dos diámetros en cruz sobre los sitios fijados del modo antes indicac j i se les apunta en un re- jistro. Para el cálculo de las sumas de áreas circulareá pueden en rodales de 10 centímetros en adelante de diámetro medio'ser re- dondeados en centímetros enteros los diámetros tomados en milí- metros. Se recomienda indicar en el rejistro de troncos, con ocasión de la primera inventaríacion, i mas adelante, talvez cada diez años, para cada tronco, la clase del raism.o (2) a que pertenece, para troncos de la segunda clase también la denominación es- pecial de la forma del árbol, utilizando las abreviaturas allí em* picadas. 20. El procedimiento para la determinación del volumen del vuelo que queda i del que se segrega se deja al criterio de cada Institu- to de Esperimentacion. boletín de bosques, pesca i caza lii> 21. Al determinar con mayor [seguridad el crecimiento en volu- men, se recomienda emplear en las peticiones de la determina- ción del volumen del vuelo que se deja en pié, un ¡procedimiento de corrección, que permita aprovechar los resultados de las ante- riores mediciones de troncos de prueba para aumentar el grado de exactitud. 22. Para determinar el volumen del rodal que se segrega no basta el apilamiento, según el procedimiento usual en la práctica, sino que es necesario para ésto, siempre que no tenga lugar una me- dición completa, emplear en todo caso un procedimiento mas exacto. Esas determinaciones de volumen en el vuelo que se deja, sola- mente pueden efectuarse en grandes intervalos, teniendo en cuenta la dificultad de proporcionarse los necesarios troncos de prueba, sobre todo en rodales viejos. Para la fijación de la marcha del crecimiento en volumen, bas- ta, sin embargo, estar determinado cuando se aprecia cuidadosa- mente el volumen del vuelo que se va segregando. 24. Las mediciones de las bases de tronco del vuelo que se deja en pié i la toma de datos sobre la magnitud del vuelo que se segrega tienen lugar, por término medio, cada cinco años, con ocasión de las revisiones periódicas de las parcelas de ensayo (lo). 25. Para determinar la influencia de los distintos cuidados cultura- les *ii] la forma del tronco, se calculan en cada inventariacion del \o:iimen del vuelo que se deja en pié, los coeficientes mórficos del De^'hhoh masa leñosa gruesa, masa leñosa aérea que pasa de 7 centímtUts de diámetro, incluyendo la corteza i escluyendo el 116 boletín de bosques, pesca i caza tocón que queda al derribar el árbol, así como también los cocien- tes de la forma: Diámetro a la mitad de la altura del fuste S Diámetro a la altura de medición d de los troncos de prueba. Ademas, deben ejecutarse con igual objeto análisis de troncos, por lo menos a la conclusión del ensayo; pero su ejecución es tam- bién conveniente en las demás ocasiones que se ofrezcan. LAS PLANTACIONES EN £L BALNEARIO DE PICHILEMÜ (CoL.boracion) Hace tiempo ofrecí al Boletín una descripción de los árboles que aquí he plantado, promesa que le cumplo hoi pero muí a la lijera» porque mis quehaceres no me dejan todo el tiempo que deseara dedicarle a este asunto. Principiaré por decirle que llegué a esta empresa el 20 de Di- ciembre de 1900, sin encontrar vestí jios de vejetacion arbórea i que mí primera preocupación fué plantar en el invierno de 1901 algunos árboles, como ser: álamos, sauces, acacias blancas, maite- nes, espinos i cuantos árboles encontré en los fundos cerca- nos. Escusado me es decir que todos ellos se secaron por la mala ■calidad del terreno i por el desabrigo de esta especie de desierto de ese entonces. Yo deseaba tener árboles, fueran los que fueran, porque me oprimía el alma encontrarme en este campo tan árido que a mi juicio se prestaba para convertirlo en algo agrada,ble* Cansado con raí primera intentona, recurrí a la compra de se millas a un negocio de Santiago, que por desgracia fué poco for' mal i me vendió unas ya viejas i perdí con esto el año de 1902 Al año siguiente conseguí algunas buenas de Cupressus raacro'_ carpa, Eucalyptus globulus, Pinus ínsignis i Acacia melanoxylon^ de las cuales obtuve un regular número de plantas que puse en la boletín de bosques, pesca i caza IIT tierra i que, aunque prendieron en su mayor parte, perdí, porque los cierros no estaban mui buenos i los animales de los vecinos dieron cuenta íntegramente de ellas. El año 1904, salvado este inconveniente con buenos cierros, hice otro almacigo de los mis- mos árboles i planté los primeros que, aunque mui destruidos por los veraneantes, hoi los tengo de 10 i 12 metros de alto. Los pri- meros árboles me costaron muchos sacrificios porque tuve que lu- char contra la ignorancia de esta jente i la maldad de los vecinos. que me rompían los cercos para echar a pastar de noche sus ani- males. Con lo ya espuesto, entro hacer un detalle de los árboles que he plantado i continúo con buen éxito, pero primeramente debo decir que para conseguir este resultado he dividido los cierros en pequeños cuartelitos de 40, 50, 60, 80 i 100 metros con c eróos de ramas, con el objeto de abrigar los arbolitos en sus tres primeros años; así he conseguido ver arraigar el 95o/o de los que planto, haciendo saber de paso que tierra mas mala dificulto se encuentre en otra parte. Me olvidaba, indicar que en el terreno que voi a plantar, hago los hoyos de 40 centímetros por 50 de.profundidad el año anterior i antes de principiar las primeras lluvias comien- zo la plantación i los hago regar a mano hasta que vienen las aguas del tiempo, que aquí son pocas desde 1904. Los cupressus 7nacrócarpa se desarrollan bien por lo jeneral pero prefieren terreno un poquito fresco i se producen espléndi- damente en los sueltos i algo separados, aunque esto último es aquí mui relativo. Arboles plantados en 1905 tienen hasta 9 me. tros de alto. El pinus insignis se desarrolla bien en toda clase de terreno pero en las partes muí desabrigadas crece con mas lentitud; de estos tengo hasta de 15 metros de alto, plantados igualmente en 1905. De este árbol planto ya mui poco, i solamente lo pongo donde veo que otros no prenderían; difícilmente creo que haya otro árbol mas rústico. Pinus canariensis es el gran árbol para las partes secas, í aun- que muí lento hasta el tercer año, crece lijero en los años sucesi- vos',, de estos tengo gran cantidad, pero los mas grandes solo tie- nen un metro de alto. Este árbol requiere aquí mas reparo que ej anterior i es asombroso como resiste la sequedad mas absoluta. Yo los planto de 10 centímetros en el invierno próximo al que se sacaron del almacigo i naturalmente todos de maceteros. 118 boletín de bosques, pesca i caza Pinus tuherculata. — Hace cuatro años que vengo haciendo al- macigos de este árbol, raui delicado en su principio, aparentemente se seca al ser puesto al macetero, estado que manifiesta hasta des- pués de 10 meses de esta operación, pero pasado ese primer tiempo i plantándolo a la entrada del invierno se desarrolla admirable- mente, resistiendo la mas absoluta sequedad i en terreno que es casi piedra pura i donde hasta el pinus insignis se pierde por la escasez de tierra vejetal; requiere al principio un pequeño reparo pero no gran cosa. Tengo de este árbol mas o menos unos diez mil, de diez, veinticinco i hasta de cincuenta centíraetos de alto. Pimís austríaca. — De este árbol tengo unos ochocientos pero mui chicos, creo se desarrollarán bien por el buen estado en que se mantienen. Pmus pillaste)'. —El desarrollo de este es demasiado lento i aunque lo he plantado en el mejor terreno no he conseguido ha- cerlo crecer mas de dos metros en los 9 años que tienen hasta la fecha, verdad es que está en suelo firme i no en dunas. Aunque este inconveniente me molesta un poco, continúo plantándolo por resistir mui bien las brisas marinas. Acacia melanoxylon. —He plantado bastante de este árbol, se desarrolla bien en terrenos algo frescos, pero crece igualmente en los terrenos mui secos, siempre que se les dé un poquito de riego hasta el tercer año una vez al mes. Tengo árboles de 6, 4, 3, i 1 metro de alto de 5, 3 i 2 años de edad. Cuando hice el primer al- macigo, vi que salieron varias otras plantas de Acacia longifolia i Acacia latif olia que se diferenciaban bastante de la melanoxylon i como manifestaron desde ^un principio mayor resistencia a loa vientos salinos, las coloqué en las partes mas desabrigadas i en mala calidad de terreno, i a pesar de esto se han desarrollado es- pléndidamente. Aunque no son árboles de primera calidad, siem- pre son útiles para cubrir malos suelos. Florecen desde fines de Junio hasta fines del presente mes. Su crecimiento es irregular, pues algunos ejemplares crecen rectos i vigorosos i otros aunque robustos se doblegan lo que es tipico en estas especies. La flor es amarilla en racimos alargados de una pulgada, pero un poquito pálida, i las hojas largas i un tanto desiguales. Ejtos árboles pro- ducen ya semillas i he plantado de ellas un gran número. He plan- tado otras especies de Acacia que no he esperimentado aun por estar poco tiempo plantadas, i de las cuales daré cuenta mas tarde. Eucaliptos. — En jeneral tienen buen desarrollo i son árboles es- boletín de bosques, pesca i caza 119 pléndidos para terrenos como estos que están r.ui próximos al mar. Eucalyptos glohulus.— Es uno de los que se desarrolla mas rápi- damente, crece en toda clase de terrenos, aunque en los raui secos es naturalmente mas tardío su crecimiento i en los mui húmedos lo desarraigan los fuertes temporales del invierno, pero se evita este contratiempo cortándolos al tercer año a un metro de altura. El crecimiento de estos ha llegado hasta dos metros por año des- pués del cuarto año. Los plantados en 1905 tienen mas de 12 i 15 metros de altura. Euccdyptus /•o&i¿.s'¿a.— Espléndido, tanto para terrenos húmedos como para los mas secos; se ha desarrollado entre 50 i 60 centí- metros por año i ya tengo hasta de tres metros de alto, resistiendo mui bien los fuertes vientos i las brisas marinas. Eucalyptus Golosea.— ^q desarrolla admirablemente en toda clase de suelos i crece casi tanto como el Globulus. Tengo de 4 i 5 metros de alto sin haber sufrido nada con los fuertes vientos i sin que le hagan nada los salinos. A este i al anterior le doi buena preferen- cia. Eucalyptus viminalís. - Tiene buen desarrollo, pero crece mal, tor- cido, lo queman los vientos salinos i por este motivo he dejado de plantarlo i por ser poco resistente a la sequedad. Eucalyptus citriodor a.— ^Q desarrolla bien en partes abrigadas pero lo queman los temporales fuertes del invierno i aunque tiene «ste inconveniente continúo plantándolo, mezclado con las demás variedades por ser uno de los mas bonitos, de rápido crecimiento i rústico. Eucalyptus polianthema. — Tiene buen desarrollo i crece en todo terreno, tengo de poco mas de dos años i tienen un metro de alto. Eucalyptus tereticornis. — Buen desarrollo i crece en terrenos secos, tienen poco mas de un año i 50 centímetros de alto. Eucalyptus físifolia. — Crece en todo terreno i tiene espléndido desarrollo, no lo queman las brisas marinas i tienen tres metros de alto e igual número de años. Eucalyptus coriacia ¿ pauc/flora. — Rústicos, crecen torcidos, len- tos en su desarrollo, tienen 5 años i poco mas de dos metros de alto. Eucalyptus resinífera. —Este es el gran árbol para la costa; para él todos los terrenos son buenos, ni brisas marinas, ni temporales, sequedad aun hasta la destrucción intencional poco le importa, porque retoña con fuerza estraordinaria, pero desgraciadamente 120 BOLETÍN DE BOSQUES, PESCA 1 CAZA solamente tengo de dos años a esta parte i de dos metros de alto^ Este invierno planté alrededor de 25 000 i están espléndidamente. Entre cipreses, pinos, aromos, eucaliptos i otros árboles que na detallo por estar estos recién plantados, tengo ya como 370 000 i para el año venidero pasaré de setecientos mil con los que plan- taré en Cáhuil. Hace mas o menos 6 años planté 3 ejemplares de Quercus sú- ber que conseguí de un almacigo que hice [aqui i hoi dia una de esas plantas tiene ya corcho como de tres cuarto de pulgada. En vista de que ese árbol se desarrolla aqui mui bien, he re-- suelto para este otro invierno venidero plantar un regular núme- ro de ellos. Mi proyecto es hacer un cerco de diez cuadras i plan- tarlo todo con esos árboles; para esto tengo pedida la semilla i lo haré en Cáhuil en una hondonada mui reparada de los vientos. La espeiiencia adquerida i el Boletín de Bosques, Pesca i Caza me han decidido. Otro árbol que se desarrolla mui bien es el Fiscuselástica en' partes abrigada. Yo tuve una planta que compré chiquita a don Julio MoUer i puse al reparo de los eucaliptos, pero los vecinos le cortaron muchas veces con cortaplumas i le sacaban la corteza hasta que por falta total de esta se secó. La tuve 5 años i su cre- cimiento llegó a mas de 3 metros, i su diámetro a mas de una pulgada. Si ésta planta no fuera tan cara yo tendría ya un buen niimero de ella. Entre los árboles frutales se desarrollan mui bien i dan abun- dante frutos: el olivo, el damasco, el almendro, limón i peral; este último carga de un modo asombroso i sus frutos son doblemente me- jores que en la parte central delpais. Los 4 primeros requieren un poco de abrigo i pequeño riego el limón. El membrillo, durazno^ higueras requieren lugares mui abrigados para que den bueno® frutos, pero la maduración es tardía. La parra se produce bien, pero es necesario que sea mui precoz para que madure. El palto se desarrolla bien en partes bastantes abrigadas al reparo de otros árboles. El nogal da bastante fruto teniendo algún reparo i se de- sarrolla con lentitud. Las tunas se producen bien en partes es- puestas al norte i si tienen un pequeño abrigo. El olivo i limón tienen aquí la ventaja que se producen mas tarde, cuando en el centro del país ya se ha hecho la cosecha de estos i por lo mismo se puede obtener mejor precio. Para el año entrante, o sea en el invierno, plantaré 6tO olí" boletín de bosques, pesca i caza 121 vos i 150 limoneros; esto lo haré en Cáhuil donde hai terreno apro- pósito i abrigado. Muchas cosas tendría que decir sobre los árboles, pero lo dejo- para una ocasión próxima. Evaristo S. Merino C. ROL QUE DESEMPEÑAN LOS MACIZOS: FORESTALES I SU IMPORTANCIA (Colaboración) «Suinmun munus hominis datum.» Si nos detenemos por un instante en dar una mirada retrospec- tiva en la existencia de nuestro planeta, hasta llegar a la época en que solo era constituido por una inmensa superficie rocosa, nos encontraremos con la n > existencia de ningún ser viviente. Con el trascurso de los tiempos i de los fenómenos que ha tenido que sufrir en aquella época de cataclismos, llega un momento en que se encuentra en condiciones favorables para el desarrollo de una vejetacion que no exija un suelo especial: ellos fueron los Li- qúenes, que empezaron su obra benefactora, en cooperación con los fenómenos meteorolójicos, físicos i químicos, trasformando aquella superficie estéril, en tierra apropiada para la vida i desa- rrollo de los vejetales superiores. Constituida en esta forma la primera capa vejetal, nacieron las especies arbóreas, constituyendo verdaderos laboratorios para la elaboración del oxíjeno, purificando la atmósfera de aquellos tiempos, que era irrespirable. Las conmociones sísmicas estaban en su apojeo, i a causa de ellas desaparece la flora de aquella época, siendo sepultada por los solevantamientos, dando lugar a la formación de los grandes depósitos de hulla. Como se ve, los beneficios que nos diera la fo- 12 ¿ boletín de bosques, pesca i caza resta natural, desde el primer momento, tranformando la atmós- fera de aquella época en respirable, no era suficiente, sino que mas tarde sus despojos vienen a fomentar la industria proporcio- nándolos el combustible. Con estos cataclismos desaparece la flora primitiva i viene una nueva, semejante a la que puebla en la actualidad los suelos de la India, dominando las palmeras i siguiendo después los Laurá- ceos i otros que desaparecen paulatinamente del polo i rejiones australes, para reunirse en las rejiones templadas i tropical, sien- do provocada dicha inmigración por los cambios de temperatura que empezaron a suírir aquellas rejiones. Estos cambios climatolójicos dieron oríjen a la aparición de di- versos climas, i con ello a dis''ersas especies forestales de hojas caducas, las que continuaron la labor iniciada por sus antepasa- dos en cuanto se refiere a la purificación del aire. En este período tiene lugar la aparición del hombre. Con la aparición del hombre empieza la esplotacion de los bos- ques; es a él a quien recurre desde sus primeros pasos en busca de un abrigo con las inclemencias del tiempo; a él va en busca de sus alimentos, i él es su primer Dios a quien adora. Con la marcha del tiempo, con el desarrollo de sus necesidades a la fo- resta le pide el material que le es necesario para sus primeras «rucas»; en el bosque encuentra la lumbre a fin de calentar sus músculos entumecidos; aquí encuentra cuanto quiere para la cons- trucción de sus instrumentos de labranza i comodidades del hogar. Al bosque se debe, asimismo, el grado de desarrollo que han alcanzado las artes í la industria i no solo esto exije su existencia, sino que la hijiene, para lá salubridad de los pueblos, reclaman con existencia el fomento de los macizos forestales de los que ob- tenemos cuanto deseamos. Ahora bien, si examinamos la inñueacia de los bosques sobre el clima de una rejion, que quede sometida bajo su radio de ac- ción, podremos ver que estas rejiones boscosas regularizan la temperatura, aumentan la frecuencia de las lluvias, combaten de una manera eficaz la influencia perniciosa de los vientos domi- nantes, purifican el aire i mejoran las rejiones vecinas desde el punto de vista climatolójico jeneral. Para aclarar la influencia de los bosques en la temperatura, nos vamos a referir a esperiencias realizadas en la Escuela Forestal boletín de bosques, pesca i caza 123 de Nancy, durante mas de quince años, con lo que se llegó a cons- tatar que la temperatura media obtenida en los alrededores de los bosques era medio grado mas bajo que en aquellas rejiones que no quedan sometidas bajo la acción de ellos. Las diferencias de temperaturas tomadas dentro de un bosque es: de 0^,98 para la mínima i de lo,89 para la máxima, en comparación con las que se obtuvieron en suelos despoblados i no sometidos a las influen- cias de los bosques. El por qué de este fenómeno, mui fácil de esplicar, se compren- de si examinamos una foresta en su conjunto. Un macizo forestal forma, al juntar su follaje, una cubierta que impide el paso a los rayos solares, los que irian a elevar la temperatura, i después, que siendo los árboles por su follaje un centro de evaporación mui activa, la baja de temperatura tendí'á que producirse a causa de que este fenómeno para que se realice necesita i absorve una parte del calor del aire, disminuyendo el grado de la temperatura ambiente. Si continuamos nuestra observación sobre el fenómeno ante- riormente descrito, podremos esplicarnos el cómo actúa la foresta sobre la regularizacion de las lluvias. Disminuyendo la tempera- tui'a atmosférica, se produce el fenómeno de condensación del va- por de agua, si es que él se encuentra en cantidad suficiente para saturar la atmósfera; pero, si esto no sucediera, el continjente que suministra la traspiración logra este objeto produciéndose la llu- via. Si esto no fuera suficiente para producir la lluvia, tenemos una lei física que nos confirma la influencia de los bosques en la regularizacion de las lluvias. Suponiendo una corriente de aire cargada de humedad, i que llega a un macizo forestal, éste le opondrá resistencia a su paso, viéndose obligada esa corriente a levantarse sobre el bosque, en- contrándose con capas frías de aire, i como ese choque ha provo- cado una conmoción en toda la maza aérea de la corriente, i al mismo tiempo una dilatación súbita por el choque, se produce la condensación del vapor de agua que encerraba i como consecuen- cia su precipitación en forma de lluvia. El rol de la foresta, no se detiene aquí, sino que él se hace ex-' tensivo, a mas de otros, a las corrientes de aire e influencia direc- tamente en la composición del aire atmosférico. Para demostrar con hechos palpables los efectos de un macizo • forestal en las corrientes de aire, obrando como barreras, consí- 124 boletín de bosques, PESCA I CAZA deraremos antes que nada el caso anteriormente citado i que se refiere a la formación de las lluvias; i para citar un caso mas práctico en la vida ordinaria, citaremos la trasformacion que ha esperiraentado una inmensa estension de terreno que vecina al rio Escaut, Béljica, que se encontraba completamente desolada, sin vejetacion, a causa, de loa continuos vientos dominantes. Se tuvo la idea, i se llevó a la práctica, de efectuar plantaciones de árboles, en hileras, a fin de presentarle un obstáculo a los vientos i hoi, se ve en aquellos campos estériles de otros tiempos, una campiña fértil i productiva. ¿Se quiere aun una prueba mas con- vincente de la influencia de los bosques en las corrientes de' aire? Si miramos i nos detenemos a estudiar sin profundizar dema- siado el fenómeno fisiolójico de la respiración de las plantas, po- dremos inmediatamente darnos cuenta de como actúa el árbol en la purificación del aire atmosférico fijando, del ácido carticriso,. el carbono para la formación de sus tejidos poniendo en libertad el oxijeno haciendo, de una atmósfera viciada, una propia para la vida. En el último Congreso Científico.— que se celebró en Temuco en el mes de Febrero del presente año, en una de sus secciones? tuvo lugar una interesante discusión i que versaba sobre la in- fluencia que tienen los bosques en el réjimen de las aguas, teoría que fué defendida por el Sr. Ernesto Maldonado i rebatida por el in- teresante estudio hidráulico que nos diera a conocer elSr. Valeria^ no Guzman. Estando de acuerdo con el Sr. Maldonado i para con- firmar una vez mas la teoría que en aquel entonces defendiera di- cho señor, voí a dar a conocer el cómo esplica dicha influencia ej Sr. Demorlaine Inspector de Aguas í Bosques del Servicio forestal de Francia i profesor de Economía Forestal en el Instituto Nacio- nal Agronómico de París. — Dice: « La lluvia, que es debida a la precipitación del vapor de agua « contenida en la atmósfera, es en jeneral producida por el en- « fríamiento de los vientos húmedos que nos vienen del Océano^ « Cuando estas corrientes húmedas encuentran a su paso un lugar « en donde la temperatara es mas baja que lo necesario para « mantener el agua, al estado de vapor, que ellas contienen, se « condensa éste i se precipita en forma de lluvia. La presencia ■« de bosques como la de montañas, tienen como deber bajar la « . temperatura i como consecuencia, aumentar la abundancia de boletín de bosques, pesca i caza 1l'5 ^ lluvias. Todas estas circunstancias hacen que las lluvias sean ^ de mayor abundancia en una rejion poblada de árboles que en « una pradera. Este fenómeno se encuentra mas comprobado en « las rejiones cálidas por numerosos ejemplos. Monsieur Buusi^- « nault informa que en la rejion comprendida entre la bahia de « Cupica i el Golfo de Guayaquil, rejion cubierta de bosques, las « lluvias son mui frecuentes. Monsieur Blanqué dice que en « Malta las lluvias son mui raras a causa de haber hecho desapa « recer los árboles para destinar el suelo al cultivo del algodón, *. Las grandes sequías que desoían las islas de Cabo Verde se de - « ben atribuir a la desaparición de los macizos forestales. En la « isla de Santa Elena se ha constatado que las lluvias han aumen- « tado gracias a la formación de bosques, i en el Ejipto, gracias « a los macizos forestales, se ha logrado producir la lluvia en re- « jiones en que era completamente desconocida». Creemos que esta sola cita es suficiente para convencer a mu- 'Chos que aun dudan de la influencia de los macizos forestales en el réjimen de las aguas. En cuanto a la influencia que ejerce el bosque en la distribución de las aguas caldas es también de una gran importancia lo que nos induce a entrar a estudiar dicha in- fluencia. El agua que cae en forma de lluvia se distribuye de diferentes maneras: una parte se escurre sobre el suelo yendo a alimentar los cursos de agua directamente; esta forma de distribución le ha valido el nombre de «aguas de escurrimiento» . Otra parte del agua lluvia caida, se evapora algunos instantes después i se la ha lla- mado «agua de evaporación» , i por frió, una tercera clase que es la absoi'vida por el suelo o sea el «agua de absorción» . De una importancia manifiesta para el manteniento de los cur- sos de agua son la primera i tercera forma, mientras que la se- ,gunda no juega ningún rol en la alimentación de dichos cursos. El agua de escurrimiento solo tiene lugar en terrenos desnudos» rocosos o arcillosos compactos. El continjente del mantenimiento del caudal de los cursos de agua es mui irregular el que solo se opera en épocas de lluvias o derretimientos de las nieves, arras- trando consigo cuanto pueda llevar en su maza. Al contrario si el suelo es permeable como el suelo de un macizo forestal, éste ab ;fiorverá todo el agua que caiga hasta que se sature, siendo solo en -este momento cuando se puede producir el escurrimiento, pues ^^ste fonómeno no es de las mismas consecuencias que aquél que 126 boletín de bosques, PESCA I CAZA se puede producir en terrenos áridos. En este segundo caso el es- currimiento es mas lento, la velocidad de marcha es mucho me- nos, i no llevando material en suspencion, el cause del curso de agua será suficiente para recibir dicho continjente sin producirse el desbordamiento. En Jeneral, es el agua de escurrimiento en suelos desnudos, las que provocan las inundaciones que tanto perjuicio causan en la agricultura riberana, efectos que se combaten con la repoblación de la hoya hidrográfica del curso de agua. En cuanto al agua de absorción, es ella la que alimenta los fuertes naturales, i las corrientes de un modo constante, escurrién- dose, bajo el suelo, sobre las capas impermeables que encuentra a su paso hasta salir a la superficie del suelo. Esta forma de agua no es de ningún modo peligrosa para la agricultura riberana, sino que al contrario le rinde magníficos beneficios en las épocas de sequías Hasta aquí uno de los muchos factores que hacen a los bosques necesarios i dignos de hacer que se fomente su conservación i que se replanten aquellos suelos despoblados que no son terrenos- agrícolas sino terrenos forestales. París.— lO/VII/913 OscAK Bravo L. lujeiiiero Agrónomo MISCELíAXJEA lia escasez de maderas i>ara celulosa. — En el mundo entero vuelve a manifestarse nuevamente en las cotizaciones comerciales de Noruega. La existencia de maderas para celulosa es escasísima, las fábricas de celulosa trabajan despacio, algunas otras han cerrado sus puertas, los fardos de celulosa húmeda valen 35 a 06 coronas i los de celulosa seca de 78 a 80 coronas. Parece, al fin de cuentas, que se ha dado demasiado desarrollo a esta industria i que no guarda relación con la existencia de Ios- bosques de piceas i abetos. boletín de bosques, pesca i caza 1.'7 Nuevo vagón frigorífico. — Siempre será de gran interés para anotar no tanto lo relacionado con esto, cifrados como esta- mos en la espectativa del fácil trasporte o abaratamiento del pescado, cosas que ya no debemos esperar de la carne. El injeniero sueco Nilson ha ideado un nuevo tipo de vagones frigoríficos para lagos trayectos, los que están en uso desde de un año para trasportar carne i pesca a Alemania, Suiza i aun a Italia. Uno de esos vagones salió de Malmoe, en Suecia, con oca- sión del Segundo Congreso del Frió celebrado en Tolosa en Se- tiembre del año pasado, con 3 500 kilos de carne de buei o de cerdo, recorriendo 3 500 kilómetros en siete dias. Los congresistas comprobaron que la carne, que en parte habia sido vendida la víspera en Paris después de seis dias de viaje, estaba en escelente estado de conservación, con el hígado i los pulmones adheridos, de acuerdo con el reglamento. La carne enviada a Tolosa, menos un trozo servido en el banquete del Congreso, fué conservada en el vagón i repartida en Paris después de diez dias de su salida del lugar de su procedencia i de un trayecto de 3 200 kilómetros. Esa carne habia sido conservada por un lijero enfriamiento a mas de 5» i tena al fin de ese trascurso de tiempo todas las cali- dades de la carne fresca, lo cual demuestra el buen funciona- miento del nuevo sistema de vagón en que habia sino traspor- tada. Este nuevo sistema de vagón, que su inventor denominó frig ato r, es un término medio entre los vagones frigoríficos ordinarios i los vagones jeneradores del fric. Tienen como aquellos un depósito de hielo, pero en menor cantidad, el que no se emplea directa, mente en la refrijeracion, i como las segundas, producen el frió por enerjia mecánica trasmitida por un eje del carro, siendo tam- bién para la fuerza motiiz ucí^esaria, algunos décimos de caballo en vez de algunos caballos. La maquinaria, encerrada en una especie de armario situado en un estremo del vagón, es mui sencilla i poco voluminosa, redu- ciéndose a una pequeña bomba i a una máquina reguladora. El enfriamiento del vagón se produce por tubos dispuestos bajo te- cho, en los cuales circula, impulsada por la pequeña bomba mo vida por trasmisiones del eje, agua salada fria. Esta es enfriada pasando al través de una mezcla de sal marina i hielo, que pro- duce, como es mui sabido un enfriamiento hasta de 18° bajo cero. Esta mezcla f i igorifica es alimentada por un depósito de V^ tone- 128 boletín de bosques, PESCA I CAZA lada de sal colocado al lado dentro de 3/4 tonelada de hielo, que se cargan arabos por aberturas de la cubierta del vagón. Gracias a la fuerte potencia frigorífica de la mezcla, su perfecto aislamiento del aire esterior i el perfecto i continuo desagüe del agua de fusión, su acción es completa i durable, por lo que basta cargar el depósito de hielo cada 3 o 4 dias i con menos frecuen- cia aun el de sal, manteniendo la temperatura del vagón a 2 o 3 grados bajo cero, muí conveniente para trasportar el pescado. Una organización moderna del servicio forestal en Grecia. — Se está estudiando i ejecutando desde el fin del año pasado a pesar de la guerra en que se encuentra, en vista de la necesidad de rejenerar el pais i llevarlo a la altura de los princi- pales estados de Europa. Se ha contratado al consejero forestal Dr. A. Itengel, del Ministerio de Agricultura de Austria, que ^des- pués de orientarse del estado en que se encuentran los bosques de Grecia, ha pedido i conseguido la contratación de muchos técni- cos i prácticos forestales de Austria, que han emprendido la tras- formacion completa de los bosques de Grecia. Servicios de teléfono en los incendios de bosqnes. — Apesar de la rejion fria i lluviosa en que se encuentra Alemania, el Gobierno Prusiano ha resuelto instalar también teléfonos en to- das partes donde se encuentran empleados forestales, como en los servicios de bosques de Portugal, Suiza, España, Austria, etc. a fin de poder prestarse auxilios oportunamente en los incendios de bosques o en otros casos estraordinarios. Asi se facilitará también la supervijilancia de los jefes de servicios, la tramitación de ór- denes i esplicaciones de un empleado a otro, etc. Estos teléfonos estarán unidos con la red central para poderse comunicar con los pueblos i ciudades próximas para poder ejer- citar una vijilancia estricta i un auxilio eficaz. La administración del correo imperial dará toda clase de facilidades para la insta- lación de estos servicios. ¿Cuándo tendremos en Chile un servicio análogo en los bosques nacionales i privados, que prestarla grandes servicios en la estin- cion de los incendios, la persecución de bandidos, la vijilancia aduanera, etc? BOLETÍN DE TOMO II-ISrTJM. 3 = SETIEMBRE 1913 = DiKBCTORFis: Federico Albert, Ernesto Maldonado, Cár^s Sage i Félix Pinto Ovalle. SUMARIO Pájs. La Clausura de la Caza. — Editorial 129 La Pesquería en Aguas Fluviales. — Í"hderico Albbut 132 Los Aluviones — Su relación con los bosques.— Daniel Zblada 153 Los Permisos de Caza de Lobos. — Luis Castillo 156 La Madei-a — (Continuación). — Ernesto Maldonado 160 Alboricultura Forestal en el Valle del Huasco. — Caklos Nazarit 188 Miscelánea. — Árbol trasformado en diario. SANTIAÜO m CHILE IMPRENTA KOSMOS (antigua Cervantes) pecicias, 1805 1013 ANUNCIOS El Boletiu aparece una vez al raes i se imprime eu 5,000 ejemplares. Colaboraciones i avisos deben dirijirse a Claras 198. Este Boletín se reparte gratuitamente a las personas que manden su dirección exacta a la Inspección Jeneral de Bosques, Pesca i Caza. SAIVTIAOO, — Claras 108. SUMARIO DE JULIO Un año de labor.— editorial 1 Los Bosques, su conservación, esplotacion i fomento. — íederico Al- bert 4 El Problema pesquero en Chile. -Federico Albert 47 De las Claras en la dasonomía moderna.— De La Revista de Montes, Madrid 57 MiscHLÁNHA. — Disposiciones del Código Civil que se refieren al ejerci- cio de la pesca en Chile. —El aceite de hígado de bacalao. — La industria de las conservas de pescados i mariscos. SUMARIO DE AGOSTO El Congreso Internacional de Pesca.— Editorial 65 El Problema Pesquero en Chile. — Federico Albídrt 69 Algo sobre los Bosques de los Territorios de Neuquen i Rio Negro (Colaboración). —Humberto Giovanblli 104 De las Claras en la Dasonomía Moderna. — De «La Revista de Mon- tes» Madrid 112 Las Plantaciones en el Balneario de Pichilemu (Colaboración). — Eva- risto S. Merino C 116 Rol que desenpeñan los macizos forestales i su importancia — (Cola- boración). - Óscar Bravo L... 121 Miscelánea. — La escasez de maderas para celulosa. — Nuevo vagón frigorífico. — Una organización moderna del servicio forestal en Grecia.— Servicios de teléfono en los incendios de Bosques. lOLETii DI m\m, mi i m Tomo II. Santiago, Setiembre de 1913. Niim. 3 LA CLAUSURA DE LA CAZA Desde el primero del presente, como es sabido, queda prohibida todos los años en las provincias centrales del pais, i por un perío- do de medio año, la caza de aves silvestres comestibles, su venta en las poblaciones, como también la de sus huevos i la destruc- ción de sus nidos. Aunque esta disposición protectora es una de las que mejor se cumplen, entre las pocas que tenemos tendentes a impedir la des truccion de recursos alimenticios natui'ales, sufre, como es de su- poner, numerosas infracciones, apesar de la facilidad de su viji- lanciii. Los vendedores furtivos han desaparecido de los mercados, donde las instalaciones no permiten como antes la ocultación de mercadería de contrabando, que se oErecia sijilosamente a las ca- seras conocidas, pero no así de las calles, gi'acias a la complici- dad de los compradores. No es raro el caso de ver figurar en plena primavera, en la época del nidaje i de la incubación, perdices, avecasinas i otras aves finas en las mesas opulentas, cuyo anfitrión, por su situación social, debería ser el primero en prohibir ese número del menú, haciendo respetar las leyes ante todo en su hogar. Ese acto de golosina ilegal trae apai-ejado también un acto de ci'ueldad, inconsciente si se quiere, pues el satisfecho pero infrac- tor aficionado ni siquiera piensa en los infelices polluelos que es. peran en vano en el nido el regreso de los padres que les traen el alimento i que lentamente mueren piando de hambre. Con tan bárbaro sistema no debe estrañar la efcasíz cada año creciente de las aves de caziisu consiguiente encarecimiento, males debido es alusivamente al egoísmo i a la indiferencia, pues sin la complicidad del cliente cesai'ia el abuso de lo? infractores. Actualmente, como es demasiado sabido, las aves de caza han desaparecido totalmente de muchns localidades donde antes eran abundantes, i hai que ir a buscai'las a largas distancí is, muchas ICO boletín de bosques, pesca i caza veces con mediocres resultados, con lo que se han maleado un sport útil i agradable i un oficio que daba pingües i fáciles pro- vechos. Antes que el mal se estienda i que la destrucción pase de las cercanías de las grandes poblaciones a los confines de las provin- cias, la Inspección Jeneral de Bosques Pesca i Caza se ha preocu- pado de obtener el mejor cumplimiento de las ordenanzas vijen- tes i de hacerlas estensivas a las rejiones del pais en que aun no han sido dictadas. Cuando hablábamos de las provincias centrales, pecábamos de optimistas, pues en realidad ni en la mitad de ellas se ha tomado las medidas tendentes a conservar estos recursos naturales de alimentación que tan pródigamente brindara la naturaleza a la población, tan inclinada al abuso imprevisor. Dictada la primera ordenanza en 1868 para el departamento de Santiago, con la firma del Presidente don José Joaquín Pérez, lo ha sido solamente para ocho departamentos mas en la vasta zona comprendida entre las provincias de Valparaíso i de Concep- ción, quedando muchas mas sin adoptar tan sabias medidas en esa vasta estension de nuestro territorio. En el mismo año de la promulgación de la ordenanza dictada para Santiago, siguieron el ejemplo del departamento de la caj^i- tal cuatro departamentos mas, pocos años después revivieron la misma o análoga medida otros tres mas, i mas tarde, en 1880, uno de la provincia de Concepción, i esto fué todo. En aquella época, de escasa población nacional e ínfima pobla- ción estranjera, que es la principal consumidora de aves de caza fina, análoga a la de sus países nativos, el mal era menos sensible al menos no tenia carácter alarmante. Pero ahora las circunstan cías han cambiado por completo i hai que arbitrar medidas sal- vadoras. La Inspección Jeneral, persiguiendo siempre la protección de lo que aun nos queda de las producciones naturales de nuestro suelo, a fin de salvarlas de una total i próxima destrucción, ha sometido a la consideración del Supremo Gobierno la convenien- cia de hacer ostensiva a todo el territorio nacional la reglamen- tación de la caza, salvo en las rejiones donde no sea necesaria, ya por no existir aquella, ya por ser todavía abundantes i aun perjudiciales las aves de caza, como en Chiloé. Con este fin, se propone fijar períodos de veda variables con la boletín de bosques, pesca i caza 131 localidad i se insiste mas en las multas en dinero que en la pena- lidad de prisión, a fin de fomentar ingresos a las municipalidades, a las que corresponderá también las armas i utensilios decomi- sados. Las especies confiscadas lo serán en provecho de las insti- tuciones de beneficencia. Así creemos hacer viable un proyecto que cada año reviste ca- racteres de mayor urjencia, como medida provisoria, mientras se cuenta con elementos para realizar un plan de protección mas vasto i eficaz, que nos evite los justos reproches de la jeneracion venidera de imprevisores i de esterminadores. Ya hemos tenido que poblar los rios del país con peces exóticos de mayor multiplicación que nuestros esquisitos pero indefensos peces de agua dulce nacionales, a fin de contrarrestar en parte siquiera el bárbaro i destructor sistema de pesca con dinamita, tan jeneralizado en el pais. Que no llegue el caso de tener que re- poblar también nuestros campos con aves importadas, cuya con- servación i multiplicación seria costoso vijilar. La mejor policía es la honradez individual. Que se considere delito, no una simple jugada, una infracción a las leyes, cosa tan corriente entre nosotros, i que el comprador de un artículo pro- hibido sea considerado tan culpable como el vendedor i sea pe- nado como él. Privémosnos todos, i no solo algunos, de consumir caza en pri- mavera i en verano, i pesca de rios en la primera estación, i en todo tiempo cuando se conozca que el pescado lo ha sido con malas artes, i habremos contribuido a suprimirlos delicuentes i a levan- tar en algo el nivel moral jeneral. A muchos podrán parecer nimiedades estas preocupaciones, por la indiferencia jeneral que nos domina para todo lo que es útil. Pero en otras partes no es así: con estas i otras nimiedades se engrandecen otras naciones. En otras pajinas de este Boletín hemos hecho ver como en Es- tados Unidos, el país de la libertad, la reglamentación de todo lo que atañe a las liquezas del suelo llega a estreñios que nos pa- recen CEcesivos. Es que allá la libertad se entiende solo para ha- cer el bien, i los elementos nocivos son eliminados o impedidos de dañar. El resultado se traduce por el aflujo de oro i el abarata- miento de la vida. Lo mismo puede decirse de las naciones mas civilizadas del viejo mundo. Como ya dijimos, las medidas que ha pi opuesto la Inspección 132 boletín de bosques, PESCA I CAZA Jeneral al Supremo Gobierno son provisionales, dado su carácter de urjencia i la necesidad de hacerlas fácilmente aplicables a la brevedad posible. En poco tiempo mas, cuando sea Lei de la Re pública el proyecto de Lei de Bosques Pesca i Caza que esta Ins- pección Jeneral ha elaborado, que ha sido aceptado por el Supre- mo Gobierno i que está pendiente de la consideración del Hono- lable Senado, entonces tendremos en la mano elementos de protección i fomento de todas nuestras riquezas naturales, que dejarán de ser bárbaramente esplotadas como hoi dia i pasarán a ser importante fuente de entradas para el Erario. Ademas de esta importante mejora conquistada, que se tradu eirá como en la gran República del norte en oro i pan, habremos merecido mayor prestijio en, el estranjero. Doloroso es decirlo, pero hai que decirlo i repetirlo: nuestro país es uno de los pocos en que todavía se mira con indiferencia los mas interesances problemas, los que mas se relacionan con el mejoramiento i el bienestar de la comunidad. Entre esos problemas están los del mejoramiento de la subsis- tencia, problema que reviste carácter agudo hoi dia en el pais i que preocupa preferentemente a la Inspección Jeneral de Bosques Pesca i Caza. Désele con una lei los medios de acción que le ha- len falta, i los beneficios no se harán esperar. La Redacción. EL PROBLEMA PESQUERO EN CHILE [Continuación) LA PESQUERÍA EN AGUAS FLUVIALES Esta no solo ha sido abandonada sino también perjudicada des- de un pi'incipio. La antigua abundancia de pejereyes, truchas i bagres comestibles en nuestras aguas fluviales, ha llegado a ser un mito. BOLETÍN DE BOSQUES, PESCA I CAZA 133 Los rios Aconcagua, Maipo, Mapocho, etc., que eran las fuentes de donde se surtía Santiago de pescados frescos, baratos, de buen tamaño i en abundancia, están hoi dia casi despoblados de peces i los que aun quedan son por regla jeneral solo de un tamaño chico, que no debiera salir al mercado, por no haberse dado tiem- po a la especie de procrearse. De aquí viene que los precios de los pejereyes, truchas i bagres han subido de 1900 a 1913 de $ 0.80 a $ 3.50, de $ 0.50 a | 2 i de $ 0.40 a $ 2 por kilogramo respecti; varaente. Es este un perjuicio no solo para los habitantes de Santiago sino para la jente pobre del campo a cuyo alcance no está el con- sumo de la carne i que por medio de la pesca dominical podían hacerse de un alimento sano i barato, a la vez que su venta le» proporcionaba una pequeña entrada que algo aliviaba su situa- ción. Al examinar concienzudamente cuales son las causas que nos han acarreado este mal, veremos que es la pesca con dina- mita, la malla fina de las redes, la pesca sin veda, la introducción del pescado colorado, del carasino i de la carpa i «last not least» la construcción de los canales para el riego, fuerza motriz i agua potable. La pesca con dinamita, que es en muchas rejíones casi el único método de esplotacion en uso i que tantas desgracias personales ha causado, destruye no solo los peces grandes i chicos sino tam- bién toda la mícrofauna i flora que sirven a los peces para su ali- mentación; de aquí viene que es doblemente perjudicial, pues convierte las aguas pobladas de seres útiles en aguas muertas e inútiles por mucho tiempo, que solo lentamente vuelven a po- blarse. Ijas mallas escesivamente finas de las redes sacan los pejere- yes i truchas chicas que todavía no se han podido propagar i es- terminan así la especie. Igual cosa sucede con la pesca incesante sin veda que se acostumbra en toda la República. La aclimatación de los espinudos pescados colorados i carasi- nos, como también la propagación de la carpa en aguas torren- ciales, donde dejenera por no poder encontrarlos medios apropia- dos para crecer i engordar con rapidez, han orijinado la destruc- ción de los huevitos i de la cría de los pejereyes i truchas, que recejen con avidez. La construcción de los canales de riego i de fuerza motriz seca totalmente el agua de los rios, esteros i vertientes en varios pe- 134 BOLETÍN DE BOSQUES, PESCA I CAZA ríodos del año i se abonan nuestros campos con los pecesillos nue- vos que contiene el agua de riego. Es así como por todos los medios posibles se ha ido agotando el alimento sano i rico que nos presentan los peces fluviales. Se impone aqui la prohibición i aplicación de severas multas i penas para la pesca con dinamita; la reglamentación de las mallas de las re- des i demás aparatos i métodos de pes- ca; establecer períodos de veda en tiempo de la procreación, que tiene lu- gar en los meses de Setiembre a No- viembre; fijar los tamaños mínimos con que se permite la venta de cada especie; tener medidas de precaución tendentes a que se deje siquiera un hilo de agua en cada lecho i evitar que se riegue el campo (ion la cria de los peces. Donde se captan muchos cien- tos de regadores i aun en las partes donde sean escasamente mas de diez, importa poco perder uno o dos rega- dores para dejar en los lechos de los ríos i esteros un hilo de agua que forme pozas i lagunas naturales en las cuales se pueden criar i desarrollar los animales acuáticos. En las bocatomas i caídas de agua, ya sean naturales o artifi- ciales, conviene establecer los llam^idos caminos i escalas para peces o sean canaletas inclinadas i en zig zag, con pequeños tabi- ques que forman remansos chicos para que los peces puedan subir o bajar con comodidad sobre los grandes obstáculos artificiales i naturales. Encada canal debe ponerse rejillas en forma de planos inclinados en los puntos donde se saca agua para el riego i antes de la entrada de las aguas a las turbinas o de los tubos que con • ducen aellas, para impedir que los animales acuáticos se puedan meter en ellos. En el norte, centro i centro sur del país careceremos en lo fu- turo por completo de los alimentos ricos i sanos de nuestras aguas fluviales si no se toman medidas para protejerlos, ya que tanto la agricultura como la industria exijen aprovechar las aguas para el riego o la fuerza motriz. Así como el réjimen de las aguas se vuelve totalmente artificial con el tiempo, del mismo modo la Surtidor de agua para lagu- nas, cuando se quiere evitar la entrada de peces i crustáceos estraños. boletín de bosques, pesca i caza 13b crianza de los aniraates acuáticos, que hoi áiu es silvestre, debe trocarse con preferencia en la crianza cautiva, para lo cual nos pueden servir los canales i tranques que se establecen. No se debe mirar en menos la crianza cautiva de los peces, ya ^ue una hectárea de superficie constante de agua no? puede pro- porcionar de 200 a 400 kilogramos de pescado al año indiferente- Surtidor de agua de una laguna cuando se quiere facilitar la entrada a los peces silvestres i evitarla salida délos existentes en la laguna. mente si se trata de canales o de tranques, siempre contando que tengan agua la ma\ or parte del año. No está demás hacer aquí lijeras observaciones sobre la fauna acuática nacional, en cuanto tenemos datos recojidos de ella i sobre las especies aclimatadas para facilitar el uso que se pue- de hacer de las obras artificiales. El pejerei de agua dulce tiene escamas mui chicas i mide 2ü a 38 cms.; vive mejor en aguas corrientes aunque sean ver- tientes chicas i lagunas de regular porte a lo menos; no existe en pozas chicas de aguas detenidas, ni se da bien en pequeñas lagu- nas; parece que necesita a lo menos poder hacer pequeños viajes migratorios; se alimenta de vermes, zancudos, larvas, plancton (microfauna i microfiora), etc, que recoje generalmente en con- junto de pequeños fragmentos de plantas acuáticas. En cautividad ^n un acuario especial hemos podido observar que come con avi dez sesos i pana molida, con menos gusto carne triturada i raras veces pan rayado; parece necesitar temperaturas entre 12 a 24 centígrados sobre cero; se le encuentra desde el mar hasta unos 136 boletín de bosques, pesca i caza 700 a 800 metros de altui-a en la cordillera (jamas lo hemos en- contrado a mayor altura); hace lardos viajes migratorios del mar a la cordillera i vice-versa; se procrea por primera vez con un ta- maño de 13 a 15 cms. mas o menos, soltando los huevitos de Se- tiembre a Noviembre sobre plantas acuáticas en las cuales se pe- gan mui pronto, hasta que a la vuelta de unos 5 a 8 dias salen los peces nuevos; es mui difícil trasportarlos vivos, ya sean grandes o Rejilla para impedir el paso de los peces a la acequia regadora o a la turbina. chicos, porque cada agarradura les hace mal, se asustan de cual- quier sonido del envase en que se recojen i se estrellan contra las paredes; sin embargo nos ha sido posible pescarlos con canas- tos i trasportarlos en un simple balde enlozado desde la Angos- tura hasta Santiago i mantenerlos aquí 3 meses en un acuario con alimentación artificial; se les puede pescar con anzuelo con car- nada de pequeñas lombrices, larvas, queso i pan; también se pes- can con canastos, pero mas usadas son las redes, cuyas mallas no deben ser menores de 18 milímetros de nudo a nudo para permi^ tir su procreación. Dado lo espuesto es fácil comprender que e pejerei de agua dulce no se presta para ser trasportado vivo, sino con grandes dificultades, i mucho menos para ser vendido vivo en estanques de agua; su trasporte para propagarlo debe ser en estado de huevitos recien fecundados; no se le puede criar en la- gunas chicas de aguas detenidas, ni en aguas que se calientan o enfrian demasiado ni a mucha altura sobre el nivel del mar, sino solo en cursos de agua, cañales, lagunas grandes o de aguas co- rrientes. boletín de bosques, pesca i caza 137 El pejerei de mar o cauque, que tiene escamas mas gran- des que el anterior i es de un tamaño mas o menos iguala frecuenta el mar, los estuarios i las aguas fluviales vecinas a la costa, se da aun en aguas mas mansas que el anterior, es de gusto inferior, jeneralraente algo barroso, no sube ni al valle central ni a la cordillera, parece ser menos migratorio, pei'o su pesca, ali- mentación, procreación i la dificultad de trasportarlo i maute nerlo cautivo es la misma del pejerei de agua dulce. Ramas colgantes fijadas en una laguna para dar a los peces como pejerreyes, truchas, tencas, etc., una superficie limpia en que pue- den pegar les huevitos. El pejerei de Iqitique i también q\ pejerei de Magallanes, que tiene un porte hasta de 40 a 55 cms., tienen mas o menos las mis- mas condiciones de vida del cauque. El pejerei de Magallanes no solo se vende en estado fresco sino también conservado en jugo i escabeche en tarros de hoja lata, presentando así un plato esquislto i una materia de esportacion de primer orden. El piii o puye de las aguas fluviales del sur i de las islas de Juan Fernandez, que tiene de 3 a 6 cms. de largo, vive en los le* mansos o hilos de aguas, se alimenta de zancudos, vermes, larvas plancton; se le pesca con canastos i redes a mano de mallas finas o de linón; se le consume en tortillas i dejamos para estudios posteriores si aquí se trata realmente de una especie fija, que no se puede desarrollar mas, o solo de los pecesitos nuevos de las es- pecies corrientes de los pejereyes, como todas las observaciones existentes parecen comprobarlo. La trucha, que adquiere un tamaño de 30 a 60 cms., habita los ríos i esteros en las partes de poca corriente i existe aun en las lagunas de aguas detenidas, pero no en lagunas chicas que no tie- 138 boletín de bosques, pesca 1 GAZA iiea renovación del agua; en la cordillera no sube mas que a 600 metros de altura mas o menos i baja hasta los estuarios de los ríos; no es un pez migratorio sino mas bien nómade, que se ali- menta de pequeños crustáceos, moluscos i toda clase de animali- tos chicos; se le pesca con arjzuelOj pero Jeneralmente con red; la carne es rica cuando proviene de rios pero de gusto a fango cuando proviene de estuarios o de aguas detenidas; no es tan de- licada como el pejerei en los trasportes i bien podría ser ven. dida viva en estanques con agua; se puede ensayar de propagarla recojiendo cria de uno a tres años i soltando peces grandes en el invierno en condiciones adecuadas para que desoven so- bre plantas acuáticas en tiempo de la primavera, pero no tenemos todavía dato alguno sóbrela po- sibilidad de criarla en estanques artificiales. La ijocha común tiene solo 5 a 12 centímetros i la pocha del sur 10 a 20; se las encuentra en todas partes, aun en las aguas totalmente detenidas, su alimentación i demás condiciones de vida i pesca son iguales a la trucha, pero por su pequeño porte i su carne espinuda e insípida son poco apre- ciadas: para el cultivador pueden tener solo el interés de criar alimento para peces de mayor tamaño. El bagre grande (Nematogenys) adquiere un porte de 40 a 60 centímetros, el bagi'e común (Trichornycterus) 30 a 50 centíme- tros, los bagres chicos 10 a 20 centímetros i el tollo de agua dulce 15 a 25 centímetros; todas las especies citadas son de cuero pela- do, viven en el valle central i en la costa en el fondo de las aguas detenidas o de poca corriente, bajo ch^impas o en fango; solo el bagre común parece preferir los rios; se alimentan de crustáceos, peces, fango i toda clase de animales que pueden tragar, no es- cluyendo ni las ranas, sapos, ratones nuevos, etc.; se les pesca con anzuelo de fondo, nasas, redes i canastos, corriéndolos con Desagüe especial para lagunas, llamado «monje», con una rejilla que impide el paso de los peces. boletín de bosques, pesca i caza 139 palos de sus escondrijos; la carne es rica cuando han crecido en agua algo correntosas i con un gusto a barro cuando provienen de pozas chicas o de aguas detenidas o fango. En ellos tendríamos un material propicio para poblar muchos tranques chicos que no se desaguan completamente. La farionela o el peladillo (Haplochiton), de 25 a 40 centíme- f^ Colocación del monje en el tranque: 1 i 3 hileras de tahlius para mantener el agua a la altura que se quiere; 2 relleno con greda para hacer el atajo impermeable; 4 i b curso del desagüe ; 6 tranque ; 7 nivel constante de la laguna que se obtiene. tros i talvez mas, es el pariente mas cercano de los salmónides que tenemos en el pais, i como éstos es de nos i aguas conientes, lagunas bien aireadas, estuarios i mar; emigra del mar a la alta cordillera i vice versa, desova en lechos de arena a principios de la primavera; se alimenta de peces chicos, crustáceos, vermes larvas e insectos; se le pesca con red i sobre todo con anzuelo; su ■carne blanca, lijeramente rojiza en tiempo del desove, es rica; lo conocemos del rio Cautin al sur i creemos que vale la pena de hacer ensayos de aclimatación en los rios un poco mas al norte, como también de su mayor propagación en el sur, por el estilo de la crianza artificial i en cautividad como la empleamos hoi dia para los salmónides. Las peladillas (Galaxias), de 25 a 45 centímetros mas o menos, habitan las aguas ñuviales del sur, pasando una vida semejante a la de los bagres, siendo igual el método de pescarlas; su carne es rica cuando provienen de aguas algo aireadas; también constitui- rían talvez una materia prima para poblarlos estanques artificia- les del sur que sean de aguas detenidas. Las lampreas i anguilas del sur viven en el fondo fangoso i are- ,41080 de los rios, estuarios i mar, todas son migratorias; muchas 40 boletín de bosques, pesca i caza de ellas hacen escursiones fuera del agua; consumen lo que pue- den tragar, se pescan con anzuelo, nasas, canastos, a palo i a raano, su carne es rica i se prestaría admirablemente para ser ahumada o preparada con jelatina o en escabeche en tarros de lata. Nada podemos decir de los demás peces de nuestros ríos i la gunas del sur, ya que no se ha estudiado todavía sus condiciones biolójicas e industriales. Debemos hacer mención todavía de las lisas, corvinas, robalos i castañetas, que entran en los estuarios para desovar i perma- necen allí mucho tiempo, talvez acostumbrándose a la nueva ali- í Laguna hecha en un brazo de estero; A acequias para poder desa- guar bien la laguna; (' pozo para recojer los peces delante del monje; D tn/nque; DI tranque adicional; S surtidores de agua_ mentación, pero su carne desmejora mucho en calidad con su per- manencia en las vías fluviales, tomando luego un gusto abarro. La cría de ellos suele obtener un tamaño de 20 a 25 centímetros en los estuarios i se les pesca frecuentemente vendiéndola muchas veces con el nombre depejereyes i truchas apesar de su aspecto tan distinto i de su inferior calidad. A fin de concluir pronto con la descripción de los animales acuá- ticos indíjenas, citaremos la rana grande, de 20 a 30 centímetros desde el hocico hasta la cola, que habita las oiillas de los ríos, lagunas i aun vegas; es muí voraz i se alimenta de crustáceos, pe- ces, huevos de pescados, vermes, larvas, insectos, moluscos i aun de aves nuevas i guano de animales; se la pesca con canastos, re- des a mano, palos, a mano, con anzuelos i otras veces suele salir en algún lance; su carne es rica i se vende a precio subido, a ve-- boletín de bosques, pesca i caza 141 ^es entera, pero jeneralmente nada mas que las patas descue- ladas. El camarón de rio del norte tiene de 15 a 35 centímetros desde la punta de la frente hasta la punta de la cola en algunos lios i en otros solo de 10 a 15 centímetros; vive en aguas corrientes i algo detenidas (i también en vegas cuando nuevos), no hace castillos, pero cuevas que le sirven de escondrijo; se alimenta de crustáceos, peces chicos, larvas, vermes, insectos, moluscos i cualquiera clase de carne en lijera descomposición; se le pesca jeneralmente con canastos, redes a mano, palitos i a ma.io, raras veces con tijeras de alambre i nasas; su carne llega a ser tan rica como langostín Trampa para pescar anguilas i bagres. cuando es grande i proviene de orillas de ríos; como ya diji- mos anteriormente no se sabe todavía si se debe atribuir las di- ferencias de tamaño i aspecto a variedades i especies diversas o íi las distintas condiciones biolójicas en que ha vivido. Su tras- porte en agua o en seco es mucho mas delicado que el de los ca- marones europeos i no tenemos noticias de que en alguna parte se haya acertado con una propagación en algún punto donde no existia antes. El camarón de rio del sur tiene solo de 15 a 25 centímetros, ha bita las orillas de los ríos i lagunas; sus condiciones de vida, pes- ca i trasporte son mas o menos las mismas del anterior, pero ha- bita rejiones mas frías. El camarón chico del sm% que es de 8 a 12 centímetros, vive no solo en las orillas de las aguas sino también en las vegas i teri'e- jios frescos, donde causa muchos perjuicios horadando las pire- des de los canales i tranques, haciendo castillos con la tierra que saca; jeneralmente tienen escasa comida i gusto a barro; se pes- can comunmente con un palito i a mano. El choro de agua dulce vive sobre el fondo de arena i algo fan- .^080 de las aguas de poca corriente i aun algo detenidas, se ali- 142 boletín de bosques, pesca i caza menta de pequeñísimas algas acuáticas con preferencia; se le pes- ca ¡i mano, raras veces con algún utensilio; la carne es acuosa i algo desabrida; tiende a desaparecer en los rios cuyas aguas se secan con el riego; su consumo es peligroso- en aguas no entera- mente limpias, donde llega a convertirse fácilmente en vehículo de infección de las enfermedades contajiosas. Como se ve, somos pobres en peces comestibles en nuestras aguas fluviales, sobre todo en el centro; las especies nacionaleS- Trampa para pescar camarones no suben a mas de 500, 60U i 700 metros o poco mas. Los canales destruyen los peces en el valle central i en la costa, i como no es posible dejar la población sin pescado de agua dulce, se hizo ne- cesario buscar medios para evitarlo. La Quinta Normal buscó la solución del problema en la aclima- tación i propagación de especies que pueden vivir en aguas dete- nidas de escasa dimensión, cuyo trasporte era fácil hacer hasta en un vaso de agua, aunque su carne fuera de inferior calidad que la de los nacionales, ya que su consumo era destinado mas bien a la jente de campo i a las peonadas que a las personas de mas recursos que pueden pagar precios subidos por los pescados nacionales. Así aclimató i propagó en el acuario el pez colorado, que a la vez sirve de adorno, el carasino i la carpa, especies to- das que fácilmente se hibrídan entre si. El pez colorado es de 25 a 40 cms,, el carasino, de 15 a 20 cms. i la carpa de 60 cms. a mas de un metro con un peso de 15 a 20 kilos como máximo. Todas estas especies tenían que escaparse al- guna vez de las lagunas en que se las tenía i tuvieron que arribar a nuestros rios torrentosos, donde se hibridaron i dejeneraron, por carecer de los medios necesarios a su vida en las aguas muí co- rren tosas; de por si espinudos se vuelven casi incomibles i oUeju- dos en algunas épocas del año; su fecundidad i resistencia de vida boletín de bosques, pesca i caza 143 en pozas chicas de aguas detenidas es mucho mayor que la de las especies nacionales i como carecían de los alimentos necesarios para ellos se dedicaron con voracidad a la destrucción de los hue- vos i de la cria de los peces nacionales, llegando a ser una verda- dera calamidad en los rios de mucha corriente, como ya habia su- cedido anteriormente en Califoinia i varias otras partes de Estados Unidos, Australia i Sud África. Nosotros hemos buscado la solución del problema en la pobla- ción de las aguas torrentosas de nues- tros rios con especies de carne rica quesuben amas de 2500 metros en la cordillera, donde están al abrigo de las bocatomas de los canales i nunca po- drán ser-destiuidos totalmente, a mas de que bajan hasta el valle central cuando las aguas son fi'ias. Estas con- diciones reúnen los salmónides. La trucha de los Alpes {^í\\vl\o fario), de 40 a 80 cms. con un peso de 1 a 10 kgrs., que se puede consumir de 25 a 30 cms. para aniba sin perjuicio; sus estiemos de temperatura de agua son de 1 a 15 centígrados, pero alcanza a resistir de 18 a 20, i no baja nunca al mar. La trucha de las vertientes (Salmo fontinalis), de 50 a 70 cms. con un peso de 6 a 8 kgis, que se puede consumir desde que tiene 25 a 30 cms, que vive en aguas de 1 a 12 centígrados i re- platillo para pescar camarones Siste hasta 22 i no baja nunca al mar. que se clavan bien en el suelo para '. . , que puedan entrar los camarones. M ibalmonete arco tris (balmo iri- deus) i el salmón de cabeza de acero (Salmo gairdneri), de 50 a 70 cms, con un peso de 3 a 7 kgrs., que vive en aguas de 1 a 15° i soportan aun 25 a 26» si estos no se mantienen varios meses; bajan al mar si pueden, pero no nece- sitan hacerlo para desarrollarse. Tuvimos especial cuidado en es- tas especies, ya que muchas bocas de nuestros rios se cierran temporalmente cada año. A estas especies habia que añadir otras que se crian en la cor- 144 boletín de bosques, pesca i caza di llera, bajan al mar para desarrollarse i vuelven a subir en tiempo del invierno para desovar. Con este objeto elejimos: La trucha salmonada (Salmo trutta), de 40 a 80 cms i mas, con W^ W^ Espinel anoliido con una piedra, con muchos anzue- los en el cordel a di'-tintas alturas para pescar distin- tas clases de peces. Se ha amarrado el espinel en una estaca enterrada en la ori- lla para levantarle s.)lo de Vez en cuando. boletín de bosques, pesca i caza 145 un peso de 5 a 10 kgrs i mas, vive en aguíis de 1 a 15^ i sufre aun las de 16 a 22o; baja al mar, pero puede vivir aun solo en agua dulce. El salmón del Rin (Salmo salar), de 40 cms. a 1.50 mt. con un peso de 4 a 15 kgrs, vive en aguas de 1 a 16» i puede sufrir temporalmente temperaturas de 18 a 20^; necesita bajar al mar i volver a subir a los rlo3 en el invierno hasta la cordillera. Es la «specie de la cual se preparan las conservas mas caras, tanto ahu- madas como en tarros de lata. Ya haienTemuco tres particulares que se dedican a ahumar salmones. Ya que se habia desarrollado el tema de buscar especies que fueran menos afectadas por los riegos i que puedan subir en nues- tros torrentes cordilleranos, se hacia necesario también buscar peces de carne mas apreciada que pudieran vivir en aguas mas detenidas, como las de nuestros tranques. Con este propósito se tr¿ijo las siguien- tes clases; La Tenca (Tinca tinca), de 30 a 70 cms con un peso 0.5 a 6 kgrs, vive en aguas detenidas i tibias, en las cuales es mas resistente que la carpa; puede vivir en la cordillera a 1000 ms.; la carne es rica i después de los salmones la mas cara de los peces de agua dulce; su trasporte vivo i su venta en depósitos de agua es facilmen- Buitrón o red de mano. te realizable; se alimenta de algas, vermes, sanguijuelas i de la microfauna de las aguas detenidas. No se híbrida con el pez co- lorado, el carasino, la carpa i ningún pez indijena, ni necesita un cultivo especial. El glano americano (Amiurus nebulosus), de 20 a 30 cms. con un peso de 0.5 a I kgr, vive en lagunas i aguas tibias detenidas donde se esconde entre las raices; se alimenta de vermes, caraco les, aun algas, i la microfauna en jenei-al de aguas detenidas; la carne es rica i por esto se le aclimató en Europa, donde se le 10 146 boletín de bosques, PESCA I CAZA raantiene en estanques artificiales; su trasporte i venta en estado vivo es fácil. Ya que la carpa se había introducido i la jente se acostumbró a comerla, apesar de estar tan dejenerada e hibridada con el pez colorado i el carasino, se hizo necesario traer razas finas de Euro- pa para reemplazar las malas existentes en el pais i enseñar su cultivo en Chile. Con este propósito trajimos la carpa sin es- camas (Cyprinus c. nudus), /a carpa de escama grande (Cyprinus c. macrolepidotus) i la raza mas lijera i gorda de la carpa común Nasa, trampa o becabunga para cojer peces. (Cyprinus carpió). Todas estas variedades necesitan un cultivo es- pecial o aguas tibias de poca corriente i abundantes en animalillos acuáticos o uiia, alimentación artificial con granos, legumbres, pescados i desperdicios de cocina triturados para crecer i engor- dar rápidamente con menos espinas que las otras, so pena de que vuelvan a dejenerar. Una carpa de raza fina i bien cultivada pro- duce en el primer año desde el huevo hasta el invierno peces de 30 a 100 gramos, en el segundo año hasta de 1.250 kgr, en el tercer año hasta 1.5 kgr, i con los años llega a un desarrollo máximo de cerca de 1 metro, con un peso de 15 a 20 kgrs. En jeneral la mayoría de nuestros peces de agua dulce en esta- do silvestre pueden obtener tamaños mayores por medio de un cul- tivo adecuado, projeneran, pero igualmente puedan dejenerar con facilidad si estos peces projenerados se abandonan a su estado silvestre, sobre tolo cuando se les quita el medio adecuado para criarse, crecer i engordar rápidamente como sucede hoi día. Es por esto que en el pais se debe pensar en crearles nuevos medios de vivir que sean a la vez mas apropiados i que sirvanpa- ra formar razas de mas lijero desarrollo i mayor rendimiento. No boletín de bosques, pesca i caza 147 debiera liaber en Chile un solo fundo que no emplee sus canales para la piscicultura, tanto para los peces indíjenas como aclimata, dos, ya que una superficie de una hectárea de agua puede producir unos 200 a 400 kilogramos de pescado al año, cuando está bien atendida. Hai muchos fun- dos donde no habí La incon- veniente en ensancharlos uno o dos metros mas para darles mayor superücie de agua, poner rejillas en am- bos estremos que eviten que se arranquen los peces i dedicarlos a la crianza i en- gorda de estos. En otros, cortaron los canales peque- ños trozos de terreno, ya sea en un faldeo o en el plan, que no se pueden aprovechar bien para la siembra o como potrero i que convertidos en lagunas con o sin tranque pueden proporcionar al dueño un alimento nuevo, sano i fres- co para su consumo o para la venta. Muchos terrenos pobres son fáciles de con- vertir en lagunas i produ- cirían una renta mayor que su esplotacion agrícola. Los tranques existentes servi- rían muchas veces de por sí para engordar peces o si se vacian completamente cada par de dias será posi- ble darles 0.50 a 0.80 metro mas de profundidad para aprove- char doblemente su existencia. Con tal que solo en el verano es- Nasa, trampa o becabunga de dos alas para cojer peces. 148 boletín de bosques, pesca i gaza tuviesen con agua servirían siempre para la engorda de peces i su venta en el invierno. ¿Cuántos brazos de esteros no se podrían aprovechar en la Re- pública en la crianza i engorda de tan sano i lucrativo aliroento? El primer paso está dado. La piscicultura de la Dehesa con sus estanques de aguas tibias se dedica a la multiplicación i crianza de tencas, glanos americanos i razas finas de carpas que vende a los particulares a ra- zon de 8, 9 i 10 pesos el ciento i'espectiva- raente; la piscicultura de Rio Blanco, con sus estanques de aguas frias, se dedica a la multiplicación i crian- za de salmónides, de trucha de los Alpes, trucha de las vertien- tes i salmonete arco iris, que vende a los particulares a razón de 10 pesos el ciento. Es preciso que los dueños de fundos se aprovechen ahora de las facilidades que se les da, dirijiéndose a la Inspección Jeneral de Bosques, Pesca i Caza en Santiago, calle Claras número 198, para obtener la venta i trasporte de los peces a sus propiedades, ya sea para tener un nuevo recurso para la mesa o para la venta futura. Falta todavía establecer una tercera piscicultura fiscal a orillas del rio Cautin, para que se dedique a la multiplicación i crianza de los salmónides citados, de la trucha salmonada, del salmón del Rin i de la Farionela nacional, lo que esperamos ver realizado en el año en curso. Hacemos un llamado aquí sobre las publicaciones nuestras í de los señores piscicultores Pedro Golusda i Hugo Seifert, sobre la crianza, pesca i trasportes de pescados, tanto en este Boletín como en folletos por separado, para que los interesados pidan que se les remita gratuitamente. Nos permitimos también traer aquí algunos modelos de rejillas para impedir el paso a los peces, surtidores de agua, desagües, la- Pedazo de una red de bolsones en los cuales se enredan los peces. boletín de bosques, pesca 1 CAZA 149 gunas artificiales, etc., usados en Europa, dejando a la iraajina. clon del lector modificarlos según sus propias necesidades, que en cada caso han de ser diversas. No menos importante que la piscicultura es la pesca nacional de nuestras aguas fluviales en vez del funesto i tan peligroso era. pleo de la dinamita. El estado tan ruin de la pesca fluvial i el empleo tan jeneral i en muchas rejiones esclusivo de la dinamita se debe en su mayor parte a los dueños de fundos. El pescador de profesión es en concepto de ellos el «paria de la creación» al cual hai que perseguir no solo con los inquilinos sino también con la policía i los jendarmes i sí es po sible maltratarlo o llevarlo preso por haber ejercido su profesión. Si no es posible permitir jente estrafia en el fundo ¿porque no se les toma como inquilinos i se les permite ejercitar su profesión los Domingos? Si no hai jente entendida en la pesca i no hai elementos apropiados ¿con qué se pesca sino con dinamita? Harían un gran bien a sí mismos los dueños de fundo al proporcionar los aparatos o materias primas necesarias a varios de los inqui- ,. , ,. , Espaiavelored de tiroamano, que Irnos pcii «- 4Ue se dediquen a la gg ^^/^ totaltrente e&tendida sobre los pesca dcminical, lo que les sirve cardúmenes de peces i que se cierra con , . . el peso de los plomos al levantarla. de mejor entretención que fre- cuentar las cantinas í faltar los dias lunes i martes en el trabajo, a la vez que asi se les aliviaría en algo su situación precaria i el dueño del fundo tendría un aumento de platos en su mesa. Muí útil seria fomentar en el país los siguientes aparatos de pesca, a mas de los ya descritos en las pajinas 628 a 630 del tomo I de este Boletín i que sirven también para la pesca de es- pecies nacionales. El espinel, que consta de muchos anzuelos fijados cada uno en hilos de 20 a 50 o mas centímetros de largo, los que están anuda- dos a un largo cordel mas firme a distancias de uno o mas metros. El último está provisto con corchos o materias livianas en cortas distancias para hacerlo flotar en la superficie cuando se quiere 150 boletín de bosques, pesca i caza obtener peces que nadan cerca de la superficie del agua o afianza- do con piedras o plomos de trecho en trecho para cojer los peces que se mantienen cerca del fondo. Red de tiro o lance. Se puede usar sujeto en la mano o se amarra en un palo ente- rrado para levantar el espinel poco rato después o dejarlo toda la noche en el agua. boletín de bosques, pesca i caza 151 Las nasas o trampas, que seg'un su forma sirven para pescar los camarones, ang-uilas, bagres i toda otra clase de pesca, pero hai que fijarse que estén bien clavadas en el lecho del agua, que la Red de tiro a lance con saco o bolsón grande. boca sea dirijida, según la especie que se quiere pescar, contra o a favor de la dirección de la corriente i que el cebo sea adecúa- 152 boletín de bosques, PESCA I CAZA do en caso que éste sea necesario. Las nasas se calan jeneral' mente de noche i se levantan en la mañana; se pueden emplear también en el dia pero no con el mismo éxito. El esparavel o red de tiro a mano, que consiste en una especie de embudo de red, cuyo borde está provisto de plomos, i que se tira con la mano totalmente estendido i abierto en el aire, lanzándolo sobre los cardúmenes de peces, los que encierra juntándose los plomos. Las redes de tiro o de lance con o sin saco, que sirven para ce- rrar el paso a los peces i sacarlos a la ribera del agua. La red de bolsos en que se enredan los peces i que se cala o se tira. La red de paño que se cala, la red a mano, el platillo para ca. marones que debe asentarse bien en el fondo para que éstos pue- dan entrar, etc., etc. El uso de botes angostos i puntiagudos hechos solo de tres tablas i manejados con palos firmes redondos i largos para empujar la embarcación, se recomienda en las aguas de mucha corriente, donde en vano se trabaiaria aon remos. El trasporte i venta de peces vivos como truchas, bagres i los pe- ces aclimatados en los mercados, seria viable con simples barriles chatos o con los aparatos descritos en las pajinas 407 a 412 del tomo I de este Boletín siempre que los ferrocarriles diesen las mismas facilidades que en Europa. Todavía hai muchas personas en el pais que desestiman los pescados vivos o frescos i los en- cuentran sin saboi' porque su paladar está desacostumbrado a co- merlos frescos a causa de los tardíos trasportes por ferrocarril, i se necesita que sean medios descompuestos i olientes para que les tomen el gusto al pescado, apesar de que se esponen a sufrir una intoxicación o a lo menos una fuerte indijestion. Ademas hace falta en el pais que los libros de cocina traigan mas diversos modos de preparar los pescados, ya que los fritos, asados o en fuentes no son siempre los métodos adecuados i can- san a cualquiera mui pronto. Finalmente seria mui útil que se estableciesen en el pais cursos volantes periódicos en las distintas rejiones para inducir a los in- teresados en el cultivo de los peces i crustáceos, su pesca, tras- porte i utilización industrial i comercial, para lo cual pueden ser- vir los piscicultores que tenemos i que podrian demostrarlo con esplicaciones verbales, cuadros murales, modelos i escursiones- prácticas. Federico Albert. {Continuará). boletín de BOSQQES, pesca i caza 153 ALUVIONES su RELACIÓN CON LOS BOSQUES Se conoce con este nombre a los terrenos o depósitos formados por las aguas. Distínguense los aluviones antiguos i los modernos; su forma- ción, apesar de reconocer la intervención del agua, no es en am- bos de la misma índole científica. Los primeros se deben a grandes solevantaraientos o trastor- nos que haesperimentado el globo terrestre a consecuencia de la fuerza subterránea desarrollada con el calor del interior de la tierra, i debido a los cuales los mares han cambiado de forma i si- tuación, produciéndose con el movimiento de sus aguas i su nue- va ocupación los terrenos llamados diluvianos; es un hecho indis- cutible que la mayor parte de los continentes han sido en otra época mares, i que el fondo del mar ha sido solevantado en 2, 3, 4 i 5 mil metros de altura sobre el nivel del mar actual. Ejemplos notables de solevantaraiento son la cordillera de los Alpes en Europa al norte de Italia, i la de los Andes en la Amé- rica del sur; la ciudad de París, las pampas de la República Ar- jentina, el valle deChil?, etc. eran lechos marinos, i debido a tras- tornos jeolójicos de la época diluviana constituyen hoi terrenos de esta formación. Los hai tanto en el antiguo como en el nuevo continente i su constitución varia según los lugares, las épocas i las causas que han influido en su formación. Los tenemos limosos de gran ferti- lidad, arenosos, areno-arcillosos, arenosos conteniendo conchas marinas, areno-arcillosos con guijarros o piedras, areno-arcillo- calcáreos, etc. Recordada a la li jera la formación de estos terrenos, haremos la descripción de los aluviones modernos, o sea de los depósitos en formación actual. Los sedimentos que los esteros i rios arrastran délas partes ele- vadas i desnudas para depositarlos en la entrada de los mares, son un depósito de formación moderna. Las aguas, al hallarse deteni- das por el encuentro con las corrientes marinas, depositan en esa. 154 boletín de bosques, PESCA I CAZA parte las materias en suspensión que arrastran, i su acumula - miento constante constituye el fenómeno conocido con el nombre de barra o delta, según que la desembocadura se efectúe en un mai" tranquilo o ajitado, hondo o bajo. Estos depósitos aumentan de año en año en todas las partes en que se producen desmontes; su formación quita naturalmente al mar una parte de su esten- sion, i pueden observarse en el Ródano, elMississippi, el Nilo, etc; los aluviones del Eufrates en el golfo pérsico avanzan 19 metros por año, el Iluang-ho deposita anualmente en el mar Amarillo cerca de 700 millones de metros cúbicos de tierra, el Ródano i el Po han ganado al mar ya varios kilómetros. Puede suceder también que los depósitos se efectúen en el cauce mismo de los ríos, o bien que los llanos atravesados por éstos ocu- pen un nivel mas bajo; entonces, produciéndose los desbordes en las creces, los sedimentos se depositan en sus inmediaciones, exis. tiendo en este caso a veces la favorable circunstancia de que si se trata de aguas cargadas de mantillo se produce un relleno útil a la agricultura, tanto mas si los terrenos cubiertos eran impro- ductivos o demasiado arenosos, pedregosos, etc. Las arenas que se observan a lo largo de la costa del país i que en parte constituyen grandes i prolongadas masas i montículos conocidos con el nombre de dimas, no son otra cosa que depósitos de la formación estudiada i provienen, parte de las materias de sagregadas en las cimas desnudas por la. acción de las aguas de lluvia o del derretimiento de las nieves i arrastradas por los ríos al mar, i parte de la desagregación de las locas de las costas por la acción mecánica i química de las olas marinas. Las proporciones que éstas han alcanzado en todas partes son considerables, se las observa en diferentes puntos del globo, con caracteres alarmantes a veces; en el país se conocen las de S. Vicente, Chanco, Constitución, Llico i otras. El avance mayor o menor hacia el interior de los continentes es de marcado per- juicio para la agricultura del pais o lugar en que se encuentran cubriendo terrenos fértiles i en muchos casos ciudades enteras o parte de ellas. Su constante amenaza no reconoce otro remedio eficaz que el arbolado; el árbol, i junto con él los procedimientos i medios de estratejia conocidos, es lo único que puede detener i fijar esas estensiones movedizas i estériles haciéndolas al propio tiempo útiles, pues en poco tiempo constituirán una gran fuente de riqueza forestal. boletín de bosques, pesca i caza 155 Con respecto a los sedimentos desprendidos por las aguas de las partes elevadas i desnudas, ejerce en esta parte también el ar- bolado una importancia suma. En los terrenos desnudos las aguas de lluvia, al caer, se desli ■ zan libremente por el suelo, i solo una parte mui pequeña se in- filtra; las aguas lavan el terreno i arrastran consigo sus partes constitutivas. Las fuertes pendientes, los qarainos i senderos, como los suelos filtrantes, sueltos i casquijosos, se prestan notablemente para la producción del frecuente arrastre con las lluvias torren. -ciosas;la falta de cal en los terrenos del sur i de la costa facili- ta también su producción, ya que su presencia proporcionaría cierta cohesión, propia. en los terrenos que la contienen; ciertas deformidades o depresiones del terreno en peadiente i que reúnen el agua caida, dan nacimiento a pequeñas erosiones que con el trascurso de los años aumentan i profundizan hasta formar gran- des barrancos, que no son otra cosa que socavamientos producidos por el agua de lluvia en terrenos inclinados, faldeos, lomas i ce- rros desprovistos de vejetacion, i que constituyen, a mas de un serio peligro para los animales, no despreciables fuentes produc- toras de sedimentos. Otra causa que favorece el desarrollo del fenómeno en cuestión es la derivada de las especulaciones zootécnicas, engordas, le- cherías, etc., cuando se practican en escala apreciable en relación con la superficie de terreno que ocupan; el pastoreo exajerado ta- la completamente la yerba i deja el terreno en descubierto i es- puesto a la acción del fenómeno meteórico lluvia. La remoción del terreno por los pies del ganado i los senderos que este esta- blece i esplota son causas de la misma índole i conviene tenerlas mui en cuenta. Los arriendos prolongados o a perpetuidad son la mayor parte de las veces inconvenientes, porque la ejercitacion amplia de las especulaciones nombradas concluyen pronto i por completo con el monte i con la yerba, los caminos aumentan, las escavaciones siguen su curso, i por fin la vijilancia. . .no existe. Las diversas clases de tierras permiten un arrastre diferente, es decir en mayor o menor grado según sea su constitución o la re- lación que guarden entre sí sus elementos físicos, arena, arcilla, cal, yeso, mantillo, piedras, etc. Conocidas las causas que obran en el desarrollo del fenómeno analizado, no queda la menor duda de que la repoblación forestal es la llamada a detener i prevenir las consecuencias perniciosas He boletín de bosques, pesca i caza del arrastre, i toda tentativa o esfuerzo que tienda a establecerla- será siempre oportuna i de positivas ventajas. En los suelos cubiertos de vejetacion el fenómeno mencionado no existe, por cuanto las aguas, detenidas por las ramas, troncos i hojas, en vez de deslizarse sobre la superficie, se infiltran en la masa terrea i se van a acumular en las capas profundas para sa. lir lentamente siguiendo los declives del terreno i forrear manan- tiales que alimentan paulatinamente los arroyos i rios. La presencia del árbol es, pues, de indiscutible mérito para re- gularizar i mantener duraderos los cursos de agua, i a la vez im- pedir o evitar el erosionamiento constante i progiesivo'que se ope- i'a en las cimas i faldeos descubiertos. Mientras esto se lleva a cabo, o bien simultáneamente, puede recurrirse a los enfajinados, que se ejecutarán en los cursos de íigua en que se note el arrastre, con estacones i ramas entreteji- das horizontalmente, de 50 cm. de alto i a distancias cuyo des- nivel sea de un metro o un poco menos. En los barrancos se eje- cutarán procediendo desde su base, o sea de abajo hacia arrioa. Sin embaí go, puede suceder en e-tos que la erosión o crecimiento £6 detengan por sí solos, nace entonces el musgo i la yerba, cre- cen algunos árboles o arbustos nacidos de semillas o bien de champas desprendidas i caídas a su interioi'. En esta situación no haí nada que hacer, i sí solo completar su repoblación con espe cíes forestales útiles. Danikl Zelaüa. Conservador de bosques LOS PERMISOS DE CAZA DE LOBOS A pesar de que la industria de la caza de lobos marinos está" actualmente entregada al libre ejercicio de los ciudadanos chile- nos i de los estranjeros que se domicilian en Chile, no faltan quienes, ignorando esta circunstancia, piensen que para cazar lo- bos necesitan un permiso del Ministerio de Industria i Obras Pú-- blicas. boletín de bosques, pesca i CAZiA 157 Con este motivo, la Inspección de Bosques, Pesca i Cíiza ha debido informar varias peticiones de este jénero, las cuales se presentan ordiuai'iamente a las Gobernaciones Marítimas del pais para seguir desde esas oficinas un larg-o e indispensable trámite reglamentario hasta que vuelven a poder de' los interesados. Solo entonces éstos, al conocer el resultado de su petición, se convencen de la inutilidad de su trabajo. En otras ocasiones el derecho de cazar lobos marinos se entor- pece con la intromisión de ciertas personas que están en posesión de un permiso de caza otorgado en una época en que esta indus- tria se encontraba restringida por una reglamentación caduca i que ha sido por último derogada en todas sus partes. Para evitar una i otra cosa, e informar al propio tiempo a las autoridades marítimas, a los que se les remite invariablemente es- ta publicación oficial, hemos creído útil dar a conocer en este ar- tículo la jénesis por que ha pasado la lejislacion de caza de lobos marinos, señalando la situación actual en que se encuentra dicha industria i por fin lo que podría hacerse al servicio de ella i de los intereses del Erario Nacional. En efecto, la ordenanza que reglamentaba la caza o pesca de focas o lobos marinos, nutrias i chungungos en las costas, islas i mares territoriales de Chile, de fecha 17 de Agosto de 1892, fué modificada en 12 de Febrero de 1903, dejándola vijente para los lobos finos i aboliendo la prohibición de pescar el lobo ordinario (Otaria jubata) por considerársele un animal mui nocivo para la pesca. En 24 de Diciembre de 1903, por decreto núm. 2834, fué total- mente derogada dicha ordenanza. El decreto en referencia dice así: Sección 1.% núm. 2834. - Santiago, 24 de Diciembre de 1903.— Vistos estos antecedentes i considerando que el Director Jeneral de la Armada, de acuerdo con el Consejo Naval, hace presente a este Ministerio en oficio número 1511, de 17 de Junio último, la conveniencia de derogar en todas sus partes la ordenanza sobre caza o pesca de lobos, nutrias i chungungos, de 17 de Agosto de 1892, dejando a esta industria reglamentada solo por las pres- cripciones jenerales del título IV del libro 2.0 del Código Civil, por cuanto siando imposible ejercer por ahora en esas rejiones una vijilancia eficaz, cualquiera puede burlar i burla sus disposi- ciones, que vienen así a perjudicar solo al comercio honrado i 15S boletín de bosques, pesca i caza desviar todo ese tráfico de Punta Arenas a las Malvinas, Ushuaia i Gallegos; i que la misma opinión ha raanifiestado también al Gobierno el Consejo de Defensa Fiscal en informe de 7 de Se- tiembre próximo pasado; de acuerdo con el Consejo de Estado, he acordado i decreto: Derógase la Ordenanza de 17 de Agosto de 1892, sobre caza o pesca de lobos, nutrias i chungungos. Tómese razón, etc.— Riesgo. — Maximiliano Espinoza Pica. En consecuencia, la caza de lobos marinos es en Chile de libre ejercicio tanto para los chilenos como para ios estranjeros que se domicilian en el pais. No tiene otra restricción que la que le se- ñalan los gobernadores marítimos para evitar que los lobos mari- nos sean beneficiados en los puertos en donde la descomposición del cadáver infestaria la población. Para esplicar las razones que se tomaron en cuenta al derogar la ordenanza citada, precisa dar a conocer algunos hábitos bioló- jicos de los lobos chilenos. En el pais viven dos especies de lobos llamados comunmente lobo de un pelo (Otaria jubata) i lobo fino o de dos pelos (Callo- ihiiius faldklandicus o Arctocephalus australis). El primero vive en toda la costa del pais aporcentándose pe- riódicamente en los cantiles de las islas i en las puntillas que forma la costa continental que el mar invade parcial o totalmen- te. Solo cuando intervienen condiciones escepcionales de refujio para estos animales, las deyecciones que dejan en esos sitios o «loberías», se amasan con el tráfico de sus moradores i llegan a constituir yacimientos de guano de algún valor comercial. I en esto consiste solamente toda la utilidad que este animal le pro- porciona en vida al hombre. En cambio, el consumo que hace de pescados lo coloca en el rango de ser el animal mas perjudicial para la pesca, sin que sea necesaiio considerar para calificarlo asi los destrozos que ocasio- na con frecuencia en los aparejes de pesca i los peces capturados por dichos aparejos que el animal devora cuando merodea cerca de la playa. Muchos autoies están de acuerdo en considerar que el produc, to que se obtiene de un lobo de ocho años vendiendo su piel i su aceite, es inferior al precio medio de los peces que consume du- rante un dia. Los hábitos biolójicos del lobo fino, con ser mas o menos los boletín de bosques, pesca 1 CAZA 15^ mismos que los del lobo ordinario, no se traducen sin embargo en los mismos resultados para la industria de la pesca, pues el lobo fino vive al sur del paralelo 46 de latitud sur, i solo se acerca por temporadas, fuera de su área de población, a las islas de Juan Fernandez, San Ambrosio i San Félix, donde se le caza en corta escala. La piel de este animal, conservada en sal, se esporta a Ingla- terra por el precio medio de £ 5 cada una, pero esta esportacion no se rejistra por la aduana chilena, por lo que no puede ser apreciada en su monto ni en su valor. Es de suponer sin embargo que la cantidad de pieles de lobos finos que se remiten desde Chile a Inglaterra para ser allí curti- das i vendidas en el mercado mundial de pieles radicado en Lon- dres sea considerable, a juzgar por las numerosas empresas de caza de toda nacionalidad que merodean en los mares australes de Chile i las crecientes demandas de que es objeto la «piel de nutria sudamericana» con que es conocido este artículo en los mercados europeos. En mérito de estas consideraciones i tomando en cuenta los abusos a que se pi'estaban los permisos concedidos en otra época para la caza de estos animales, el Gobierno derogó la ordenanza que la prohibía, impecido también por la imposibilidad que había de hacerla efectiva en la rejion austral, donde la falta de vijilan- cia hacia ilusoria la prohibición establecida. Si hai razones de sobra para declarar de libre ejercicio la caza del lobo ordinario o de un pelo, como lo está en la actualidad, no las hai en cambio para hacer estensiva esta libertad de caza al lobo fino o de dos pelos, en consideración al gran valor que tiene su piel, a la ninguna influencia que tiene su réjimen de alimenta- ción en la industria pesquera, por la residencia a que está confi- nado, i finalmente porque de esta industria lucrativa ningún provecho obtiene el Estado ni obtienen tampoco sus habitantes. Por tal motivo el Gobierno de Chile, conjuntamente con el de Ar jen tina, jestíona en la actualidad su adhesión a la convención celebrada entre los gobiernos de Japón, Estados Unidos, Inglate- rra i Rusia sobre prohibición de caza de lobos finos por el térmi- no 20 años, de modo que en caso de hacerse estensiva esta pro- hibición para los mares australes, en Chile quedará abolida la li- bertad de cazar este animal por el plazo indicado. En caso contrario, o sea si el Gobierno de Chile no adhiriere a 160 boletín de bosques, pesca i caza la convención aludida, habria lleg-ado la oportunidad de dar en arrendamiento i por subasta pública las zonas loberas a quienes las soliciten, quedando el arrendatario sometido a un contrato que garantice la conservación de la especie i el pago de un derecho por cada pieza que capture. Luis Castillo, Biólogo de ¡a Sección de Pesca i Caza LA MADERA En el número 6 de este mismo boletín comenzamos un estudio con este mismo titulo i en él manifestamos que la estructura ana tóraica de una madera es bien diversa según que se trate de una especie u otra i que aun tratándose de un mismo ejemplar el pro ducto maderable era bien diverso, según la edad i la situación en que habia crecido la muestra por ensayar. Con motivo del impuesto al pino oregon, la opinión pública ha sido sorprendida con una serie de informaciones mas o menos erróneas que tendían a desprestijiar o enzalzar las cualidades de las maderas nacionales; hemos creído por lo tanto de interés con tinuar estudiando los principios constitutivos del tejido leñoso a fin de evitar falsas apreciaciones sobre este asunto tan debatido. Nos proponemos pues estudiar, en el curso de este artículo, la composición del tejido leñoso i las cualidades que pueden des- prenderse de la mayor o menor cantidad en que se encuentran estos principios constitutivos. Las paredes de las celdillas, vasos, fibras i demás elementos orgánicos de la madera están formadas por celulosa siempre acompañada de otras materias incrustantes; en la madera tierna o de albura estas celdillas i vasos están ocupados por agua i otros principios orgánicos variables según la especie vejetal. En este número se cuentan materias nitrojenadas, algunas resinas, gomas, azúcares, alcaloides, aceites i grasas, no siendo raro también en- boletín de bosques, pesca i caza 161 ■contiar algunas materias colorantes i sustancias tánicas. Aten- diendo a la composición química, la fórmula jeneral de la madera puede espresarse por C^e U.22 022 con la adición de 0.01 de ni- trójeno cuando la madera está enteramente formada, i 0.01 de hidrójeno libre cuando el tejido está aun en formación. Sin embargo la proporción de los distintos elementos antes in- dicados varia dentro de límites considerables según que se anali- ce maderas de una especie botánica u otra o bien que se trate de muestras tomadas en el tronco o en las ramas del vejeta!. Asi por ejemplo se sabe que la madera de las ramas deja siempre mayor cantidad de ceniza que la del tronco, debido a que la savia está concentrada siempre en la cima del árbol. Mediante la fuerza vital, los árboles tienen dentro del cuerpo leñoso una cantidad mas o menos considerable de líquidos, los cuales se evaporan con mayor o menor presteza tan pronto como ha sido cortado el ejemplar o cesa su vida por otra causa estraña. Esta evaporación o eliminación de los líquidos es sumamente rápida luego después de la corta, pero va decreciendo poco a poco, i llega un momento en que la cantidad de agua contenida en la materia leñosa permanece estacionaria, o aumenta i dismi- nuye con la humedad o la sequía del paraje en donde se la coloca. Este fenómeno es debido a que la madera contiene sustancias higrométricas que retienen con gran enerjia la humedad. Si se observa un trozo de roble pellín se verá que el tejido maderable retiene con gran enerjia el agua, motivo por el cual es sumamen- te difícil secar esta madera cuando está cortada en trozos de gran escuadría; por el contrario sí se observa una pieza de lingue se verá que la retención del agua es insignificante i que la deseca- ción del tejido se hace con bastante rapidez. Esta es a nuestro juicio la única causa que determina la poca adaptación de algunas maderas de nuestra rejion austral a la zona norte, en donde el aire es raui seco durante el día i húmedo i cargado de sales duran- te la noche. La pérdida de líquido i la absorción i-ápida de ellos produce en el tejido un desequilibrio que determina la poca dura- bilidad i principalmente la facilidad de descomposición superfi- cial de la madera. Las partes internas de un trozo de madera con gran poder higroscópico no está directamente influenciada |)or las variaciones atmosféricas i por lo tanto se conserva du- 11 162 boletín de bosques, PESCA I CAZA rante muchísimo tiempo en perfecto estado, sufriendo solo en la periferia. Se puede apreciar la mayor o menor desecación de una madera por las variaciones de su peso, considerándosela completamentg seca cuando solo varia este en proporción con los cambios clima- téricos. Sin embai'go, debe tenerse presente que siempre queda en la madera cierta proporción de agua higrométrica que no partici- pa de estas influencias esteriores. Hai que distinguir, pues, el agua libre o sea aquella que no desaparece de la madera p'«r la acción atmosférica, del agua que embebe ios tejidos mismos, la que no se separa de ellos sino mediante una temperatura de loO<* como mínimun. El tejido raadei'able tiene una proporción de agua que varía se- gún la especie: así por ejemplo la madera de sauce tiene un 26 ''Za- de su peso, mientras la encina llega a un 34 o/o i el álamo a un 5ü«/o. Según las esperiencias de Haitig, la proporción de agua varía también con las épocas del año, diminuye en el verano i se incre- menta enormemente dui'ante el período invernal. La existencia de la corteza en un árbol que ha sido cortado dificulta la evaporación en una forma considerable, de allí que sea recomendable proceder a la descortezadura luego después de la corta a fin de activar la pérdida de los líquidos lo mas posible- La mejor marlera no es sin duda la que se ha secado por pi'oce- dimientos mecánicos sino la que ha ido perdiendo poco a poco el esceso de líquido. La desecación do las maderas por este sistema no será posible en nuestro pais mientras la industria maderera no acostumbre guardar sus productos bajo techo, pues tal como se hace la conservación hoi en dia, lejos de mejorar la madera la perjudica enormemente. Numerosas son las trasformaciones que esperimenta la made- ra en presencia de algunos reactivos. El cloro la blanquea sin lle- gar a alterarla ni disolverla; el ácido nítrico concentrado destru- ye su cohesión, convirtiéndola en ácido oxálico, procedimiento- que se emplea para obtener este producto químico del aserrín; el ácido clorhídrico la ennegrece sin llegar a hacerla soluble; el ácido sulfúrico la carboniza i si se deja que obre en frío durante un tiempo mas o menos largo, la trasforraa en goma, la que diluida en agua se trasForma en glucosa; la potasa obrando ayudada por la acción del calor disuelve la madera quedando como resul boletín de bosques, pesca i caza 163 tante un líquido pardo que contiene ácido oxálico, ácido acético i ácido úlmico. Podemos referir los principios constitutivos de la madera a dos agrupaciones: la primera comprende el tejido leñoso propiamente dicho o sea la celulosa i las materias incrustantes; i la segunda aquellos principios que se estraen de los vejetales, variables se- gún las especies, como son los jugos i las savias, en los que se en- cuentran sustancias hidrocarbonadas tales como gomas, féculas, azúcar, otras sustancias acidas i alcaloides vejetales. La celulosa es el componente principal del tejido leñoso de los vejetales. Se la encuentra en todos los órganos, aunque en diver- so estado de agregación, lo cual modifica las propiedades físicas que ella tiene para resistir la acción de los ajen tes químicos; en las raíces i en el tallo es donde la celulosa se presenta con mayor compacidad. Cuando está pura la celulosa es blanca, trasparente, inodora e insípida, insoluble en alcohol, éter i amoníaco. El óxido de cobre amoniacal permite precipitarla después de una disolución comple- ta, lias disoluciones alcalinas poco concentradas de potasa no- atacan la celulosa, pero sí activamente muí concentradas. Eí ácido sulfúrico ayudado por la acción del calor trasforma la ce- lulosa en azúcar a condición de que se sature por la creta. El áci- do nítrico hirviendo la convierte en ácido oxálico i carbónico; su- merjiéndola pocos minutos en ácido nítrico se obtiene la piroxili- na o algodón pólvora, sustancia sumamente inflamable que una vez disuelta en una mezcla de 8 partes de alcohol i 100 de éter produce el colodión. La celulosa unida a las materias azoadas que siempre la acompañan en el organismo vejetal sufre una combustión lenta que la convierte en una sustancia pulverulenta amarillo-pardusca que se conoce con el nombie de podredumbre. A esta descomposición coopera el desarrollo de una cantidad de jérraenes microscópicos que se alimentan preferentemente de las sustancias azoadas que abundan principalmente en los sitios en donde se forman estas pudriciones. Con el nombre de lignina se comprende las materias incrus- tantes que se encuentran llenando los intersticios celulares. Estas ligninas se presentan con mas frecuencia en las maderas duras i su composición es variable según las especies que se consideren. Los principios constitutivos de la lignina se distinguen con los 164 boletín de bosques, PESCA I CAZA nombres de lignosa, ligiiona i ligtiinosa, cuerpos todos estos iiiso- lubles en el agua. La albúmina se encuentra también entre las sustancias incrus- tantes, pi'incipalmente en las semillas oleajinosas i en los cei'ea- les. Se disuelve en el agua tomando el líquido ur.a forma viscosa; si se calienta la disolución a 70" se coagula, convirtiéndose en un cuerpo sólido, blanco i opaco. Cuando se somete la albúmina a una temperatura que no esceda de 70», se coagula convirtiéndose en una masa amarillenta i trasparente que tiene el aspecto de una goma. Los ácidos en jeneral coagulan la albúmina a escepcion del fosfórico i del acético. Casi todas las sales metálicas precipitan la albúmina, como tam- bién el tanino i la infusión de agallas. Se supone que la presencia de la albúmina en las maderas es la causa de alteración en los tejidos una vez que han perdido sus condiciones vitales. La albú- mina orijina i propaga la putrefacción de las madei-as cortadas i sirve de alimento a las criptógamas que sobre ellas suelen desa- rrollarse proporcionando el alimento a un gran número de insec- tos que contribuyen también a la destrucción del tejido maderable. Es mui grande la acción del calor sobre la madei'a. La mayor parte de los elementos orgánicos que hemos mencionado ante- riormente forman diversas combinaciones una vez que pierden el agua higrométrica a causa del calor ambiente, i en ciertos casos estas combinaciones contribuyen a que se inicien algunas descora- posiciones que poco a poco van destruyendo la madera. La potencia caloiiflca desarrollada por la combustión de las maderas depende de la cantidad de agua que ellas contengan. Se admite, en términos jenerales, que cada kilo de madera al arder, desprende 3000 a 3500 calorías si está perfectamente seca, i si no lo está solo se obtiene de 2600 a 2700. Cuando se calienta la madera en vasos cerrados, fuera del acceso del aire, se descompone dando oríjen a productos gaseosos como hidrójeno, ácido cai'bónico, óxido de carbono; una masa sólida denominada carbón, que conserva la misma forma que te- nia la madera, queda como lesíduo de dicho calentamiento. La potencia calorífica del carbón de leña varía también según la especie del árbol que lo produce. Como término medio se pue- de fijai- de 6000 a 6200 calorías. Como residuo queda también un líquido formado por tres capas; boletín de bosques, pesca i caza 165 la superior aceitosa, la intermedia acuosa i la inferior lijeraraonte consistente i que se denomina brea. De la parte líquida se estrae una cantidad de cuerpos mui usa- dos, tales como ácido acético o vinagre de madera, ácido piroleño- so, acetona, raetileno, creosota, naftalina, picamara i otra sei'ie de aceites erapireumáticos. Destilando la brea se recojen varios pro- ductos tales como la creosota, eupiota i picamara. El aire atmosférico no ejerce acción sobre la madera si no está auxiliado por el calor, como lo demuestra perfectamente la con- servación de las aimaduras que están espuestas al aire siempre que no estén en contacto con los rayos directos del sol. Hai sin embargo algunas maderas cuya conservación se hace perfectamente cuando quedan protejidas por otros materiales i lejos de la acción directa del aire; como sucede por ejemplo con enmaderados interiores de edificios i tabiques. Las maderas constantemente sumerjidas en el agua poseen una gran durabilidad, pero se descomponen con bastante rapidez cuando se las lleva a un paraje mui seco o bien cuando sufren constantemente alternativas de humedad i sequia. El color de la madera puede decirse que varia según que los árboles hayan crecido aislados o en medio de la espesura de una montaña. Las especies crecidas en terrenos secos tienen una ma- dera mas coloreada que aquellas crecidas en suelos húmedos. Se ha constatado también que en un mismo árbol la madera del tronco es mas oscura que la de las raíces i ramas. La mayor par- te délas especies maderables tienuí coloreada la madera del du- ramen i por el contrario blanca o casi blanca la de la albura, a causa de que la primera está impregnada de lignina, cuerpo que por lo jeneral se presenta acompañado de sustancias colorantes. Hai sin embargo algunos árboles cuyas maderas no están colorea- das, como sucede por ejemplo con el tilo, con los abetos y los sau- ces. Como tipo de las segundas, es decir de aquellas cuyo dura- men difiere por su color de la albura, tenemos el roble, el coihue i el espino. Debe tenerse presente que hai ciertas enfermedades que suelen ir acompañadas por un cambio decoloren las maderas, como acon- tece por ejemplo con la pudricion negra en el álamo, que propor- ciona al tejido maderable un color pardo oscuro bastante intenso. Otra de las propiedades físicas de la madera es la elasticidad, o sea la propiedad que tiene de recobrar su forma piimitíva cuan- 166 boletín de bosques, PESCA I CAZA do cesa la fuerza que la ha modificado. Entre las maderas elásticas merece especial mención la de los arces i encinas i la de algunos álamos como el temblón. La flexibilidad, o sea la mayor o menor facilidad con que se puede encorvar algunas maderas sin perder su cohesión, es otra propiedad física raui estimada en la industria, pues mediante esta cualidad se puede hacer tomar a las maderas formas curvas deter- minadas según los diferentes usos. Asi por ejemplo la madera de sófora, de alerce, de fresno i de nogal son bastante flexibles, mien- tras por el contrario las de encina i abedul tienen raui poca flexi- bilidad. La contracción i dilatación de las maderas permite su adapta- ción a ciertas industrias. Al secarse los elementos de la madera, celdillas, fibras, va- sos, canales, disminuyen notablemente de volumen, resultando en consecuencia una contracción en todas las piezas, las ^ue vuel- ven a tomar sus dimensiones normales una vez que se les resti- tuye la humedad que han perdido. Tanto la contracción como la dilatación de las maderas no se efectúa de un modo uniforme en todas direcciones. Hai algunas que se dilatan solo lonjitudinalmente, como sucede por ejemplo con la madera de peral i de haya, mientras otras, como la de aca- cia i cedro, se dilatan en sentido radial. Por lo jeneral se puede decir que la dilatación es casi siempre impQrceptible en el sentido lonjitudinal, mientras por el contrario en la sección trasversal varia notablemente. Por esto, al secarse la madera de un modo brusco, contrayéndose mucho los tejidos de la circunferencia i en proporción muchísimo menor los radios^ no tardan en producirse grietas al esterior que perjudican mucho la resistencia de las piezas. La conservación de la forma i dimensiones de la madera depende de varias causas. Cuanto menos compactos son los tejidos mas se contrae la madera al secarse; por lo tanto las piezas contruidas con madera de duramen sufren menos modificaciones que las que se hacen de madera de albura o tejido tierno. Para que un trozo de madera no sufra contracción, debe secársele en un sitio abri- gado de la luz i del calor i preservado también de las corrientes de aire. Las maderas porosas absorben i evaporan fácilmente la hume dad del medio ambiente variando constantemente de volumen, boletín de bosques, pesca i caza 167 -mientras las maderas impregnadas por principios resinosos ape- nas si sufren modificación en su estructura. Esto esplica el por -que es conveniente pintar o barnizar las maderas tan pronto como se puede, pues interponiendo una capa que impida la influencia ■de las variaciones higroraétricas se evita la penetración de la hu- medad al interior de los tejidos maderables. La duración de las maderas es una cualidad que depende no solo de la especie sino también de las condiciones en que se con- serva después de elaborada. Cuando los tejidos han sido pri- vados de los jugos i humedad en debida forma, se conservan muchísimo mejor que cuando han sido abandonados a su propia fuerza, como acontece en Chile, en donde las cortas se hacen aun en épocas inoportunas, i como lo decíamos anteriormente, se dejan los productos a la intemperie hasta su aprovechamiento. Las maderas mas durables son las que están impregnadas por materias antisépticas como la cepa, por ejemplo; luego después siguen en durabilidad las que tienen los canales obstruidos, como .acontece con el alerce de Europa; luego después siguen las que tienen tanino, como la encina, el lingue i el castaño, i finalmente las que no tienen ninguna sustancia preservante. Las maderas, como todas las sustancias orgánicas, son suscepti- bles de esperimentar la putrefacción aun cuando la poca cantidad de nitrójeno que se encuentra en ella hacen que resista mas que otros cuerpos a los ajentes ordinarios que producen su descom- posición, entre los cuales figura en primer término la acción del oxíjeno, del aire i de la humedad. El agua obra como disolvente de ciertos principios constitutivos de la madera i facilita las reaccio- nes entre los distintos elementos que la forman. En ciertos casos se descompone en oxíjeno e hidrójeno para facilitar la formación de amoníaco i ácido carbónico. Las materias en estado de putrefacción, cuando están en contacto con las maderas, obran como ajentes de descomposición. Una de las causas que mas contribuye a que entren con suma facilidad en fermentación ciertos principios constitutivos, es la gran afinidad que tienen el nitrójeno i el hidrójeno para formar amo- níaco. Modificando la acción de los ajentes que ya hemos visto que contribuyen a la descomposición délas maderas, se puede amino- rar grandemente las probabilidades de esce accidente. Asi pues ^as maderas bien secas i privadas de la acción de aire mediante Ib8 BOLETÍN DE BOSQUES, PESCA I CAZA una capa resinosa de pintura que las cubra, se conservan muchí- simo mas que aquellas espuestas al aire i a la humedad. Los trozos de madera constantemente sumerjidos en agua se pudren difícilmente. En nuestro país tenemos esperiencias bien concluyentes al respecto con el alerce, cuya madera se conserva decenios bajo el agua en espléndidas condiciones. Parece sin em- bargo que la consei-vacion de maderas en el agua requiere que ésta esté cambiándose constantemente. Las alternativas de sequedad i humedad disminuyen considera- blemente la durabilidad de las maderas. Resisten mejor estos cambios los productos madeiables estraidos de esencias resinosas. Esto justificaria la poca durabilidad de la mayor parte de las maderas de nuestra rejion austral cuando se las trasporta ai Centro i Norte, pues como es sabido tenemos muí pocos represen- tantes en la flora indíjena que peitenezcan a la familia de las co- niferas. Puede prolongarse la duración de las maderas bien sea priván- dolas de la savia por desecamiento o bien eliminándola por la inmersión en aguas corrientes que arrastren i disuelvan la savia. Es sumamente difícil señalar de un modo absoluto la densidad de las maderas, por cuanto ella varia de un individuo a otro i de una parte a otra de un mismo ejemplar, dependiendo de la calidad del suelo, del clima i del estado de espesura en que se ha criado el árbol. El peso especifico del tejido celular, descontando la savia que en él puede haber, es sensiblemente constante en todas las espe- cies i ha sido fijado por Rumford en 1.49. Pero como esta sustancia solo constituye las paredes de los órganos elemeniales, resulta que la densidad efectiva de la madera es sumamente compleja, pues depende de la proporción de savia, agua o aire que llena las peque- ñas cavidades del tejido maderable. Por esta causa siempre es menor que la de la sustancia leñosa i pocas veces escede de la cifra 1, que es la densidad del agua. La apreciación de la densidad de una madera es bastante im- portante para averiguar la potencia calorífica, la dureza i aun la resistencia, pero de ella no depende la elasticidad, la duración ni otras propiedades físicas que también dan valor al producto made- rable para ciertas aplicaciones. De allí pues que el peso de una madera pueda ser en ciertos casos un defecto i la líjereza una ven- taja según el uso. boletín de bosques, pesca i caza ir,9. Entre las capas leñosas de una misma especie arbórea, el tejido de otoño es mas denso que el de primavera i la madera de los ár- boles viejos es también muchísimo mas pesada que la de los jóve- nes, debiéndose esto a la distribución de los poros en cada cre- cimiento i a la diferente proporción de sustancias incrustantes que contienen los tejidos en diversas edades. Parece que la latitud en que vejeta un árbol inñuye en el peso específico de su madera. Ensayos practicados con madera de encina en el Norte de Ale- mania i en el Sur de Italia, crecidas en igualdad de condiciones i de la misma edad, han acusado densidades distintas. La madera de las coniferas tiene siempre menos densidad que las que provienen de esencias de hoja plana i en un mismo árbol siempre es mas densa la madera de la rejion inferior cuando se trata de una planta i'esinosa, mientras que por el contrario es mas densa la de la parte superior cuando proviene de árbol de hoja plana. La humedad aumenta considerablemente el peso de la madera. Una madera verde tiene aproximativamente de .38o/o a áO^jo peso éste que disminuye de un 15o/o a 20o|o a los quince días des- pués de cortado el árbol. La época del año en que se corta un ár- bol tiene también su influencia sobre el peso déla raadeía. Las es- pecies frondosas tienen el máximum de su peso en los meses de invierno mientras las conífei'as, por el contrario, tienen este mis- mo máximum en los meses de verano. ENFERMEDADES I DEFECTOS DE LAS MADERAS Cuando se trata de materias homojéneas, como acontece con los minerales, todos los elementos sufren iguales trasformaciones bajo la acción de una misma fuei'za; i observando esos efectos se pue- de establecer una leí jenei-al aplicable a todas las materias de igual naturaleza i composición. Las maderas i en jeneral todos aquellos cuerpos oigánicos compuestos por el contrario de elemen- tos heterojéneos i que están agrupados en forma irregulai-, espe- rimentan en conjunto efectos bien diversos bajo la acción de una misma fuerza; así, pues, si se observa la acción del calor o de la humedad sobre un trozo de madera, se verá que en determinados puntos de ella se presentan trasformaciones o accidentes mas o menos graves, de naturaleza variable, según la forma i agrupa- ción de los tejidos que constituye la madera: la capa leñosa for- 170 boletín de bosques, pesca i caza mada, por ejemplo, en un año seco i cálido, difiere de otra produ- cida en el mismo árbol durante un año lluvioso i frió, no solo en estructura sino también en su composición; por esta causa es imposible establecer una lei jeneral que defina con exactitud la acción que ejercen las fuerzas naturales sobre los tejidos madera- bles de un árbol, pudiéndose tan solo indicar en términos jenera- les cuales son las variaciones que corrientemente sufren los teji- dos leñosos. Las enfermedades de las plantas son orijinadas por las pertur- baciones atmosféricas, por la naturaleza del suelo en que viven, o por la influencia de parásitos animales o vejetales o por otras causas, como accidentes momentáneos, etc. Los ajentes meteorolójicos Madera con entrecasco i corazón abierto ocasionan muchisiraos daños a la vejetacion cuando se presentan con una intensidad superior al limite de resistencia que tienen los diversos tejidos. El frió intenso produce, en algunos casos, el entorpecimiento i en otros la paralización de las funciones vitales. Los jugos nutri- tivos que circulan dentro del cuerpo vejetal bajo la influencia del frió suelen conjelarse, aumentando por consiguiente, de volumen i acarreando la desorganización de los tejidos, lo cual se manifiesta por defectos bien notables en la madera. El calor escesivo deseca los órganos delicados de las plantas, produciendo la languidez de los brotes tiernos, muchos de los cua- BOLETÍN DE BOSQUES, PESCA 1 CAZA 171 les no pueden sobrevivir i mueren en primavera. En los árboles de cierta edad la insolación directa produce a veces el despren- dimiento de la corteza; se nota este defecto principalmente en los árboles que crecen sobre terrenos delgados i áridos. La mayor dificultad con que se tropieza al tratar de repoblar con especies forestales los cerros de la rejion central, consiste en la escesiva sequedad del aire durante los meses de verano i en la escesiva iluminación que reciben las plantas tiernas cuando se las coloca en terrenos enteramente despejados, en donde la esplotacion de las leñas ha agotado hasta la vejetacion arbustiva que podria pro tejerlas. Del estudio de la topografía del terreno, las observaciones rae- teorolójicas i el conocimiento de las necesidades i cuidados cultu- rales que requiere cada especie arbórea, se deducen los antece- dentes neLiesarios para aplicar las reglas que la silvicultura acon- seja en cada caso particular. El esceso de la luz determina un crecimiento en altura que no guarda relación con el crecimiento en diámetro, resultando ár- boles desproporcionados, que no pueden luchar con el medio am- biente i que no tardan en perecer bajo la influencia de los me- teoros. Por el contrario, la falta de luz ocasiona desviaciones en el eje vejetal o bien abultamientos en un sentido determinado, produ- ciéndose en este caso las llamadas maderas asimétricas o sea de crecimiento irregular. El agua en esceso produce tejidos abulta- dos de mui poca consistencia i cuando se trata de especies resino- sas, este producto es de pésima clase. Cuando el esceso de hu- medad permanece estacionario sobre un suelo, suele ocasionar la putrefacción de la raices i la muerte del vejetal. Cuando las aguas -están cargadas de sustancias minerales en una pioporcion inconveniente, acarrean también el debilitamiento o la muerte de la planta. Este caso se presenta con demasiada frecuencia en Chile, pues los rios de réjimen torrencial, ai desa- gregar los suelos arrastran enormes masas de estas sustancias que son tóxicas no solo para los vejetales sino también para los ani- males que habitan estas corrientes. En los rios de Atacama, los arrastres de sales de potasa i de soda dificultan la jerrainacion de muchas semillas i acarrean la muerte de algunas plantas forestales cuyo arraigamiento sufre con la proporción de sal. Otro tanto podríamos decir dt las aguas que pasan por sitios donde se benefician metales. 172 boletín de bosques, pesca i caza Los vapores amoniacales o sulfurosos que exhalan las salas de- productos químicos o que se producen por la combustión de car- bones minerales, producen también desventajosos resultados so- bre la vejetacion arbórea. Los bosques plantados por la Com- pañia de Lota han sufrido la consecuencia de esos vapores sulfurosos i se ven algunas plantaciones colocadas en sitios es- puestas a los vientos cargados de ellos enteramente aniquiladas. Las emanaciones del gas de alumbrado que se escapa de las ca- ñerías en las avenidas i calles determinan también la muerte dé- los árboles en ellas colocados. Los vicios o defectos que presentan las maderas pueden refe- Tronco de raulí con rajadura lineal, efecto del golpe sufrido al botar el árbol rirse a una alteración química de sus tejidos o bien a su organi- zación física. En el primer caso, se trata de una enfermedad cuya característica siempre es la suma facilidad con que se incrementa i se propaga al resto de la madera, llegando a ocasionar su des truccion completa o bien la muerte del ejemplar cuando está en vida; en el segundóla alteración depende de circunstancias eventuales i limitadas que al cesar de obrar dejan circunscrito sus efectos a los daños que hasta entonces se hubiesen producido en los tejidos. Así por ejemplo, la desgarradura producida por un golpe produce en la madera una marca enteramente delimitada, cuyos contornos cicatrizan sin que la pieza sufra posterior per- juicio. La acción de los ajentes atmosféricos puede ser causa de que dejenere un defecto en otro de mayor intensidad; así por ejemplo,. boletín de bosques, pesca i caza 173 -si después de un golpe sufrido por un árbol sobreviene una hela- da intensa, podrá producirse la descomposición de los tejidos da- ñados, los cuales no tardarán en trasmitir a las partes vecinas la desorganización sufrida. Hai algunos defectos que aparecen en las maderas después de cortadas; en la jeneralidad de los casos, ellos son debidos a jérmenes que existían en la planta con ante rioridad a la corta; en cambio otros, como las grietas por ejemplo, son defectos puramente físicos, que pueden sin embargo trasfor marse en otros vicios de mayor importancia que lleguen a alterar la constitución química de la madera. Los principales defectos de las maderas son los siguientes: Liqúenes i musgos. — Estas plantas, que se desarrollan adheridas al tronco de los árboles en tal abundancia, que algunas veces lle- gan a cubrir la totalidad del tronco, perjudican a los tejidos ma- derables por cuanto mantienen una humedad constante o bien cierran los estomas de las coi'tezas, dificultando la respiración. Ademas, impiden el libre crecimiento del tronco, en el cual trazan profundos surcos que modifican los tejidos superficiale?. Hai algu- nos liqúenes de gran fuerza vejetativa que ocasionan verdaderas deformaciones en las plantas en que viven. Trepadoras o enredaderas. — Estas plantas ocasionan también deformaciones en las maderas, pues las fibras, oprimidas por el tallo de las trepadoras, afectan laforma espiral. En Chileel voqui, la canelilla, por ejemplo, sumamente abundantes en las selvas vír- jenes, determinan la estrangulación de algunos troncos. Heridas^ mutilaciones, quebraduras, desgarraduras, etc. — Estos accidentes, causados por la mordedura de animales, vientos fuertes i otros ajentes mecánicos, son causa de la pérdida de una cantidad considerable de madera, sobre todo cuando estos daños se producen a enti'adas de invierno, pues el agua lluvia •que penetra en los tejidos dañados no tarda en producir descom posiciones mas o menos graves. La forma con que en Chile se bo- ta ios árboles determina estos accidentes con suma frecuencia, pues un árbol al caer libremente arrastra con su follaje uno o ímas ganchos de los vecinos. Rozadura o frotadura. — Se produce este defecto siempre que por una causa mecánica se desprende una parte mas o menos grande de la corteza de un tronco interesando en algo el líber. Sobre la herida se forma una capa de tejido esponjoso, jeneral- jnente de un color verdoso pardusco. Este vicio hace que las ma- 174 BOLETÍN DE BOSQUES, PESCA I. CAZA deras sean de mui poca resistencia tanto a la flexión como a la- compresión. Entrecorteza. — Este es un defecto cuya existencia se conoce a simple vista, aunque siempre es difícil precisar su estenslon. Se produce por la unión de dos ramas entre si, las que se sueldan sin dejar rastro alguno aparente al esterior. El tejido de soldadu- ra, jeneralraente fofo, hace disminuir la resistencia de la madera. Jeneralmente padecen de entrecorteza los árboles de crecimiento rápido i de anillos anuales mui gruesos. Nudos. — Se da este nombre a los discos que se encuentran in- crustados en el cuerpo del tejido leñoso como residuo de alguna rama que fué rodeada por el crecimiento anual del tronco. Por lo jeneral, el nudo no está soldado con las capas formadas a su alre- dedor, lo que produce una falla en la resistencia de la pieza. Los nudos son fácilmente separables, dejando en ese caso un hueco en la tabla o pieza donde estaba. Sucede comunmente que la base de una rama al ser separada del tronco, bien sea por la muerte natural, por un accidente o por la poda, muei-e i los tejidos veci- nos, al continuar su crecimiento, reabsor- ben el tacón hacia el interior. En algunos casos, junto con esta reabsorción hai un es- trangulamiento que puede producir una descomposición de los tejidos. En este caso el nudo constituye un accidente grave que hace desmejorar mu chísirao el valor de la madera; pero cuando el nudo no tiene manchas blancas en su alrededor ni tejido al- guno descompuesto, se puede estimar como un accidente de se- gunda importancia. Los nudos, por lo jeneral, son de un color mas oscuro que el resto de la madera, lo que hace desmejorar los tejidos que tienen este defecto para la confección de muebles, entablados de pisos, i en jeneral todas las enmaderaciones que deben quedar al natural. Madera de roble con heladura leudada boletín de bosques, pesca i caza 175 El tamaño, forma i ubicación de los nudos influyen tnrabien en el valor de la madera. Así, pof ejemplo, cuando se presentan varios nudos en un mismo plano, formando una especie de corona o ro- seta, debe desechai'se la pieza, porque ignorándose la profundidad de ellos puede disminuir enormemente la resistencia. En las construcciones navales en Inglaterra se desechan todas aquellas maderas que tienen nudos, principalmente si estos son de la cacegoría que ya hemos indicado como peligrosos por tener en su alrededor tejidos esponjosos. Las maderas que se producen en las selvas vírjenes están siem- pre plagadas de este defecto, po'-que como ya lo hemos manifes- tado en otras ocasiones, en estas selvas no interviene el hombre que con sus labores culturales puede impedir, hasta cierto punto, la formación de nudos o tacones. Rape.-- Con este nombre se conoce un vicio mui frecuente en los tejidos maderables que consiste en la descomposición completa de uí\i\ sección, la que se convierte en una sustancia blanca i es- ponjosa. En esa parle se desarrolla la pudricion en sentido radial, al jededor del punto en que se inició. El hupe es mui frecuente en los árboles de duramen blanco, como acontece por ejemplo con los álamos i sauces. Jeneralmente se presenta este defecto e\\ la parte interior del tronco. La madera azumagada por este de- fecto toma un colorido pai'do oscuro i exhala un fuerte olor a hu- medad. I .a madera descompuesta por el hupe se quema con mucha rapidez, por lo cual se la busca para encandilar fuego. Ojo de perdiz. — Estíi enfermedad suele señalarse con la presen- cia (U' un puiíto mas oscuí'o en el centro o costado de un nudo. Cuan decirlo, pero al fin son, entre las muchas disposiciones que rijen nuestra vida social, una de las que mejor se cumplen, tanto por la facilidad de su vijüancia como por la evidencia de su necesi- dad, que disuade fácilmente al menos culto de la veleidad de co- meter el delito, aun con la impunidad segura. Las preocupaciones de uaa guerra csterior i los acontecimien tos sobrevenidos después paralizaron la ampliación espontánea de la ordenanza central a otras provincias del pais, i aun en mu chas de las contempladas no se aplicó en toda su estension, pues en esa larga zona del pais, solo nueve departamentos la hiciei'on suya, con lijeras variantes en las disposiciones i en las penas. Resultado de esto fué que no se aseguró la completa eficacia 194 boletín de bosques, pesca i caza que £6 habí iu cbtciiido con una leglameiítacion jenei'al para toda la República. En algunos departamentos las aves de caza queda- ron mas o raénos protejidas i en otras completamente abandona- das a la saña de los cazadores, grandes i chicos, que no han res- petado ni vidas, ni especies, ni crias, tan irresistible es la tendencia, en el neófito sobre todo, de disparar [sobre cuanto ser vivo ve ante si, aprovechable o no, úiil o dañino. Las consecuencias no se han hecho esperar. En las rejiones no amparadas, i aun en algunas que lo son, bien sabido es que las aves de caza se han hecho mas i mas raras, hasta desaparecer en absoluto en localidades donde no hace muchos años se las encon- traba en una abundancia que causaba la admiración de los aficio- nados estranjeros. Los precios fabulosos que se pide por las tres o cuatro especies de aves de caza que suelen venderse en las calles de la capital escusan esplicaciones. La Lispeccion Jeneral de Bosques, Pesca i Caza, en cumpli- miento de su programa de propender por todos los medios posi- bles a la salvación de io que aun nos queda de las riquezas natu- rales que tan pródigamente nos favoreció la naturaleza, insiste ante los podeies públicos en la apremiante necesidad de que la caza sea reglamentada en toda la estension del territorio nacio- nal, donde convenga hacerlo luego, i ha sometido recientemente a la consideración del Supremo Gobierno un proyecto de ordenanza de caza, calcado sobre la vijente en el centro del pais, i aplicable a todas las zonas comprendidas entre la parte sur de la provincia de Atacama hasta la de Llanquihue, con las variantes requeridas por las diferencias de latitud. Para facilitar la aplicación de esta reglamentación, propuesta en el carácter de provisoria, en vista de su urjencia, se ha escluido las rejiones donde las aves de caza son una escepcion i, por el contrario, aquellas donde su abundancia debe hacerlos considerar mas bien como perjudiciales para la agricultura, si este nombre puede darse a los reducidos i primitivos cultivos de la rejion insular. Con el mismo propósito no hemos contemplado en este primer paso adelante las aves de adorno, tanto o mas perseguidas que las aves comestibles en el pais, ni las avecillas ausiliares del agricultor, que escasean mas i mas por la destrucción de sus ni- dos, a que es tan propensa la población infantil de los campos, de la boletín de bosques, pesca i caza 195 que estamos palpando los fatales resultados en la proliferación de los insectos i larvas destructoras de chacras i ai'boledas. Pero no solamente las aves silvestres comestibles, insectívoras o de plumaje ornamental necesitan que se vijile su esplotacion si no queremos ver estinguida luego una fuente valiosa de alimen- tación o de dinero. Tenemos en el pais varios animales de pieles finas mui buscadas por los proveedores de la moda i que no tar- darán en pasar a la categoría de recuerdo si no se refrena a tiempo la constante e infatigable persecución de los cazadores, siempre solicitados por pedidos i precios cada dia crecientes. La chinchilla, ese simpático roedor, cuya incomparable piel es siempre proferida por las reinas de la moda, ha conseguido por fin, después de quince años de infructuosos esfuerzos de parte de esta Oficina, un comienzo de protección con la lei recientemente aprobada en la Cámara de Diputados, gracias a la iniciativa de uno de los mas ilustrados de sus miembros, que hizo revivir un proj-ecto, aprobado en Comisión, presentado quince años ha i que otros asuntos hicieron olvidar. Si no viene luego la promulgación de la lei, ya se habrá hecho inútil, pues es cosa de pocos años la estincion total de la chinchilla, que se esportó hace años por va- lor de 3/^ de millón de pesos i se esporta ahora solo por algunos miles, a pesar de los precios exorbitantes que pagan los peleteros europeos. Lo mismo diremos del lobo marino de piel fina o de dos pelos, que fué protejido por una ordenanza durante pocos años i, abro- gada ésta por consideraciones que no nos cabe apreciar, nueva- mente abandonado al encarnizamiento de los cazadores, cuyo jiúmero debe haberse centuplicado en las costas de nuestra rejion insular, con motivo de la prohibición absoluta de cazar los ani- males similares existentes en los mares árticos, acordada por las naciones intei'esadas, mas sabias que la nuestra. Para contrarrestar ese inevitable aflujo de los cazadores de píe- les del otro hemisferio, obligados a parar su obra de destrucción, a ambas costas del estremo sur de nuestro continente, último refujio del desventurado anfibio, esta Inspección Jeneral ha recomendíido con apremio al Supremo Gobierno la cooperación a la iniciativa del Ui-uguai, ya aceptada por la Arjentina, de promover un acuerdo con Chile a fin de seguir el ejemplo dado por las grandes poten- cias circumpolares del hemisferio norte: Rusia i Estados Unidos, acompañadas por Inglaterra i Japón. 190 boletín de busques, pesca i caza El asunto está encomendado ahora a las jestiones diplomáticas i es de esperar que nuestro pais saldrá airoso en esta proposición en la que es el principal interesado, i que no so volverá a alegar, para salvar de la destrucción una que podrá ser gran fuente de entrada para el Erario, la falta de elementos i de dinero! Igualmente abandonados han quedado, con esta inaceptable caducacion de la ordenanza en cuestión, las nutrias de rios i de mar que tenemos en el pais, el huillín o el chungungo, no inferio- res en calidad de piel a sus similares de otros paises, i que mere- cen ser protejidos al mismo título que el lobo marino fino, pues todos compensan crecidamente, por sus valiosos productos, su gran consumo de peces, daño poco sensible en las riberas i costas desiertas que habitan. La ballena, que según unos se caza, aunque otros dicen que se pesca, es otro ser de la creación que luego habrá hecho desapa recer de los mares la insaciable codicia del hombre, como ha de- saparecido en nuestra costa, por la misma causa, la foca jigante,. el elefante maiino, si no se atiende al pedido de protección que ha elevado en su favor nuestra Oficina. Al paso que van las seis empresas «beneficiadoras» existentes en el pais, dotadas de ele- mentos modernos i rápidos de esplotacion, sin hablar de los ba lleneros estranjeros que esplotan nuestros mares australes, tam- bién se habrá hecho innecesaria en pocos años mas, para vergüen za nuestra, la protección que en forma de concesiones por zonas de costas, como lo hemos propuesto, procurará indefinidamente al Erario nacional una mui apreciable fuente de entrada, deduci dos los gastos de vijilancia, ¿Para qué estendernos mas sobre estos asuntos, de cu>a impor tancia estamos todos penetrados, i cuyo abandono se esplica úni camente por nuestra inveterada indiferencia por todo lo que na es provecho fácil e inmediato. Los males que lamentamos los sentirán nuestros hijos i nietos, a quienes legaremos un páramo desierto, sin árboles i sin agiía, sin aves i sin peces, todo talado, quemado, estei minado báibara eimprevisoramente: ¡qué importa! dicen algunos optimistas i acomodadizos egoístas, ¡Pues no! Los mas no podemos aceptar tan fácil acomodo, e invocamos el concurso de los hombres de corazón i patriotas pai a que nos ayuden a dar fin a la tarea empezada de salvar, junto con nuestro presíijio, el patrimonio a que tienen derecho nuestros boletín de bosques, pesca i caza 197 descendientes. No basta que tengamos una leí de bosques, ya an- ticuada i deficiente, una lei de pesca que nuevas necesidades obligan a completar, i decretos, ordenanzas i simples bandos, como los ya citados i la lei que prohibe la bárbara i destructora pesca -con dinamita, que también hemos completado con la prohibición de vender pescados dinamitados i la reglamentación de la venta de esplosivus. \'a es hora que todas esas disposiciones, dictadas según las necesidades del momento, vean reCorzadas su jenerali- zacion i su eficacia con su incorporación a una lei que dé elemen- tos de acción i de pi'opaganda a los encargados de la noble labor de mejorar la vida i la mansión en que vivimos, labor encamina- da mas que ninguna otra ai bien de la comunidad i que por con- siguiente debe primar sobre todas las demás. La Reüaccion. 198 boletín de bosques. PESCA I CAZA EL PROBLEMA PESQUERO ES CHILE ( Continuación) Liíi pesquería costanera Cosa parecida a la pesquería en aguas fluviales pasa tarabiert en la pesquería costanera. En años pasados era mas frecuente en- contrar pescadores profesionales diseminados en la costa, i en ciertos puntos, como San Vicente, Talcahuano, Constitución, Ma- tanza, San Antonio, Valparaíso, Quintero, l'aitencillo, Zapallar,„ Papudo, Picliidangui, los Vilos, Tongoi, etc., había como colonias de pescadores en las cuales uno de ellos hacia las veces de cabe- za i cuyos consejos eran oídos í respetados, aunque no existia una subordinación directa ni arreglos comerciales enti'e ellos. Con el trascurso del tiempo esta situación ha cambiado, los dueños de fundos de costa interrumpieron en diversos puntos el tráfico con sus cercas hasta la orilla del mar, atropeüando el Código Civil, i desalojaron a los pescadores de sus pobres viviendas, quemándo- las en muchos casos. Hasta liol día nadie quiere tener pescadores^ en las playas fiscales i vecinas a su propiedad í siguen los atro- pellos de todo jénero, muchas veces ayudados por la policía local^ que por regla jeneral secunda al poderoso dueño del fundo i no- ampara el justo derecho del pobre pescador. Solo desde que exis- tió el servicio de Aguas i Bosques, hoi día Inspección Jeneral de Bosques, Pesca i Caza, ha sido posible obligar a esas policías que- amparen los derechos de los pescadores contra los usurpadores de terrenos fiscales i eviten que sus ranchos sean destruidos nueva- mente, lo que ya significa un adelanto, aunque no se haya conse- guido todavía que los dueños de fundos indemnicen o a lo menos reconstruyan por su cuenta la3 modestas viviendas que injusta- mente les han destruido. A este mal evitable se une otro todavía^, que es inevitable, como el desalojamiento de las aldeas pescadoras en las bahías de San Vicente, Talcahuano, Valparaíso i otros pun- tos donde la estratejía militar así lo aconseja, obligando a la jente pobre, pescadores i amantes del terruño en que han nacido, a buscar nuevas residencias. Todo esto ha contribuido a producir el estado actual, en que- boletín DE BOSQQES, PESCA I CAZA lO'j hai pocos pescadores profesionales i muchísima jente costina que hoi se ocupa en pescar en un punto, mañana en otro, después se hacen fleteros, carg'adores, peones, etc., vagando de un estremo a otro de la costa de la República, dedicándose muchas veces al pi- llaje ocasional, a los desórdenes o a una vida totalmente desa- rreglada. Es natural que un estado íisí debe producir un decaimiento de la industria i un mercailo inseguro, en el cual abundan los pro- ductos de la pesca hoi i mañana faltan por completo. No debemos admirarnos tampoco de que los aparejos de pe^ca se reemplazan muchas veces por la dinamita, i casi no hai dia en que se vea Desear públicamente con dinamita, a veces aun en las mismas bahías í vecindades de Corra,!, Valdivia, San Vicente, Talcahua- 110, Constitución, San Antonio, Valparaíso, Quintero, Coquimbo, etc. En algunas partes sucede aun a la vista de las autoi'idades, que no tienen los elementos para perse- guir a los infractores de la lei ni están investidos del poder suficiente para apli caries directamente la multa o la pena correspondiente i necesitan ir a un juicio oídinario de difícil aplicación. Ya dijimos en pajinas anteriores que la pesca con dinamita destruye no solo los peces grandes, sino también la cría, los huevitos, i toda la fauna i flora acuática que sirven de alimento a los peces pro- duciendo espacios desérticos que solo con el trascurso del tiempo vuelven a po- blarse. La pesca con la vara con puntas de fierro, rastras con fondo de cuero, la cola de cables deshílachados i otros métodos perjudicia- les, como también la pesca escesiva i en todo tiempo en los bancos de choros i ostras, ha destruido i agotado totalmente muchos de ellos i otros han sido sepultados bajo las inmensas cantidades de arenas que arr¿T,stran los ríos al mar. La existencia de camarones de mar, jaivas, picos, locos i aun de luche ha mermado mucho en algunas rejiones a causa de la persecución constante i escesiva de que ha sido objeto. A fin de enrielar nuevamente la industria costanera es preciso dar en arrendamiento la mitad de los bancos de moluscos exis- Canasto con dos san- chos para recojer caniH- roñes, centolla», jaivas, i langostas de Juan Fer- nandez. 00 boletín de bosques, pesca i caza tentes en subasta pública i poi- un período no menor de veinte años para evitar su agotamiento, oblig'aiido a los conc3sionanos a atender su repoblamiento. Formar colonias pescadoras en puntos aparentes en la costa donde es fácil dar abrigo a sus flotilUs de botes i donde existen medios constantes i baratos de trasporte a los centros de consu- mo. Ademas se necesita procurarles instrucción primaria i la del manejo de las redes i aparatos de pesca, el mejor aprovechamien- to de la misma, etc. Uur vez arraigados los pescadores i norma lizada su vida industrial, familidr i moral, tanto la marina nació nal como la comei'cial podrán esperai' en lo futuro encontrar en ellos el número suíi- ciente de marineros íitrevidos, sufridos i de buena conducta que se necesita paraol ma- nejo de buques i em- barcaciones. Para convencernos que existe la base ne- cesaria para levantar la industria de la pes- queiía costanera, no está demás agregar a "] las listas de las mate- rias primas que tenemos en las distintas rejiones, algunos detalles biolójicos e industriales de las especies mas conocidas, en cuanto ésto sea posible, apesar de la ignorancia en que estamos hasta la fecha, para darnos una lijera idea de lo que debe esperarse de esta industria en lo futuro, cuales son las mejoras que pueden introducirse i cuales son los vacíos que deben llenarse a medida que las fuerzas i el tiempo lo permitan. Pondremos los animales con sus nombres vulgares solamente, haciendo caso omiso de los científicos en cuanto sea posible, sin que se preste a equivocaciones perjudiciales páralos industriales, •empleando siempre el orden alfabético i las subdivisiones en pe- ces comestibles, poco útiles i poco conocidos; crustáceos comesti- bles i pocos útiles; moluscos comestibles i poco útiles, etc, hacien- do ver el tamaño corriente i máximo con que suele obtenérselos, si se les ha encontrado en bandadas o solos, los fondos donde tg. Buitrón o red a mono. BOLEriN DE BOSQUES, PESCA I CAZA 201 aieraos conocimiento que se hayan encontr¿ido con los eleaieatos rudimentarios con que se han pescado, los escasos datos que teñe • TOos de su alimentación, que son la base para elejir las carnadas mas apropiadas, los aparatos de pesca con que se obtienen hoi 'día, la calidad de su carne i los usos industriales probables que so podría hacer de ella según nuestros cálculos. La anchoa o anchoveta (Engraulis), de 8 a 10 eras., nada en gran- des bandadas que suelen vararse en la playa en número enorme La pesca con anzuelo de fundo. ■€n la primavera i el verano, habita los fondos arenosos i fangosos; se alimenta de animalillos chicos; se pesca con redes de tiro, re- des de trampas, red a mano i en canastos; la carnees blanca i aceitosa; es una verdadera anchoa que puede ser preparada en salmuera, escabeche, aceite, ahumada, en tarros de lata en vez de importarla, i es consum ida en estado frcbco El atún (Thyrsites), de 80 a 200 eras., nada en bandadas, habi- ta los fondos arenosos, fangosos i ripiosos; se alimenta de peces, crustáceos i moluscos, se pesca con anzuelo, red de tiro i de calar; la carne es algo dura, rojiza i aceitosa: es el mismo atún italiano I 202 boletín de BOSQUES, PESCA i CAZA se consume fresco, ahumado, en salmuera i en aceite en tarros de lata, pero las conservas no se fabrican en el pais todavia sino qut^ SG importan de Italia. El bacalao de Juan Fernandez (Polyprion) de 80 a 140 cmv,. vive en bandadas; habita los fondos arenosos, fangosos, ripiosos i pedregosos; se alimenta de peces i crustáceos, sobre todo de lan gostas; se pesca con anzuelos i red de tiro; la carne es blanca i aceitosa; no tiene nada de común con el bacalao de Europa cuya carne es seca, por esto nunca dará un bacalao bueno; se consume fresco i seco, pero se recomienda ensayar deahuraarlo i preparar- lo en jugo i jalea en tarros de lata. El bagre de mar (Porichthys) de 20 a 35 eras., vive en banda- das chicas i sólo, habita los fondos arenosos, fangosos i pedrego- sos; se alimenta de peces, crustáceos i algas; se pesca con red de tilo o de calar i a veces con anzuelo; la carne es blanca i aceitosa; se consume fresco. El bilagai (Cheilodactylus), de 50 a 8í) cms, vive en bandadas;, habita los fondos arenosos i ripiosos, se alimenta de crustáceos, moluscos i algas; se pesca con anzuelo, redes de tiro i de calar; la carne es buena, rojiza i aceitosa; se consume fresco, pero pOdi'i¿i ahumarse. El blanquillo [\ jO-ÚIuís), de 20 a 35 eras, vive en bandadas; habita los fondos arenosos i fangosos; se alimenta de crustáceos i otros animalillos; se pesca con anzuelo doble (balancín), i sale a veces en redes de tiro i de calar; la carne es blanca i algo aceitosa; se consume fresco i ahumado; convendría dar mas desarrollo a la aliuraacion de este rico pescado i esportarlo. El bonito (Sarda), de 80 a 120 cms., vive en bandadas i solo: habita los fondos arenosos, fangosos i ripiosos; se alimenta de peces i crustáceos; se pesca con anzuelo, red de tiro i de calar; la carne es rojiza i aceitosa; se consume fresco, pero podría ensayarse su ahumacion. L i breca de Juan Fernandez (Cheilodactylus), de 35 a 50 cms.^ vive en bandadas, habita los fondos arenosos, ripiosos i rocallo- sos; se pesca con anzuelo i red; la carne es blanca, algo espinuda i aceitosa, se consume fresco i podría ensayarse de prepararla en escabeche. La cabinsa común (Isacia), de 20 a 40 cms., vive en bandad.is; habita los fondos arenosos, fangosos, ripiosos i pedregosos; se ali menta de crustáceos, moluscos i algas; se pesca con anzuelo, red boletín de bosques, pesca 1 CA^A 2oa de tiro i de calar; la carne es algo rojiza i aceitosa; se consume fresco, conviene ensayar su ahumacion. La cahinza o trompetero (Mendosoma), de 20 a 30 cuis., vive en >Íi(|ii|jii«l|||iÍsSÍ| m . 'Vi U-r lüi' .Jl m m ,.V''';r!¿rSí*' mm I to y. O „ .■ w y i;íi I 'ift'! ""^ !i|liii|ir^:i /■iliiíiiiiiifiíiliiíiiiiáiiliiiiiilíijj^ bandadas; habita los fondos rocallosos, pedregosos i arenosos; se alimenta de crustáceos i moluscos; la carne es buena pero niui espinuda; se consume fresca. La cahinza de Juan Fernandez (Mendosoma) de 20 a 40 cms.. tiene las mismas particularidades. •201 boletín de bosques, pesca i caza La cabrilla común (Serranus), de 20 a 20 eras., vive en banda- das chicas i sola; habita fondos de toda clase; se alimenta de pe- ces i crustáceos; se pesca con anzuelo i red de tiro; la carne es blanca; se consume fresca. La cabrilla española (Sebastodes), de 20 a 35 eras., vive en ban- dadas chicas i sola; habítalos fondos rocallosos, pedregosos, ripio- sos i arenosos; se alimenta de peces i crustáceos; se pesca con anzuelo, red de tiro i de calar; la carne ss blanca, espinuda i acei- tosa; se consume fresca. Fm cabrilla listada o torito de Juan Fernandez (Gilbertia), de 10 a 30 cms., vive en bandadas; habita los fondos arenosos; se ali- menta de peces i crustáceos; se pesca con anzuelo i red de tiro; la carnees algo espinuda; se consume fresca i ahumada. La casinova o cojinova (Seriolella), de 20 a 30 cms,, vive en bandadas; habita los fondos arenosos, fangosos i ripiosos; se ali- menta de peces chicos; se pesca con anzuelo i red de tiro i de ca- lar; la carne es rojiza i aceitosa; se come fresca i convendría ensayar ahumarla i prepararla en escabeche. El congrio colorado (Genyptevix^), de 80 a 150 cms., vive en ban- dadas i solo; habita los fondos pedregosos, rocallosos i arenosos; a pesar de ser también del mar territorial, se acerca en Chiloé i Llanquihue a la misma playa, donde aun se le puede recojer con la mano dando vuelta a las piedras grandes en la baja marea; se alimenta de crustáceos; se pesca con anzuelo de fondo i suele salir en redes de tiro; la carne es blanca, algo seca, se consume fresca i seca. El congrio negro íTjenypterus), de 80 a !30 cms., vive en ban- dadas; habita los fondos pedregosos, ripiosos, arenosos! sobre todo los fangosos; se alimenta de crustáceos i peces; se encuentra mas cejca de la costa por regla jeneral que el congrio colorado i en el sur se acerca mas a la playa; se le pesca con anzuelo i espinel, suele salir también en redes de tiro; la carne es blanda, blanca i acuosa; se consume fresco i seco. La corvina (Cilus), de 40 a 120 eras,, vive en bandadas i sola; habita los fondo arenosos, fangosos i ripiosos i estuarios de los rios; se alimenta de peces, moluscos, crustáceos, vermes i otros animalillos; se pesca con fisga o fija, anzuelo, red de tiro i de ca- lar; la carne blanca es seca, p8ro la oscura en la superficie es aceitosa; se consume fresca i seca, pero al secarla se debiera cor- tar la capa aceitosa; conviene ensayar la ahumacion. boletín de bosques, pesca 1 CAZA 205 ElfiireJ (Trachurus), de 50 a 70 cnis., vive en bandadas grandes i chicas; habita los fondos arenosos, fangosos i ripiosos; se alimen- ta de peces, principalmente de sardinas; se pesca con anzuelos, red de tiro i de calar; la carne es rojiza i aceitosa; se consume fresco; es el mismo maquerel (Maquereau) de Francia que r-ecibi- mos ahumado, preparado en salsas i en escabeche en tarros de lata a razón de $ 3.50 la cajita. El furel de Juan Fernandez (Caranx), de 25 a 35 eras., vive en bandadas; habita los fondos arenosos, fangosos i ripiosos; se ali- menta de peces i algunos crustáceos; se pesca con anzuelo i red: la carne es rojiza i aceitosa; se consume fi'esco i podría ahumarse i prepararlo en tarros de lata. La hacJiita (Seriolella), de 20 a 30 cms., vive en bandadas; ha- w t/yv,.-/;>' " \'^'^''V\T'^'T~JlX~r^"''^ ,'"sw ^/g;,v^v,'w..-^;y ^ ^' ■^^ ^- y ^ ^^^ 'v. ^\^' ■ vJ.v/^ ^^^ , ^ . ■ J/ ^^^ Pesca coE cspne) de fondo. bita los fondos pedregosos, arenosos i ripiosos; se alimenta de pe- ces; se pesca con anzuelo i raras veces con red; la carne es blan- ca, algo espinuda; se consume fresca. La jerguilla (Haplodactylus), de 40 a 55 cms., vive en banda- das; habita los fondos arenosos, fangosos i ripiosos; se alimenta de crustáceos, moluscos i algas; se pesca con anzuelo, red de tiro i de calar; la carne es blanca, blanda, algo espinuda i aceitosa; se consume fresca. E¿ lenguado (Paralichthys), de 60 a 1 10 cms., vive en bandadas; habítalos fondos arenosos, fangosos i ripiosos; se alimenta sobre todo de peces; se pesca con fija i red de tiro; la carne es blanca i se seca-, se consume fresca, pero se prestaría para secarla. El lenguado de Juan Fernandez (Paralichthys), de 40 a 80 eras., tiene las mismas particularidades. La lisa (Mugíl), de 30 a 50 cms,, vive en bandadas; habita los fondos arenosos, fangosos, ripiosos, pedregosos i estuarios de los rios; se alimenta de crustáceos, peces, fango i aniraalillos chicos; •20G BOLETÍN DE BOSQUES, PESCA I CAZA se pesca con anzuelo, red de tiro i de calar; la carne es buena i aceitosa; se consume fresca, pero se prestaría para ahumarla i pi'epararla en escabeche i en tarros de lata. EJ machete (Clupea), de 20 a 80 cms., vive en bandadas; habita los fondos arenosos i ripiosos; se alimenta de peces i crustáceos; se pesca con anzuelo, led de tiro i con preferencia de calar; la carne es espinuda i aceitosa; se consume fresco i ahumado, pero se podría escabechar i talvez prepararlo en salmuera. El machueJo (Clupea), de 25 a 35 cms., tiene raas o menos las mismas particularidades i aplicaciones industriales. La palometa de Juan Fernandez (Caranx), de 20 a 30 cms., vive en bandadas; habita los fondos arenosos, fangosos i ripiosos; se alimenta de peces i algunos otros animalillcs; se pesca con an- zuelo i red; la carne es rojiza i aceitosa; se consume fresca i se ahuma. El pampanito (Stromateus), de 25 a 30 eras., vive en bandadas chicas i grandes; habita los fondos arenosos, fangosos i ripiosos; se alimenta de crustáceos i anirailillos; se pesca con anzuelo i red de tiro; la carne blanca, espinuda i algo aceitosa, se consume fresca i ahumada. El pampanito de Juan Fernandez (Seriolella), de 25 a 30 cms., vive en bandadas; habita los fondos arenosos, fangosos i ripiosos- se alimenta de peces i animalillos; se pesca con anzuelo i red; la carne es rojiza i aceitosa; se consume fresca i se ahuma. La pescada común (Merlucius), de 50 a 120 cms., vive en ban- dadas grandes; habita los fondos arenosos, fangosos i ripiosos; se alimenta de peces i crustáceos; ss pesca con anzuelo, red de tiro i de calar; la carne es blanca i seca; se consume fresca i mal secada; es casi igual a la merluza de España, i el pariente mas cercano del bacalao que tenemos; se prestarla admirablemente para producir un buen bacalao i un buen aceite de bacalao. La pescada de Juan Fernandez (Lotella), de 30 a 60 eras., vive en bandadas; habita los fondos arenosos, fangosos i ripiosos; se alimenta de peces i crustáceos; se pesca con anzuelo i red; la car- ne es blanca i seca; se consuma fresca; podría secarse muí bien por perter.ecer a la familia de los gados. El pichihuén (Umbrína), de 45 a 80 cms., vivé en bandadas; ha- bita los fondos pedregosos, rocallosos, ripiosos i arenosos; se alimenta de ci'ustáceos, peces i moluscos; se pesca con anzuelo, BOLETÍN DE EOSQüES, PESCA I CAZA 207 red de lii o i do calni'; la c.inie es blnnca, algo espinuda i algo acei- To?n; se consume fresca, EJ j.ichihuen de Juan Fernandez. (Urabrina) de 50 a 75 cms., tiene mas o menos las mismas i)a!ticularidades del anterior. El robalo comun (Eleginus), de 30 a 35 cms., vive en bandadas; liabita ¡os fondos arenosos, ripiosos, pedregosos i estuarios derios; se alimenta de peces, crustáceos, vermes, animalillos chicos i algas; se pesca con anzuelo, redes de tiio i de calar; la carne es buena i seca; se consume fresca i ahumada pero se prestarla pa'n secarla. El rollizo (Pingnipes), de 50 a 80 cms., vive en bandadas i solo; habita ios fondos de todas clases; se alimenta de crustáceos i mo- .,-P-Li^^ ->«^ ^t <3/: ■/'ñ'¡:\.! Red calada en la niiperficie; de tres ))« ños paralelos que forman bolsos al pasar los peces. luscos; se pesca con anzuelo i redes de tiro i de calar; la carne es blanca i algo dura i seca; se consume fresca, pero podria mui bien secarse i aun prepararse en tarros de lata i en escabeche. La sardina (Lycengraulis), de 8 a 12 cms.. vive en bandadas grandes; habita los fondos arenosos, fangosos i ripiosos, raras ve- ces los pedregosos; se alimenta de todas clases de animalillos chi- cos; se pesca con led de tiro, en canastos i se vara; la carne es rojiza i aceitosa; se consume fresca, seca i en aceite i jugo de tomate en cajitas de lata; es el pariente mas cercano que tenemos de la sardina europea que allá está acabándose i podria ser un gran artículo de esportacion en vez de importarla si se dorase i tostase un poco mas antes de ponerla en cajas; también se puede ahumar bien i venderla en cajitas de madera o de lata. La sardina esjjaiiola (Clupea) de \b a 25 cms., vive en banda- das; habita los fondos arenosos, fangosos i algo ripiosos; se ali- menta de animalillos chicos; se pesca con red de tiro; la carne es ^8 BOLETÍN DE BOSQUES, PESCA 1 CAZA buena i aceitosa; se consume fresca i seca, pero se prestariu muí bien pai'a prepararla en salmuera, en escabeche i ahumarla, como los arenques, ya que es un lepresentante del mismo jénero i de esquisita calidad, que bien puede pi-epararse como «arenques em- peradores» o de «Bismark» como en x\lemania. La sierra (Thyrsitops), de 80 a 140 cms., vive en bandadas i 3ola; habita los fondos arenosos, fangosos i ripiosos; se alimenta de peces, i crustáceos; se pesca con anzuelo, red de tiro i de calar; la carne es blanda, rojiza i aceitosa; se consume fresca, pero se podria ahumar mui bien. El tollo común (Galeorhinus) de 70 a 120 cms., vive en banda- das; habita toda clase de fondos; se alimenta de peces i crustáceos; se pesca con anzuelo i red de tiro; la carne es algo dura, blanca i un poco aceitosa; se consume fresca i seca; del higado grande se hace desde tiempo inmemorial el aceite de bacalao de los pobres; cortada la carne en trozos i ahumada como la de los tollos euro- peos, se podria introducir en el comercio a buen precio con un nombre de batalla; el hígado grande i rico en aceite, podria ser la base de una gran industria, pues ya se ha ensayado con éxito en Chile. El tollo de Juan Fernandez (Squalus) de 55 a 110 cms, tiene mas o menos las mismas particularidades. La vieja colorada, c/iancharro i cahrilla (Sebastodes), de 25 a 35 cms., vive en bandadas; habita los fondos arenosos, ripiosos, pe- dregosos i rocallosos; se alim^enta de peces i crustáceos; se pesca con anzuelo, red de tiro i de calar; la carne es blanca, espinuda i algo aceitosa; se consume fresca. La vieja negra (Graus), de 60 a 110 cms., viv^e mas bien sola- habita todos los fondos; se alimenta de crustáceos i moluscos i tai- vez también de algas; se pesca con fija, anzuelo i i"ed de tiro; la carne es blanca, blanda i aceito^ja; se consume fresca, pero se po- dria también ensavar ahumarla. La vidriola (Pelamys), de 60 a 120 cms., llega temporalmente a las costas de Juan Fernandez; vive en bandadas i sola; habita los fondos arenosos, ripiosos i fangosos; se pesca con anzuelo i red de tiro; la carne es i'ojiza oscura i aceitosa en ciertas épocas; se con- sume fresca i se prepara en tarros de lata; convendría mucho ahumarla i también prepararla en tarros al estilo de los salmones; de los cuales se diferencia en la calidad de su carne. No hemos hecho mención aquí de los peces de aguas fluviales que también se encuentran en agua salada de la costa, jenei'al boletín de bosques, pesca 1 CAZA 20'J mente cerca de los estuarios, como las anguilas, las cauques, las farionelas, las lampreas, las peladillas, los pejerreyes, los salmo- nes del Rin, salmonetes arco iris, truchas salmonadas, etc., por ha- berlos tratado ya en el capítulo de la pesquería en aguas flu- viales. Suele suceder que llegan de vez en cuando a la costa tambier; la caballa (Scombei'), la corvina falsa (Micopogon), el lenguado falso ^Thysanopsetta), mojarrilla (Serranus), la murena (Muraena), el pejegallo (Callorhynchus), la raya (Raja), la raya falsa (Psa- nimobatis), el robalo de piedia (Notothenia), el peje chancho Red calada entre dos aguas. Las mallas finas son para la pe^oa de anchoasi sardinas. (Agriopus), i algunas otras especies que traeremos en los capí- tulos siguientes. De los peces poco útiles debemos hacer mención a los siguientes La. anguila ríe mar (Hornea) de 45 a 60 cms., i la an (juila ne gra (Myxine), de 20 a 25 cms., viven en bandadas i solas; habitaií los fondos arenosos i sobre todo fangosos; se alimeutnn de peceí* aun mucho mas grandes que ellos fijándose en ellos i horadáiidolop? rápidamente; se pescan con red de tiro i anzuelo; la carne e» blanquizca i aceitosa; suelen comerse frescas i se prestarían para prepararlas en escabeche; son odiada por los pescadores porque consumen los pescados en la red i en los anzuelos; si no come)> estas anguilas debieran a lo menos llevarlas a la costa o matarlas en vez de botarlas vivas al mar, poi' el daño que causan. IJ thrjel (Id mar (Squntinn\ de 1 a 2.50 cnis., vive solo; habita 14 -10 BOLETJN DE BOSQUES, PESCA I CAZA los fondos íiienosos i fangosos; se alimenta de peces sobre todo de lenguados i aun ci ustáceos; se pesca con anzuelo i red de tiro; en Eutopa se le cortan las paites carnosas i se ahuman; el cuero sirve para levestir los mangos de cuchillos i otros objetos. La hotrachiUa común (Salarias^ de 20 a 35 cms., i la horrachiUa (h Juan Fernandez (Salai'ias), de 15 a 25 cms,, viven en bandadas i solas; habitan los fondos rocallosos i pedregosos; se alimentan de ci ustáceos, moluscos, animalillos i algas; se pescan con anzuelo; la carne es blanca, espinuda i seca; se consume fresca pero sirve mas bien de carnada. La castañeta (Chromis), de 18 a 25 cms., vive en bandadas; ha- bita los fondos locallosos, fangosos i los estuarios de los rios i la- gunas; se alimenta de crustáceos, pecesiotio3 animalillos; se pesca con anzuelo, red de tiro i de calar; la carne es espinuda i aceitosa; se consume fresca i sirve de carnada. El chanchito (Agiiopus), de 15 a 30 cms., vive en bandadas; ha- bita los fondos locallosos, pedregosos i aienosos donde hai algas; se alimenta de peces, crustáceos, otros animalillos i talvez tam- bién algas; se pesca con red i anzuelo: la carne es espinuda i seca; se consume fresca. / a corvina de Juan Fernandez (Walacopterus), de 15 a 25 cms., vive en bandadas chicas i sola: habita los fondos rocallosos i pedregosos; se alimenta de crustáceos, moluscos i animalillos; se pesca con anzuelo; la carne es espinuda; se consume fresca. Lft doncella (Mixodes), de 15 a 25 cms., vive en bandadas; habita los fondos rocallosos i pedregosos, raras veces arenosos; se ali- menta de crustáceos, moluscos, animalillos i algas; se pesca con anzuelo i red; la carne es blanca, espinuda i seca; se consume fres- ca, pero sirve mas bien de carnada. El gmigungo de Juan Fernandez (Cheilodactylus), de 25 a 35 eras., vive en bandadas; habita los fondos arenosos, fangosos i ripiosos; se alimenta de crustáceos i moluscos; se pesca con anzuelo i red; la carne es blanca, espinuda i seca; se consume fresca, pero sirve mas bien de carnada. El mucoso (Blennius), de 15 a 20 cms., vive en bandadas; habi- ta los fondos rocallosos i pedregosos; se alimenta de peces, crus- táceos, animalillos i algas; se pesca con anzuelo; la carne es bue- na, blanca, algo espinuda i poco aceitosa; se consume fresca i sirve. de carnada. La jerguilla de Juan Fernandez (Girella), de 40 a 60 eras., vive BOLETIN^DE BOSQUES, PESCA I CAZA 211 'en bandadas chicas i sola; habita los fondos rocallosos, pedrego- sos i arenosos; se alimenta de peces, crustáceos, moluscos,,. aninia- lillos i algas; se pesca con anzuelo; la carne es blanca, algQ «sf^i- nuda i algo aceitosa, se consume fresca. , . _ El peje perro fPimelometopon), de 60 a 100 cms., vive en ba.n,da- das, habita los fondos rocallosos, pedregosos i arenosos; se alimen.- ta de moluscos, crustáceos i otros animalillos i sobre todo de algasj se pesca con anzuelo i red de tiro; la carne es blanda, algo ilesas brida i acuosa; se consume frita lasada. . , v El peje sapo (Gobiesox), de 10 a 25 cms. i peje sapo (Sicyasig) O ex O ¡lilil rl. -'!t| •73 a. c C O O rt C O Oí a> T3 T3 C c S! s o eS •73 Antillas per uanus es un pariente del bacalao de Juan Fernaii dez i de la cabrilla; se come en el Perú. CaJ/cm filias platel, vive en bandadas i es comestible. BOLETÍN DE BOSQUES, PP:SCA I CAZA 21. S GUnm niger, de 40 a 70 eras. (?) es un pariente de la vieja i del traraboUo. I }issosticiiS -eleginoides, de 30 a 50 cms. ("?), es el pariente mas cercano de nuestro blanquillo; carne de primera c'ase. Doydixodon, pertenece a una familia vecina a nuestra corvina; se come en el Perú. Eleotris, de 20 a 50 cm3.(?), vive en bandadas grandes; carne blanca i sabrosa. Eiumeliclithijs, entre el pichihuén i elbilagai; vive en bandadas. Leirm, pariente del pampanito, vive en bandadas. Pomadads, de 40 a 50 cms.(?), vive en bandadas; pariente de la corvina; carne buena. Pomodon, vive en bandadas, se come en el Perú. Salilota, de 60 a 120 cms., una clase de los verdaderos bacalaos europeos. De las demás especies de peces chilenos no tenemos casi dato alguno, a pesar de que bien valdi'ia la pena preocuparse de ellos. No está de mas aqui hacer ver en que épocas del año se acer- can los peces mas a la costa, ya que de esto depende su pesca en el litoi'al i la colocación de armazones de redes i de cualquier aparato de pesca. Como no existe hasta la fecha ningún estudio serio sobie tan importante materia, ni siquiera de un solo puerto, indicando con exactitud las semanas i meses en que se acercan a cada uno de los puntos, no podemos indicar mas que las épocas del año i aun en esto erraremos en muchos puntos, ya que no existen datos suficientes i que aun las épocas son algo distinta^, en el norte, centro i sur de la República. Sin embargo haremos aquí el estudio a sabiendas que tiene des- perfectos para que sirva siquiera de guia jeneral a los industiia les i lo puedan modificar. En el invierno se acercan mas a la costa; el bonito (Sarda), la, cabinza común (Isacia), la cabinza o ti'ompetero (Mendosoma), la cabiilla común (Serranus), el congrio colorado (Genypterus) i el congrio negro (Genypterus) en algunas partes de la costa, la coi- vina (Cilus), la jerguilla (Haplodactylus), la lisa (Mugil), la moja- rrilla (Serranus), el robalo común (Eieginus),el rollizo (Pinguipes\ i la vieja negra (Graus). En la jyrimavera se acercan mas a la costa: el atún (Thyrsites) , el bagre de mar(Porichthys),elpampanito iStroraateus) i el pichi buen (Umbrina), el último mas bien a principios del verano. t>í6 BOLETÍN DE BOSQUES, PESCA I GAZA En el verano se acercan mas a la costa: la anchoa (Engraulis), el bilagai (Cheilodactylus), el blanquillo (Latilus), la cabiilla es pañola (Sebcistodes), la casinova (Serioleila) los congrios colorado i negro (Genypterus) el furel (Trachurus), la hachita (Serioleila)^ el lenguado (Paralichthys), el machete (Clupea), el machuelo (Clu pea), la pescada (Merlucius), la sai-dina (Lycengraulis) la sardina española (Clupea), el tollo (Galeorhynus, Squalus, etc.), i la vieja colorada (Sebastodes). En el otoño solo tenemos noticias que se acerque a la costa la sierra (Thyrsitops) i la anchoa (Kiigraulis) pero en otras regiones es a principio del invierno. No hemos hecho mención de las especies secundarias para no alargar mas estas lista?. De los crustáceos comestibles tenemos el camarón de mar, de 5 a 12 cms.; la centolla, de 20 a 35 cms., medidos desde la puntct de la frente hasta la punta de la cola; el chanchito de mar de 3 a 6 m. la Jaiva blanca, de 10 a 15 cms.; la jaiva común o jaiva mora, de 12 a 20 cms.; la jaiv^a murada, de 15 a 20 cms.; la jaiva peluda gran- de, de 10 a 22 cms.; la jaiva talicuna, de 10 a 13 cms.; la langosta de Juan Feí-nandez, de 40 a 80 cms.; el langostín de 12 a 18 cms. i el pico grande, de 10 a 30 cms. Todos ellos llevan una vida mas o menos migratoi'ia de los fondos rocallosos i pedregosos a los arenosos, con escepeíon del pico, que está pegado en las pie- dras después de su primera juventud; todos se pescan a manos, con palos, tijeras de alambre i canastos (menos el pico); todos se comen cocidos, siendo mas estimados el camarón, la centolla, la jaiva mora, la langosta i el pico; todos pueden prepararse en con- servas, pero hoi dia no se hacen sino de la langosta, la centolla i el pico. De los crustáceos poco útiles, debemos citar los ermitaños, de 6 a 10 cms., que viven en conchas de caracoles: se comen cocidos i darian una rica conserva en tai-ros; las jaivas arañas de 10 a 15 C:Tis., i la jaiva chica, de 8 a 12 cms., que llevan una vida migra- toria, tienen poca comida pero podrían prepararse en conservas, lo mismo que la pulga de mar, el limai de G a tí cms., que se en- tierra en playas arenosas i que se aprovecha para sopas. De los moluscos sin concha, tenemos el calamar, de 20 a 25 cms. 'sin contar los brazos; la jibia, de 60 a 100 cms., i el pulpo, de 15 a 22 cms., que se consumen cocidos i secos i que también podrían conservarse en tarros como se hace en Europa. boletín de bosques, pesca i caza 217 De los moluscos con concha tenemos los caracoles, de 3 a 6 cms ; los cliapes, de 10 a 12 cms.; las chapelinas, de 5 a 10 cms.; las -cholgas, de 10 a 15 cms,; los choros grandes, de 15 a 22 eras.; los choros chicos, de 6 a 9 cms; los colles, de 3 a 5 cms; los comes, de 10 a 15 cms.; las lapas, de 10 a 5 eras.; los locos, de 10 a 17 cms.; los lilehuenes, de 5 a 8 eras.; las machas, de 8 a 12 cms.; los mai- cos, de 2 a 4 cms.; los melonhues de 3 a 5 cms.; las navajudas c3 tí o J-i -5 iS hasta lo mas emboscado de las islas. Algunas aves frujivoras intervienen también como medios de trasporte en algunas migraciones pasivas. Ellas comen los frutos de algunos árboles i son incapaces de dijerir las semillas que, a pesar de atravesac el tubo dijestivo, no pierden sus facultades jer- minativas. Podría decirse sin exajeracion que estas plantas ve- jetan donde viven las aves que se encargan de sembrarlas. Es lo que pasa con el maquí (Aristotelia maqui), la zarzamora (Rubus uímifolius) cuya diseminación está intimamente relacionada con la alimentación del zoizal (Turdus faldklandícus). La tenca (Mi- mus thenca) desempeña el mismo papel del zorzal con las se- millas del quíseo (Cereus chilensis) i del quintral que viven eu esta cactácea (Phrigilanthus aphiUus). En todos estos casos las aves frujivoras del pais han contribuido en primer grado a darle el carácter particular que poseen algunas formaciones vejetales i a hacer que con ellas migren pasivamente las especies vejetales que las nutren. Las aves nadadoras i de ribera trasportan juntamente con sus parásitos gran número de seres acuáticos que se adhieren con el barro, ya a su plumaje ya a sus piernas, seres que contribuyen poco a poco a aumentar la población de los ríos i de los lagos que con frecuencia son visitados por estas aves. Hai también un gi'an número de semillas i frutos adaptados al pelaje de los animales; así emigra el fruto del clonquí (Xanthiura boletín de bosques, pesca 1 CAZA 241 espinosum), el de la hualputa (Medicago raaculata) i el de los ca- dillos o amores secos del jénero Acoeiia, tan comunes en nuestra suelo. Por fin, el hombre ha hecho, consciente e inconscientemente variar la flora i fauna de los países del giobo. Con los animales domésticos ha introducido los parásitos de éstos ademas de los suyos, con las plantas de cultivo, las malezas hortícolas i demás organismos que directa o indirectamente dependen de ellos. Algunas de estas malezas han llegado a ser cosmopolitas como el nilhue (Sonchus olerácea) i la bolsíta del pastor (Capsella bursa pastoris). Un interesante ejemplo de migración pasiva ofrece el dedal de oro (Scholtzia calífornica), papaverácea orijinaria de Norte Amé- rica como su nombre lo indica. Llegó a Chile junto con los que volvían felices o desalentados después de haber ido a buscar fortuna en los famosos lavaderos de oro de California. Desembarcó con ellos en Valparaíso i desde este puerto ha ido avanzando poco a poco hacia el Sur, aprove- chando para vejetar el terraplén removido de la línea férrea, don- de la ausencia de plantas silvestres no ofrecíale resistencias a su invasión. Ayudada por esta circunstancia i por las trombas de vien- to que los trenes forman en su veloz carrera, la Scholtzia llegaba en 1905 hasta Tiltil. Por esta misma época, aparecía en Talcahua- no desde donde invadía la provincia de Concepción i le ha basta- do a esta rústica planta tres años de lucha para suplantar a todas las yerbas autóctonas que crecían a ambos lados de la via férrea hasta la confluencia del Bio Bio con el Laja. En 1908 llegaba hasta Temuco vejetando de trecho en trecho^ precisamente en aquellos parajes donde la remoción del terraplén demostraba recientes reparaciones hechas en la vía. En la ac- tualidad, i por la misma causa apuntada, ha llegado hasta Valdi- via donde la naturaleza avasalladora de la rejion austral la ha detenido señalándole ahí el límite sur de sus conquistas. IG 242 boletín de BOSQUES, PESCA 1 CAZA V Mucho mas interesantes del punto de vista biolójico son las mi- graciones activas o voluntarias en las que actúa manifiestamente la determinación de cambiar de residencia que demuestran algu- nos organismos. Como intermedias o migraciones de transición entre las franca- mente voluntarias i las involuntarias o pasivas se consideran aquellas que podrían llamarse impulsivas o instintivas por no ser fácilmente observables los fenómenos de decisión i de resolución que preceden a estas migraciones para considerarlas como actos derivadas de la voluntad. Pero debe observarse que como tales se consideran por muchos zoóbgos todas las migraciones animales con escepcion de las que realiza el hombre. Mas, a medida que se profundiza el estudio de los fenómenos de la voluntad entre los animales se ve que la irracionalidad va estrechando sus límites hasta el estremo de poderse juzgar hoi dia los hábitos biolójicos como grados de perfeccionamiento de un mismo proceso univer- sal para todos los seres de un mismo reino orgánico. Siguiendo este criterio, el instinto vendría a ser el jérrnen déla voluntad individual peipetuado por la herencia, i las migraciones instintivas una simple faz de las migj-aciones francamente volun- tarias. Entre tales se consideran el alejamiento colectivo i violento de algunas aves sociales de los parajes amenazados por epidemias que específicamente no las afectan. Se puede observar el retardo con que a Santiago llega la golon- drina común (Hirundo rustica) en los años en que la viruela se mantiene hasta la primavera, i el alejamiento intempestivo de esta avecilla cuando la epidemia aparece en pleno verano. Lo mismo ocurre con muchas otras aves en casos análogos en que una epidemia altera los hábitos migratorios. En 1848, cuando en Rusia, Alemania, Francia e Italia estalló una epidemia de cólera, dice el doctor Laverau, las golondrinas i los garriones como otras avecillas alejáronse en masa de los luga- res infestados para regresara ellos solo cuando la epidemia habia sido combatida. Las observaciones que se han hecho en otras partes sobre estas migraciones instintivas confirman por completo el hecho. Asi, en boletín de bosques, pesca i caza *243 Siria donde son comunes los paludismos en rejiones pantanosas i'icas en mosquitos, las golondrinas i otras aves insectívoras mi- gratorias los esquivan en sus viajes i cuando la peste estalla en un lugar determinado las golondrinas que viven hasta a 28 kilo- ínetros de distancia se alejan del punto. Si la viruela i otras epidemias que atacan al hombre sin atacar n las aves ni a los insectos que le sirven de alimento no tienen inñuencia directa para provocar un cambio repentino e inusitado -de residencia, no pueden constituir tampoco para las aves un pe- ligro bilójico que las obligue a cambiar sus hábitos regulares. El fenómeno, en consecuencia, puede quedar comprendido entre los voluntarios como entre los involuntarios. De aquí que el instinto que i'esuelva cómodamente estas dificultades de interpretación i que permite sin extraviar la investigación humana, proseguir las investigaciones que faltan para darles a estas migi'acíones el carác- ter francamente voluntario que deben tener. En este caso se encuentran también los loros de Chile que aban- donan en edad mui tempi-ana el lugar de su nacimiento en busca de otros parajes que favorezcan su conservación individual i con ella la de su descendencia, desconociendo muchas veces los contra- tiempos que encontraran en la rejion invadida como ser por ejem- plo la falta de alimento que los entorpece facilitando ocasional- mente su caza. 244 boletín de bosques, pesca i caza VI Las migraciones activas son francamente voluntarias i la causa, principal que las provoca es siempre la necesidad de alimen- tarse. Por dicha necesidad las aves esclusivamente frujíveras son pa- ra Chile las que con mayor regularidad cambian de residencia. La torcaza (Columba araucana), llega en estas peregrinaciones- hasta Chiloé i es tal el carácter migratorio que esta ave tiene^ que dentro de esta provincia realiza migraciones locales desde el litoral de las islas a los centros montañosos. En el mes de No- viembre se acerca a las playas o sea a las partes cultivadas, don- de crece el calafate (Berberís buxifolia) de cuyas jugosas bayas^ se alimenta por esa época. En Febrero va al interior i hasta muí al sur en d<.nde las mirtáceas le ofrecen la magnífica ofrenda de sus sabrosas i aromáticas drupas, entre las cuales las preferidas son el mitao i el cauchao, frutos de la Myrceugenia planipes i de la IMyrceugenia luma, respectivamente. En Abril parte al norte, deteniéndose en las provincias centra- les en pleno inviei'no, cuando fructifica el peumo (Cryptocaria peumus) i el lingue (Peisea lingue). Al comienzo de la primavera se le encuentra en mayor cantidad en las provincias de Valpa- raíso, Aconcagua i Coquimbo, coincidiendo este hecho con la fruc- tificación del chequen (Eugenia chequen). Así como la torcaza, los loros chilenos i principalmente el cho- ro! (Henicognatus leptorhinchus) se localizan en las provincias chilenas en los períodos de fructificación de los árboles que los nutren. Con este motivo, el choroi llega a Chiloé en el mes de Enero, cuando comienza el período de fructificación de las pro- teáceas i a Arauco, Malleco i Cautín cuando, a mediados de in- vierno maduran los piñones. De los peces de alta mar, la pescada, seguida de la sierra i del furel, se acercan desde el mes de Setiembre hasta Marzo a las playas del país en persecución de la anchoveta (Engranllis rigens) acosándola con tanta avidez, que muchos de sus persiguídores se varan en la arena de las playas. En términos jenerales puede decirse que los peces que viven ordinaiiaraente lejos de la costa, se acercan a ella por este motivo, aunque a él va ligado estrechamente el fenómeno de la reproduc- boletín de bosques, pesca i caza 245 ■cion, pues, cuando no es el pez adulto el que se acerca a la playa «n busca de su alimento, es la alimentación de la cria la que pro- voca en él este acercamiento. En otras palabras se puede decir que en las migraciones acti- vas prima siempre la ontotropía o lucha por la conservación indi- vidual sobre la filotropia o lucha por la conservación de la espe- cie. Así se esplica que muchas golondrinas atrasadas en la incubación, abandonen sus crias a una muerte segura, para seguir las bandas migratorias que se alejan en busca de otras localida- des mas pródigas en recursos alimenticios. Tan imperiosa es en la vida salvaje la necesidad de alimentarse. El sueño invernal viene por eso a salvar a muchas especies sal- vajes de esta grave amenaza i asi por ejemplo, los murciélagos, marmotas i tortugas no necesitan migrar durante los períodos de escasez de sus alimentos, porque el exceso de alimentación alma- <íenado durante el período de abundancia, en f